martes, 16 de junio de 2015

miNatura 142: Weird Fiction

Hace un par de semanas salió, para su descarga y disfrute gratuitos, el número 142 de la revista miNatura, especializada en microrrelatos (aunque no solo de ellos vivan sus páginas). Ya os la he sugerido muchas veces para pasar un buen rato, o varios microrratos, y es que además colaboro habitualmente en ella. Este número es un especial Weird Fiction, esto es, ese terror y fantasía retorcidos tan clásicos de ciertas revistas de inicios del siglo XX, estilo desarrollado por grandes como Poe o Lovecraft. Mi microcuento en esta ocasión no refiere a ningún primigenio descomunal ávido de devorar el mundo, aunque sí que es retorcido en su modestia. Se titula El fin de la búsqueda.
La revista en pdf es descargable gratis en ESPAÑOL y en INGLÉS.


A continuación, el índice de su primera versión:

martes, 9 de junio de 2015

RELATO: Se vende Villa Diodati

Nombre de la finca: Villa Diodati.

Ubicación de la finca: Situación inmejorable en Cologny (Suiza), al extremo sureste del Lago de Ginebra, entre calles Chemin de Byron y Chemin de Ruth. Zona residencial exclusiva, a cinco minutos de un campo de golf al este y del embarcadero del lago al oeste. Se halla en pleno corazón de los Alpes suizos, a un escaso cuarto de hora en coche de la capital del país y a una hora del Mont Blanc, techo de Europa, y muy cercana por tanto a las fronteras francesa e italiana. Así será ideal tanto para quien guste practicar unos plácidos hoyos como para aficionados y expertos en deportes acuáticos, de invierno o los más avezados alpinistas.

Descripción de la finca: 3.500 metros cuadrados de jardín, césped y arbolado en perfectas condiciones. Incluye bello patio inglés. En el centro de la misma se eleva una mansión de planta cuadrada y alzado de corte clásico decimonónico, de tres plantas incluyendo ático, alcanzando los 1.200 metros cuadrados totales construidos.

Precio de la finca: la hacienda se halla en multipropiedad. Las exigencias iniciales de los actuales dueños son las a continuación indicadas (dependiendo del dueño):
- Mary S.: Cuatro extremidades humanas poderosas y de condiciones simétricas (un brazo derecho, otro izquierdo, una pierna derecha, otra izquierda), un tronco de buenas dimensiones, un corazón fuerte, una cabeza amplia a ser posible de tez agraciada (no indispensable) y un cerebro sin deficiencias cognitivas. Todos ellos humanos. Un equipo de química profesional y una docena de rayos del cielo.
- John P.: Tres vasijas de niebla londinense, cinco litros de sangre humana fresca, dos caninos de al menos seis centímetros (uno derecho y otro izquierdo) y una capa negra de raso rojo y terciopelo negro para caballero. Un historial de vida disoluta firmado ante notario.
- Percy Bysshe S. y Lord George Gordon B.: dos toneladas de talento (una per capita) y veinte cajas de vino Premiers Crus de Médoc (diez per capita). Pesará muy en contra del posible comprador su convencionalismo, conversación estereotipada o aburrida y/o falta de imaginación. Absténganse personas con tales condiciones indignas.
Aunque los propietarios principales son los anteriores, se valorará positivamente satisfacer también a los a continuación indicados:

domingo, 31 de mayo de 2015

RESEÑA: Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley

Érase una vez un grupo de amigos de vacaciones veraniegas en una villa de las montañas suizas. Aunque sus deseos implicaban disfrutar del aire fresco y las verdes praderas, el tiempo cambió súbitamente obligándoles a no abandonar la villa. Entonces uno de ellos, el más célebre poeta de su tiempo, aprovecho que entre los integrantes del grupo se hallaba otro hombre de talento equiparable al suyo para proponerles, a modo de juego, que escribieran un cuento de fantasmas, para medirse y ver cuál era el mejor. La mayoría aceptó el reto, pero el tiempo cambió a mejor y los dos poetas principales, tan ingeniosos como volátiles, decidieron volver a su plan campestre original. Mas no lo hicieron así algunos integrantes del resto del grupo. El año, 1816. Los poetas, Lord Byron y Percy B. Shelley, dos de los tres más grandes románticos ingleses (el tercero, Keats). En la villa, John Polidori escribió el cuento “El vampiro”, instaurando las bases estéticas que inspirarían a Stoker. La londinense Mary Wollstonecraft, prometida de Percy y futura Mary Shelley, mientras este trotaba por el campo, tuvo la idea y estableció los rasgos fundamentales de la que sería su gran obra maestra: Frankenstein o el moderno Prometeo (1818). Curiosamente, dos siglos más tarde Frankenstein ha quedado anclado con cadenas de adamantium a la cultura popular. ¿Cuántos, hoy día, son capaces de citar siquiera una obra de su entonces glorioso marido Percy? No pocos, pero una cantidad irrisoria en comparación con los conocedores de la obra de su esposa.


Precisamente por su popularidad, la historia de Frankenstein es, con sus más y sus menos, conocida casi por todos: Victor Frankenstein, un joven y talentoso estudiante burgués de ciencias, se obsesiona con la experimental idea de crear la vida a partir de la muerte mediante el empleo de diferentes técnicas rayanas en la alquimia (los famosos relámpagos en realidad provienen de historias posteriores y del cine). Tras numerosas investigaciones pseudocientíficas que pondrán en riesgo su salud mental, por fin pondrá en marcha su experimento para dar vida a su criatura, obteniendo un éxito absoluto o un fracaso radical, según se mire. En cualquier caso, una abominación. Y ahí empiezan sus problemas.

Qué duda cabe de que una lectura primeriza a día de hoy de esta novela resultará como un paseo por un lugar soñado: algunas partes serán conocidas por algunas películas, otras familiares, y afortunadamente otras desconocidas, pues no han sido escogidas para formar parte de las adaptaciones, o al menos de casi ninguna de ellas. Así encontraremos fragmentos puramente epistolares o de literatura de viajes que producirán cierta sorpresa por desconocidos. A la inversa, también existirán otras imágenes muy asociadas a esta figura que no aparecerán en la novela.

En cuanto a la inspiración primera para su obra, Mary Shelley nos la indica con el título: moderno Prometeo. Recordemos que en la mitología griega clásica Prometeo fue un titán que -según versiones-, entregó el fuego de los dioses a los hombres y con él el conocimiento, o directamente esculpió a estos desde el barro. Por ello fue arduamente castigado por los casi nunca magnánimos dioses con infames torturas de toda índole. Aquí Prometeo (Victor Frankenstein) esculpirá a su monstruosa criatura, otorgándole la vida, pero el durísimo correctivo lo irá recibiendo de esta misma y no de los dioses. No es de extrañar que la inspiración llegara a la escritora desde estas fuentes estando rodeada por los poetas románticos ingleses, que bebían de ellas de continuo hasta el punto de que muchas de las obras de este movimiento son revisiones de aquel. También existen influencias explícitas de la mitología bíblica, en especial a través del Paraiso Perdido de Milton.

miércoles, 20 de mayo de 2015

RESEÑA: Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute

Ana María Matute fue una de las más reconocidas escritoras españolas del siglo XX. Ganó, entre otros, los premios Nadal, Planeta, Cervantes, Nacional de narrativa y de letras españolas y Príncipe de Asturias y perteneció a la RAE (asiento K). Y cuando el Instituto Cervantes le pidió que, a modo de legado, depositara un objeto en su Caja de las Letras para las generaciones venideras, la barcelonesa no dejó sino una primera edición de su Olvidado Rey Gudú (1996), y es que esta era su novela preferida de cuantas había escrito.



Olvidado Rey Gudú es etiquetada por la wikipedia como una novela medieval con elementos fantásticos, de libro de caballerías y de cuento de hadas. Esto es más o menos riguroso, pero si yo tuviera que realizar una definición tan ligera diría que nos encontramos ante un amplio recorrido en el tiempo a través del árbol genealógico gobernante por varias generaciones, con sus múltiples logros y sus aún más numerosas miserias, fruto de sus pasiones.

Respecto a la wiki, ciñéndonos a la realidad es cierta: la ambientación de la novela es medieval, y con múltiples confrontaciones belicosas propias de los libro de caballerías. Los elementos fantásticos se hallan bien presentes, si bien totalmente naturalizados, como la presencia de algunos hechizos o capacidades mágicas o de algún personaje feérico como el Trasgo del Sur, de tal manera que no llaman la atención por su singularidad fuera del tono de la novela. En cuanto a los cuentos de hadas, también los encontraremos puntualmente, unas veces más explícitos como en la historia de Ondina, otras más sutiles, surrealistas o de mayor espectro como con la corte de Tontina, inspirada vagamente en Nunca Jamás mediante unas metáforas deliciosas del tiempo, la juventud, la fantasía, la imaginación o la inocencia.
Pero ya estoy mencionando algunos personajes y conceptos sin esbozar la historia de la novela y sobre todo sin decir cuál es el mayor acierto de la misma: la espléndida y soberbia prosa de la Matute (nótese que redundo: espléndida y soberbia, y es que en verdad me ha impresionado), que nos hará disfrutar de las páginas de su Olvidado Rey Gudú, y eso que, según qué edición, superan ampliamente el millar.

miércoles, 13 de mayo de 2015

MICRORRELATO: ¿Qué peli vemos esta noche?

- Alien.
- ¿Alíen?
- A-li-en.
- Ah, Alien. ¿Aliens?, ¿Alien?
- Alien.
- ¿Alien Scott? ¿Aliens Cameron?
- Alien. Scott.
- ¿2001?
- 1979. Alien.
- ¿E. T.?
- E. T. alien, pero no. Alien.
- ¿Encuentros en la tercera fase? Nii nooo niiiii…
- Noooo Nooooooooo... No. Alien.
- Alien.
- Spielberg, no. Scott. Alien.
- Scott. Blade Runner. Deckard.
- Scott. Alien. Ripley.
- …
- ¿…?
- Alien me da miedo.
- Ajá.
- ¿Star Wars?
- ¿Indiana Jones?
- ¿Calavera de cristal?
- No me jodas.
- Arca perdida.
- Arca perdida.

jueves, 30 de abril de 2015

RESEÑA: Tiempo de sembrar piedras, de Tim Powers

Era yo apenas un chaval cuando conocí la obra de Tim Powers. Entré por las Puertas de Anubis, navegué En costas Extrañas. Hice Cena en el palacio de la discordia. Y quedé fascinado para siempre. Me dejaba empapar por todo lo que me llegaba de este autor, que es de hecho una de las razones que me animaron a juntar palabras. Y de repente, en el 2003, se cortó el grifo con Declara. Él seguía escribiendo, pero no nos llegaba nada. Cero. Incluso escribí a su editorial española preguntando por publicaciones futuras, sin respuesta. Y, de repente, hace unos meses, aparecieron de golpe Ocúltame entre las tumbas y este Tiempo de sembrar piedras. Qué puedo decir sino aleluya. Los dos a la estantería y a leerlos con calma no vayan a pasar otros 12 años hasta poder leerlo de nuevo



Tiempo de sembrar piedras es una colección de 6 relatos del autor de Buffalo de apenas 200 páginas. En ellos se aprecian algunas de las habituales obsesiones de Powers: la reescritura de la historia para que quede tal y como se conoce, pero retorcida por unas tenazas fantásticas, la creación y la inspiración, los escritores, la poesía, los viajes temporales, y por encima de todo, unas ideas de fondo muy originales que por momentos alcanzan la brillantez.

Técnicamente se trata de unos relatos de gran corrección, si bien destacarán más por el contenido que por el continente. Respecto a las novelas, gustarán a sus habituales seguidores, en especial a aquellos que opinaban que en sus últimas publicaciones en españolas iban pasadas de páginas. También a quienes creían que sus primeras novelas iban pasadas, pero de ritmo, pues el formato de relato le obliga a una mayor contención tanto en uno como en otro sentido. En definitiva: Powers controla el cuento sin problema alguno, lo que me hace preguntarme por qué no se ha prodigado mucho más en él.

Echemos un vistazo ahora a estos estupendos relatos uno a uno:

sábado, 25 de abril de 2015

Visiones 2014, ya a la venta

Hace unos meses os comuniqué que tuve la fortuna de ser seleccionado para elnuevo Visiones 2014 (repitiendo, pues ya firmé en el premiado Visiones 2012), en esta ocasión con mi relato Güijas cuánticas y bufandas del Atleti. Pues por fin puedo comunicaros que la colección ha salido a la venta y está a disposición de todo el mundo, gracias a la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT).


Los relatos incluídos son los siguientes, con sus correspondientes autores, entre los que agradezco hallar a varios conocidos:

Chico Problemático, Magín Méndez
Diminutos, Javier Urquiza
Duna, Ricardo Cortés
El Gran Hotel Catalonian, Miguel Ángel Chamizo
El penúltimo día, Vicente Sala
El Proyecto Acuatecnia, Néstor Bardisa
Fecha de caducidad, Anaid Ofelia Pérez
Gastronomía española, Francisco Novoa
Güijas cuánticas y bufandas del Atleti, Pedro López
Hijos de Coubertin, Antonio y Juan González Mesa
HOAX, Javier Fernández
Hotel Sahara, Juan Jesús Boti
Jugar un juego, Sandra Monteverde
La mole, Carlos Romeo
Los pocos minutos que nos quedan, Sergio Gaut Vel Hartman
Mi padre, Marco Antonio Marcos
Muñeca, Alejandro Valiente
Proyecto Planeta, Pedro Moscatel
Sabemos lo que te gusta, Aitor Solar
Tú tienes que estar conmigo, Alonso José Gijón
La maldición del premio Di Biasio Agresti Salottolo Illiano de Scisciolo, Michele Piccolino

Para hacer la compra por apenas 9€, suelo recomendar la seriedad de la librería online Cyberdark.

Por último, señalar que la AEFCFT también ha sacado, de forma paralela, la antología Fabricantes de Sueños 2012-2013. Nótese que también está tirada de precio.

viernes, 17 de abril de 2015

8 películas del 2014 mejores que Birdman

Decía Julio Cortázar que la aritmética es falsa, que uno más uno no son uno sino dos o ninguno. Más allá del contexto del relato en que escribió estas palabras, diría yo sobre Birdman que a veces uno más uno más uno más uno no suman cuatro sino dos y pico o tres a lo sumo. Vamos con las virtudes. Birdman es una película extraordinariamente bien dirigida; los actores se amoldan cada uno a su papel, e incluso alguno está bastante inspirado; el guión, aunque trate de un tema algo manido (y mejor explotado en otros filmes clásicos en mi opinión), es más que correcto, posee muchos diálogos excelentes y algunas metáforas visuales de impresión; y por supuesto está el virtuosismo técnico de Iñárritu, una fotografía tremenda llena de planos imposibles y un montaje apabullante a base de un plano secuencia (falso, por supuesto, pero muy logrado), que durará toda la película. Dicho esto, sumando todos los elementos debería darme para un peliculón, una ganadora de cuatro (o más) oscars incluyendo mejor película, como así fue (independientemente de lo devaluado de estos premios), y sin embargo cuando empezaron los títulos de crédito no sentí admiración por lo que acababa de ver, sino descanso porque hubiera acabado, y es que me había dejado un sabor insustancial en la boca (mucho más vacío que las estupendas Babel o 21 gramos), y me quedé con la sensación de que aunque cualquier escena de la película es de escuela de cine o de teatro (ya he enumerado las virtudes), esta meritoria y celebradísima pirotecnia al servicio del indudablemente talentoso Iñárritu está bien para verla una vez y no más. Lo curioso es que todavía no he hallado a nadie a quien realmente haya gustado tanto el filme y sí a unos cuantos con ese sabor ceniciento en la boca.


Y como he visto otros filmes de este año pasado 2014 que me han parecido superiores, la mayoría de los cuales, más modestos, tenían menos unos que sumar, pero con mejor resultado final, allá va un subjetivísimo listado, sin orden ni concierto, de los 8 que incluyo por el momento (y aún no he visto Boyhood, Whiplash, Kaguya, Ida, Enigma…):

- La isla mínima. Por empezar con la película española que más me ha deslumbrado en años. Pulso firme en la dirección, atmósferas cautivadoras y reparto inspirado e implicado. A los 10 minutos me tenía más enganchado que Birdman en dos horas.

- Relatos salvajes. Con un formato que deberíamos ver muchísimo más en el cine, este puñado de historias con la ira y las pérdidas de cabeza como nexo en común resultan impagables. 6 historias cortas argentinas y universales para las que 1+1+1+1+1+1 no son 6 sino mucho más.

viernes, 10 de abril de 2015

RESEÑA: El hombre en el Castillo, de Philip K. Dick

Unos cuantos años han pasado desde que los Aliados perdieron la Segunda Guerra Mundial frente al Eje germano-nipón y vieron como casi todo su territorio se repartía entre los vencedores. Y en la antigua potencia estadounidense unos nativos conviven (o sobreviven) con los conquistadores, bajo las severas leyes impuestas por estos. En la costa este, dominados por los nazis. En la oeste, por los japoneses. Esta es la premisa de la El hombre en el castillo, ucronía (historia alternativa) clásica que escribiera el genio del LSD y la ciencia ficción Philip K. Dick en 1963, autor de obras como Ubik o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?



Afortunadamente, en esta ocasión PKD se centró bastante más en la escritura de la novela que en la ingesta de drogas, por lo que el libro resulta no solo interesante y lleno de conceptos brillantes, como es habitual en el escritor, sino además entretenido y legible, que no siempre fue así cuando dejaba llevar su pluma, literalmente, por los alucines.

El hombre en el castillo es una de las más célebres ucronías jamás escritas. En este género existe uno o más momentos de inflexión que cambiaron el curso de los acontecimientos tal y como los conocemos, el llamado punto Jonbar. En este caso fue el asesinato de Roosevelt, lo que conllevó una política aislacionista y la tardía entrada americana en la guerra. Para cuando lo hicieron ya estaba todo perdido. No dista mucho este de otra magnífica ucronía sobre la WWII, la de La Conjura contra América, que décadas más tarde escribiría el gran Philip Roth, y es que a la hora de imaginarse mundos con la premisa del ¿y si…?, la WWII es una de las especulaciones favoritas de los escritores. Hasta mi humilde persona ha jugado a ello dándole a la tecla. Pero volvamos a la obra que ahora nos atañe.

viernes, 3 de abril de 2015

Olvidado Rey Gudú, Primeras Líneas

Los hijos del Conde Olar heredaron la extraordinaria fuerza física, los ojos grises, el áspero cabello rojinegro y la humillante cortedad de piernas de su padre.

Sikrosio, el primogénito, tenía más rojo el pelo, también eran mayores su fuerza y corpulencia, su destreza con la espada y su osadía. Por contra, de entre todos ellos, resultó el peor jinete, precisamente por culpa de aquellas piernas cortas, gruesas y ligeramente zambas que algunos -bien que a su espalda- tildaban de patas. Si hubo algún incauto o malintencionado que se atrevió a insinuarlo en su presencia, no deseó, o no pudo, repetirlo jamás.

Desde temprana edad, Sikrosio dejó bien sentado que no se trataba de una criatura tímida, paciente, ni escrupulosa en el trato con sus semejantes. Su valor y arrojo, tanto como su naturaleza, no conocían el desánimo, la enfermedad, la cobardía, la duda, el respeto ni la compasión. Pronunciaba estrictamente las palabras precisas para hacerse entender, y no solía escuchar, a no ser que se refiriesen a su persona o su caballo, lo que decían los otros. No detenía su pensamiento en cosa ajena a lances de guerra, escaramuzas o luchas vecinales y, en general, a toda cháchara no relacionada con sus intereses. Cuando no peleaba, distribuía su jornada entre el cuidado de sus armas y montura, la caza, ciertos entrenamientos guerreros y placeres personales -no muy complicados éstos, ni, en verdad, exigentes-. Era de natural alegre y ruidoso, y prodigaba con mucha más frecuencia la risa que la conversación. Sus carcajadas eran capaces de estremecer -según se decía- las entrañas de una roca, y aunque consideraba probable que un día u otro el diablo cargaría con su alma, tenía de ésta una idea tan vaga y sucinta -en lo profundo de su ser, desconfiaba de albergar semejante cosa- que poco o nada se preocupaba de ello. Amaba intensamente la vida -la suya, claro está- y procuraba sacarle todo el jugo y sustancia posibles. A su modo, lo conseguía. Pero un día, Sikrosio conoció el terror. El terror nació de un recuerdo y culminaba en una profecía. El recuerdo le asaltaba inesperado, cada vez con más frecuencia, y llegó a amargar parte de su vida. La profecía -que vino mucho más tarde- la destruyó definitivamente.

Y todo esto comenzó una mañana, apenas amanecida la primavera, junto al río Oser.

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