sábado, 22 de noviembre de 2014

Primer libro de Lankhmar, de Fritz Leiber

A principios del siglo XX –en la primera mitad, en realidad-, un buen número de escritores que se movían entre la más absoluta genialidad y la más insulsa mediocridad comenzaron a ganarse la vida publicando en todo tipo de revistas de género. Si se miraba al espacio, se llenaba un cohete con una avispada tripulación y lo ponían en la órbita de Marte. Si detectives queríamos, pues habitación llena de cigarros humeantes, algún asesinato misterioso y las largas piernas de una femme fatale. Si de fantasía se trataba, no había como enfrentar el filo de las armas del héroe pasado de testosterona al hechicero o al monstruo de turno.

Centrándonos en este último apartado, esto es, en la vertiente de espada y brujería, encontramos al máximo exponente en el Conan de Robert E. Howard, evidentemente. En estas estamos cuando Fritz Leiber dio un pasito más y junto a su amigo Harry Otto Fischer se propuso, sin una ambición desmedida tampoco, sacar al bárbaro en la medida de lo posible de su personalidad plana y los argumentos ramplones y repetitivos y darle un mínimo de profundidad mediante personajes inspirados en ambos escritores y de ahí surgieron Fafhrd y el Ratonero Gris, protagonistas de los relatos más célebres de Leiber y de esta recopilación del Primer Libro de Lankhmar.



Fafhrd es un enorme norteño y el Ratonero Gris más pequeño y escurridizo. Ambos irán con ladrones, brujos, asesinos, estafadores, canallas, mercenarios y sinvergüenzas de toda índole, y a menudo lo serán ellos mismos.

Protagonizarán las historias de Leiber durante medio siglo, pero a partir de los años 60 el de Chicago organizaría sus aventuras en novelas separadas, añadiendo algunas nuevas para dotar de coherencia temporal a las antiguas y así montar una cronología de sus periplos en 7 novelas más o menos cortas. Este volumen incluye las 4 primeras, a saber: Espadas y nigromantes, Espadas contra la muerte, Espadas en la niebla y Espadas contra la magia.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Ácronos en Lektu

Hace unos días os hablaba de la inclusión de la antología Visiones 2012 en la plataforma de moda para libros digitales, Lektu.
Ahora debo hacerlo con Ácronos, la antología steampunk en la que también participé con mi relato Anteojos, uno de los que sé que más os han gustado (y, por qué no decirlo, a mí también). Sigue a la venta a buen precio en papel, pero si no tenéis espacio en la estantería o sencillamente estáis más cerca de los formatos digitales, AQUÍ podéis haceros con él por 4€.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Niebla, primeras líneas

Al aparecer Augusto a la puerta de su casa extendió el brazo derecho, con la mano palma abajo y abierta, y dirigiendo los ojos al cielo quedóse un momento parado en esta actitud estatuaria y augusta. No era que tomaba posesión del mundo exterior, sino era que observaba si llovía. Y al recibir en el dorso de la mano el frescor del lento orvallo frunció el sobrecejo. Y no era tampoco que le molestase la llovizna, sino el tener que abrir el paraguas. ¡Estaba tan elegante, tan esbelto, plegado y dentro de su funda! Un paraguas cerrado es tan elegante como es feo un paraguas abierto.

«Es una desgracia esto de tener que servirse uno de las cosas —pensó Augusto—; tener que usarlas, el uso estropea y hasta destruye toda belleza. La función más noble de los objetos es la de ser contemplados. ¡Qué bella es una naranja antes de comida! Esto cambiará en el cielo cuando todo nuestro oficio se reduzca, o más bien se ensanche a contemplar a Dios y todas las cosas en Él.

Aquí, en esta pobre vida, no nos cuidamos sino de servirnos de Dios; pretendemos abrirlo, como a un paraguas, para que nos proteja de toda suerte de males.»

Díjose así y se agachó a recogerse los pantalones. Abrió el paraguas por fin y se quedó un momento suspenso y pensando: «y ahora, ¿hacia dónde voy? ¿Tiro a la derecha o a la izquierda?» Porque Augusto no era un caminante, sino un paseante de la vida. «Esperaré a que pase un perro —se dijo— y tomaré la dirección inicial que él tome.»

En esto pasó por la calle no un perro, sino una garrida moza, y tras de sus ojos se fue, como imantado y sin darse de ello cuenta, Augusto.

Y así una calle y otra y otra.

lunes, 3 de noviembre de 2014

La música del silencio, de Patrick Rothfuss

Durante los últimos años, Patrick Rothfuss ha seducido contundentemente a público y crítica (incluyendo al que os escribe) tanto con su rutilante debut en el mundo de la fantasía tanto con El nombre del viento como con su no menos recomendable continuación El temor de un hombre sabio. Tras la publicación de ambos (y gruesos) volúmenes, y mientras esperamos el cierre de la trilogía de esta Crónica del Asesino de Reyes con Las puertas de piedra (¿2015?) nos sorprende en varios aspectos con una novela corta ambientada en este universo: La música del silencio.


La novela, tan solo apta para quienes hayan leído las dos obras mencionadas, es un spin off de estas (es decir, una historia derivada y con origen en ellas) centrado en el personaje de Auri, uno de los secundarios favoritos de los aficionados (y del propio Rothfuss) de la saga protagonizada por Kvothe.

Auri es una joven extravagante, pequeña y escurridiza, que vive de forma oculta en la parte abandonada y subterránea de la Universidad, de la que en un momento dado fue una alumna de no poco talento. Sin embargo, algo se quebró en su psique que la hizo abandonar la vida en sociedad para pasar a formar parte de este mundo de oscuridad olvidada: la Subrealidad.

Para quien espere que La música del silencio les dé a conocer cuál o cuáles fueron aquellos acontecimientos, cómo construyeron (o deconstruyeron) a la Auri de ahora, y cómo se relaciona ella con el resto de personajes de la Universidad, tanto alumnos como profesorado (había quien esperaba profundizar también un poco sobre el siempre interesante maestro Elodin). Para los que esperen una aventura con la acción clásica pero dinámica y la narración adictiva de El nombre del Viento y su secuela. Para el que desee cientos de páginas. Para quienes crean vislumbrar en Auri al Kvothe de la Subrealidad y deseen una historia de grandes conflictos, diálogos chispeantes y muchos personajes. Para todos ellos, advierto: La música del silencio no es el libro que esperan.

jueves, 30 de octubre de 2014

Nacido de hombre y mujer y otros relatos espeluznantes, de Richard Matheson

A principios del siglo XX –en la primera mitad, en realidad-, un buen número de escritores que se movían entre la más absoluta genialidad y la más insulsa mediocridad comenzaron a ganarse la vida publicando en todo tipo de revistas de género. Si se miraba al espacio, se llenaba un cohete con una avispada tripulación y lo ponían en la órbita de Marte. Si detectives queríamos, pues habitación llena de cigarros humeantes, algún asesinato misterioso y las largas piernas de una femme fatale. Si de fantasía se trataba, no había como enfrentar el filo de las armas del héroe pasado de testosterona al hechicero o al monstruo de turno.

Para seguir viendo cómo pasaban los años, pongámonos en órbita espacial y tengamos en mente los maravillosos relatos de Ray Bradbury (Crónicas Marcianas, El hombre ilustrado). Un joven Richard Matheson pisa los 50 y también tiene en mente estos cuentos, mientras comienza él mismo a escribir. Antes de crear su más célebre obra Soy leyenda y de escribir decenas de guiones para cine y televisión sin parar, el de Nueva Jersey empezaría cultivando el relato mientras miraba de reojo confesamente a Bradbury, y esto es lo que encontraremos en Nacido de hombre y mujer y otros relatos espeluznantes, la primera mitad de su narrativa breve completa.



Pero aunque Matheson partiera del autor de Fahrenheit 451, fue un autor prolífico, por lo que pronto se distinguió y puso de manifiesto su estilo personal, y este, como bien se encarga de manifestar en varias ocasiones (tanto la colección como cada relato van precedidos de muy interesantes palabras del escritor), viene marcado por la paranoia: por la sensación en general no descabellada, bien imbuida al lector, bien a los protagonistas de sus historias, de que todo va a salir mal.

sábado, 25 de octubre de 2014

Visiones 2012... y 2014

Muchos recordaréis que tuve la suerte de participar en la antología de la AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror) Visiones 2012 con el relato El Señor de los Anillos a través de los tiempos.


Ahora aprovecho para mencionar (es una noticia relativamente nueva) que la colección, que además tiene presencia merecida en los próximos premios Ignotus, está disponible en formato digital en la plataforma LEKTU bajo la modalidad de pago social (gratis publicitando en redes sociales) o al irrisorio precio de euro y medio. No conocía yo este método; interesante, la verdad ¿No merece la pena? Creo yo que sí.

Por otro lado, y esto sí es novedad, ha salido la lista de seleccionados para la nueva antología de la AEFCFT: Visiones 2014, con la temática abierta de next minute, o sea, cifi en una prospección temporal corta. Y tengo el privilegio de repetir en la estupenda colección con mi relato Güijas cuánticas y bufandas del Atleti, una mezcla de ciencia ficción, humor y especulación familiar.

Aquí, la lista de seleccionados:
El Gran Hotel CatalonianMiguel Ángel Chamizo Jodar
DiminutosJavier Urquiza López
Los pocos minutos que nos quedanSergio Gaut Vel Hartman
Mi padreMarco Antonio Marcos Fernández
El Proyecto AcuatécniaNéstor Bardisa
Proyecto PlanetaPedro Moscatel
HoaxJavier Fernández Bilbao
Hijos de CoubertinAntonio González Mesa / Juan Glez. Mesa
Chico ProblemáticoMagín Méndez Sanguos
MuñecaAlejandro Valiente Lourtau
Gastronomía españolaFrancis Novoa
La moleCarlos Romeo
Sabemos lo que te gustaAitor Solar Azcona
DunaRicardo Cortés Pape
Fecha de caducidadAnaid Ofelia Pérez Mendoza
Hotel SaharaJuan Jesús Botí Hernández
Jugar un juegoSandra Monteverde Ghuisolfi
Tú tienes que estar conmigoAlfonso José Gijón Morales
Güijas Cuánticas y bufandas del AtlétiPedro López Manzano
El penúltimo díaVicent Sala Enguix

¡Enhorabuena a todos! Y a mí, pues también, que últimamente iba necesitando ya una alegría.

lunes, 20 de octubre de 2014

Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami

Ya comenté con Kafka en la orilla la espectacular capacidad de Haruki Murakami para crear singularidades dotadas de encanto capaces de atrapar al lector y embelesarlo con su magia. Aprovechando que, otra vez, el escritor ha vuelto a perder el premio Nobel de literatura a pesar de ser el máximo favorito, otra vez, voy a hablaros de su Sauce ciego, mujer dormida.



En primer lugar hay que indicar que se trata de un libro de relatos, ante lo cual muchas veces surge la pregunta obligatoria de si un extraordinario escritor de novelas lo sigue siendo también cuando cambia de formato, que no siempre ocurre. No realizaré circunloquio alguno y zanjaré este apartado antes de que dé dos pasos: Murakami es extraordinario como novelista y cuentista, y punto. Su prosa detallada y realista referida con frecuencia a situaciones extrañas dota de tal naturalidad a sus historias que cuando incorpora elementos más extraños, cruzando o no los límites de lo sobrenatural, el conjunto permanece encuadrado dentro de unos márgenes de credibilidad que no nos hace cuestionar especialmente estos saltos entre fronteras, tan propios del japonés como sin ir más lejos del realismo mágico, al que a veces se aproxima aunque no cultive.

martes, 7 de octubre de 2014

Calores, premios, reseñas rápidas y otras historias

- En primer lugar, siento no haberme pasado por aquí este verano lo que quienes de vez en cuando creéis lo que queréis os habéis merecido, pero si ya había decidido relajar mi ritmo de publicación, inesperados acontecimientos me han obligado a apartar más todavía. Espero poder volver, pero los próximos meses serán, como mínimo, tranquilos. Valga este post telegramático como aviso.
- Hace un tiempo se hicieron públicas las nominaciones a los patrios premios Ignotus. En el enlace tenéis el listado completo, pero me gustaría destacar aquellas a las revistas Terbi, miNatura y Planetas Prohibidos, con las que he colaborado en ocasiones, así como a la estupenda antología Terra Nova vol II., y a Cuentos para Algernon, site que nunca me cansaré de recomendaros. Próximamente, el fallo.
- A nivel personal, mi microrrelato "Mientras tanto", uno de aquellos de los que me siento más satisfecho, acabó entre los finalistas del II Concurso ELACT de Cartagena. 54 finalistas de 505 presentados, no gané, pero creo que el ratio es bastante satisfactorio.
- Ahora voy a reseñar brevemente de un par de lecturas que, por no ser de género, no voy a reseñar más extensamente, mas al menos he de mencionar. La primera es Rayuela, de Julio Cortázar. En mis primeros tiempos universitarios, leí muchos cuentos del argentino, lo que sin duda me influyó a la hora de cultivar este formato. Desde entonces tenía pendiente su obra más célebre, Rayuela, que se puede leer de principio a final, de principio a mitad (lo más parecido a una novela), dando saltos entre capítulos según un orden indicado por Cortázar, o como a uno le venga en gana. Se trata de una maravilla de libro, y su prosa poética hechiza. Además, es tan complicado y exigente como dicen, caótico y lleno de referencias cultas sobre pintura, jazz, filosofía y todo lo que se le antojara al escritor en aquel momento, amén de deliciosos juegos metaliterarios.



- Ahora, minireseña de El Mar, de John Banville. Premio booker y más célebre novela del que algunos consideran el más fino estilista de la prosa en inglés a día de hoy, y que tan rimbombantes calificativos como mínimo despertaron mi curiosidad, además de alguna recomendación más cercana. Su prosa, en efecto, es maravillosa, cuidadísima y pulida, y aunque también sea exigente, y en este particular con un tiempo narrativo totalmente desarticulado, pasando en una línea de pasado a presente o de descripción de la acción a diálogo interior, su lectura es sorprendentemente ágil. Además excede en poco las 200 páginas, y aunque no le sobra nada, tampoco parece que le falte.



- Por último vuelvo a los géneros que aquí suelen aparecer, cortesía de Josema Baeza de la imprescindible web Los octaedriles, y en un tono mucho, mucho más ligero, debo hablar de la antología de terror ¿Qué ha sido eso?, de varios autores, en la que se recurre de forma irreverente y poco pretenciosa a los tópicos más clásicos del terror. Se trata de un puñado de páginas rezumantes de pulp en las que nos presentan relatos quizá de desigual calidad pero que aseguran unos ratos de entretenimiento, que no es poco.



- Pues lo dicho. Espero volver pronto con Murakami, Matheson o Leiber, entre otros.

lunes, 4 de agosto de 2014

Frente a mis ojos

Autobús demasiado rápido. Placas de hielo en la carretera sobre el lago helado. Un deslizamiento antinatural e incómodo, como haciendo equilibrios sobre los dedos de un pié. Un chasquido, un crujido, y de repente no hay gravedad. Unos viajeros entrechocados contra otros como el relleno de unas maracas. Un tipo corpulento y malencarado, con un parche en el ojo, se aferra a mí en una presa invencible. En su único ojo veo pánico salvaje, o salvajismo despavorido, quizá ambos.

Golpes desde todas partes, más regresos y desapariciones de la gravedad. Cristales rotos y de repente todo está frío y mojado mientras el autobús se hunde. Lo único que permanece intacto es el abrazo del tuerto aterrorizado.

Entonces mi vida desfila en una rápida sucesión de imágenes frente a mis ojos. Soy solo un niño en una cocina mugrienta y unas manos nerviosas me golpean hasta hacerme sangrar. Espero a otro niño en el patio del colegio y le doy una pedrada en la sien, y lo disfruto; es mi venganza, y no es justa, pero no me importa.

Esta…
Aguardo en un zaguán con un cuchillo en la mano. Paso un dedo calloso por el filo haciendo la presión justa para no sajarme. De repente aparece una mujer despistada por la puerta. La empujo contra la pared, la estrello contra ella y la aguanto ahí. La navaja en su cuello la mantiene callada mientras la recorro. No sé si me gustan más sus lágrimas, su tacto o el calor de su cuerpo al hacerlo mío.

… No es…

Ese desgraciado lleno de tatuajes se me acerca con un cuchillo en la mano. Está oscuro, pero el metal capta brillos reflejados de las farolas. Me ataca y lo esquivo. Vuelve a hacerlo y me alcanza en la cara, pero baja la guardia y aprovecho. Le doy con la tubería de plomo en la mano y suelta el arma. El siguiente golpe, en la frente, lo noquea. Los últimos le hunden el cráneo en secos restallidos. Me llevo la mano a la cara; algo húmedo y cálido chorrea de mi cuenca ocular.

… Mi vida.

Esta no es mi vida. Esta no es mi vida. Me empapo de agua helada de un golpazo. Estoy viendo pasar frente a mis ojos la vida del tuerto criminal del asiento de al lado. Debe haber un error. Si el tópico de la vida como sucesión de imágenes en un último instante es cierto, también puede serlo el del cielo y el infierno. Trago agua gélida. Me quedo sin aliento. Esta no es mi vida. No quiero su vida, quiero la mía. No puedo respirar. Que alguien me ayude.

miércoles, 9 de julio de 2014

El ascenso de Endymion, de Dan Simmons

Tras tocar el cielo de la ciencia ficción recibiendo los más importantes premios con la brillante novela Hyperion y su muy buena continuación La caída de Hyperion, Dan Simmons decidió regresar a su celebrado universo con la mucho más tibia Endymion, para contar acontecimientos tres siglos posteriores a las dos primeras novelas, que a su vez sirvieran para atar cabos sueltos, especular con la evolución histórica tras aquel tiempo, y narrar nuevas aventuras. Por fin, acabará el ciclo con la continuación de esta, El ascenso de Endymion (1997), con la que poner el punto y final al extenso equipo de personajes y bandos desplegados hasta entonces.

Hagamos ahora un poco de recapitulación. Aunque las cuatro novelas puedan considerarse una tetralogía, resulta más sensato hacerlo como dos bilogías relacionadas. La primera, llamada propiamente Los Cantos de Hyperion (aunque este nombre se extiende a las cuatro), formará parte de la segunda no solo como precursora literaria, sino como supuesta obra poética contenida dentro de esta segunda historia, y múltiples veces referenciada a lo largo de la tercera y cuarta novelas. Por lo tanto, aunque lo recomendable sería lanzarse con las cuatro obras para disfrutar de todo el conjunto, resulta bien factible leer solo las dos primeras, e incluso posible tan solo las dos últimas, si bien esto último no sería del todo recomendable.

Juegos metaliterarios aparte, lo que sí resulta imprescindible es conocer Endymion para leer El ascenso de Endymion. Ya comenté que a pesar de la demostrada pericia de Simmons como escritor, con la tercera parte bajaba considerablemente el nivel respecto a la bilogía inicial en complejidad e interés, quedando muy pendiente su valoración definitiva de esta última parte. Afortunadamente el escritor americano volvió a ponerse las pilas escribiendo una estupenda novela en la que volvía por sus fueros. El ascenso de Endymion vuelve a ser una historia coral (una de las grandes virtudes de los Cantos), que aunque tenga los mismos dos protagonistas evidentes que su precursora inmediata, nos cuenta muchos más puntos de vista, alguno de ellos secundarios sin una labor crucial en la trama, pero que enriquecen cuantitativa y cualitativamente el conjunto hasta lograr que dé el salto de calidad que la colocaría a un nivel equivalente al de La caída de Hyperion. Vuelven las múltiples tramas, los complots universales, las intrigas empresariales (casi palaciegas, o deberíamos decir religiosas), los bandos con múltiples intereses, cada uno de su padre y de su madre, y dejamos a un lado esa linealidad, que por impecablemente contada que estuviera, se volvía a veces un poco insulsa.

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