lunes, 6 de julio de 2015

RESEÑA: Estación de Tormentas, de Andrzej Sapkowski

A veces, cuando parece que ya no se puede afilar más una espada, le damos otra pasada con la piedra de amolar y acaba cortando hasta las palabras por la mi tad. A priori esto es lo que parecía con la saga de Geralt de Rivia: estaba concluida y bien concluida. Cerrada y envuelta en papel maché con un lazo escarlata, y no parecía que cupiera nada más dentro de la misma. Por ello cuando Andrzej Sapkowski anunció que sacaba al mercado una nueva aventura del brujo con una nueva novela, muchos nos preguntamos si quería exprimir un poco más la gallina de los huevos de oro o realmente tenía algo que contar.

Estación de Tormentas, que así se llama, es una precuela de la saga del brujo Geralt. Ubicada incluso antes de los relatos independientes de El último deseo, se trata de una novela autoconclusiva que bien podríamos considerar uno de aquellos cuentos, pero con un mayor desarrollo narrativo y de personajes. Así no será necesaria ninguna lectura previa para lanzarse a esta.

Los legos en este universo intuirán una vasta complejidad en él, mas Sapko no agobia en ningún momento al lector con explicaciones innecesarias respecto al mismo, dejándolo zambullirse desde el principio en una aventura que muy pocos escritores de fantasía hoy día serían capaces de construir con semejante naturalidad. De esta manera, necesitará tan solo 50 páginas para enganchar cuando otros requerirían 250.

Por otro lado, aquellos que ya conozcamos este mundo y personajes picaremos con gusto el anzuelo desde la página 5. Iremos conociendo la historia como los novatos, pero el escritor polaco nos irá lanzando múltiples guiños, ya no solo sobre mundo y personajes, sino sobre su habitual forma de resolver algunas situaciones, sobre el lenguaje, la política o la sociedad, todo ello salpicado de buenas dosis de humor negro, que nos proporcionarán un disfrute extra de la novela. Leer Estación de Tormentas será como volver a casa después de una muy larga temporada fuera: aunque no recordemos todo a la perfección, resultará familiar, agradable y sabremos que cada detalle está donde tiene que estar. Y no podremos evitar una intensa sensación de hogar.

miércoles, 1 de julio de 2015

Un corto y un cómic

Desde un par de sitios me han solicitado amablemente mi colaboración para dar un poco de difusión a un par de proyectos de diferente índole, y como sé lo difícil que son estas puestas en marcha pues en alguna ocasión lo he sufrido en mis propias carnes, voy a hacerlo en esta entrada.

Por un lado tenemos el cómic de Arcadio Bolaños y Juan Alarcón Un-American Chronicles, 4 historias urbanas autoconclusivas en una al módico precio de 1$ en ComiXology. Su guionista es un frecuente de Cree lo que quieras bajo el seudónimo de Arion. Más info, aquí. Os muestro una página, porque tiene muy buena pinta:



Cambiemos de tercio (y de arte) ahora. Desde la productora valenciana ValenArts, y enmarcado dentro del concepto "CINEMA 360º: ARTE + INDUSTRIA", han desarrollado el cortometraje Clarke's Third Law, dirigido por Javier Valenzuela, que juega con la célebre Tercera Ley de Arthur C. Clarke: toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.
El corto, muy profesional, de factura impecable y repleto de buenos efectos especiales, no solo se mueve en torno a esta ley, sino que homenajea de forma explicita a la persona del mítico escritor y divulgador. Lo he visto en preestreno, pues al estar en el circuito de competición de cortometrajes aún no es público. Podéis obtener más información en la indicada web de la productora. Mientras tanto, os dejo la portada:


viernes, 26 de junio de 2015

RESEÑA(S): Fred Vargas, Roberto Bolaño, Haruki Murakami, Ray Bradbury

Voy a hablaros hoy de unos cuantos libros de los que tengo pendientes, pero cuya reseña por diversos motivos he ido postergando y como en su mayoría no son del estilo habitual en este blog (porque hay que leer de todo si es bueno), voy a reunir en esta entrada en reseñas condensadas.

Comencemos por Fluye el Sena, de Fred Vargas (pseudónimo de la francesa Frédérique Audoin-Rouzeau). Género negro sin ambiciones con singulares personajes en tres novelas cortas autoconclusivas muy entretenidas, que me han servido como introducción al pequeño universo del comisario Adamsberg, un policía cuyo método es no tener método, de los que echa a andar hacia un charco dando por sentado que sus pies lo esquivarán mientras él piensa en otras cosas. Muy probablemente repetiré con Vargas y Adamsberg, que no es poca medida de lo que me ha gustado.



Los detectives salvajes del chileno Roberto Bolaño es uno de esos imprescindibles de fin del siglo XX de la literatura hispanoamericana y por ello me he lanzado a él. Y mientras lo leía, a medida que párrafo por párrafo no podía sino reconocer la calidad de esta novela deudora de la Rayuela de Cortázar en temática, estilo y personajes (uno de los protagonistas, alter ego del autor), también casi párrafo por párrafo tenía ganas de acabarlo para pasar a otra lectura menos preciosista, y más escapista. Una pena, pues notaba como una gran novela se me escapaba entre los dedos. Me habrá pillado a pie cambiado, supongo.



En Al sur de la frontera, al oeste del sol, Haruki Murakami vence y convence, como no podía ser de otra manera, en una historia sobre sentimientos como la soledad, el amor, la melancolía, la impotencia o el deseo a medida que acompañamos a su protagonista en la deriva hacia su madurez. La prosa de Murakami, tan fantástica como su capacidad para transmitir sensaciones para otros imposibles de describir. La novela no está lejos del tono de su célebre Tokio blues, siendo superior a esta. Por ello no se acerca demasiado a esa especie de "surrealismo mágico" a lo Kafka en la orilla, donde en mi opinión el japonés alcanza sus más altas cotas.



Por último, La bruja de abril y otros cuentos es una buena y heterodoxa introducción de apenas cien páginas a la literatura de Ray Bradbury, uno de los habituales reseñados de aquí. Los dos primeros cuentos, La sabana (sobre una inquietante tecnología educativa o educación tecnológica) y El otro pie (alegato antixenofobo marciano) ya aparecían con otra traducción en la genial El hombre ilustrado. La sirena del faro, una buena historia más cercana al terror lovecraftiano.



La bruja de abril, por último, un relato fantástico y sentimental sencillamente excepcional. Se puede empezar un cuento mejor, pero no mucho mejor:



viernes, 19 de junio de 2015

RESEÑA: Ácronos 2. Antología steampunk

Hace unos años surgía en el mercado Ácronos, antología steampunk, en la que tuve el placer de participar. Ahora hablaré de su segunda parte, Ácronos 2, que no es novedad (ya está convocada la cuarta parte), pero es el momento en el que ha salido de mi pila de pendientes, por lo que hoy os hablaré de esta antología steampunk.



Aunque simplificar muchas veces conducirá al error, hagámoslo respecto al género de esta antología para tener un punto de partida para no iniciados: el steampunk es un subgénero de la ciencia ficción caracterizado por dos elementos. El primero será el estético y el de sus figuras recurrentes: gafas de aviador, sombreros de copa, relojes de mano y moda victoriana, zepelines, tuercas, palancas, fuelles, tecnología basada en el vapor, inventos extraños, androides de metal… La segunda, y mucho más interesante, es la de emplear ucronías y retrofuturismos para sus historias, esto es, viajar a un momento en el pasado de la historia conocida, cambiar un acontecimiento o tendencia histórica, y a partir de ahí especular, para un mes después o para tres siglos, no importa. Con esa premisa se construirá la historia deseada, teniendo esta ya las características puntuales que converjan en los aspectos estéticos indicados o diverjan en cien caminos diferentes. No cien sino quince posee Ácronos 2, que ahora pasaré a comentar uno a uno, pues se trata de una colección heterogénea, lo que es de agradecer al tratarse de un género tan específico:
- La Venus de Great Neck (S.J. Chambers): La antología comienza con uno de sus relatos destacados: una historia universal, si bien con una puesta en escena más weird (género difuso; más bien una fantasía retorcida) que steampunk.
- Las hermosas Jaradalias (Gloria T. Dauden): zepelines, robots y acción con un circo de freaks de fondo. Buen componente de la colección y representante del género.
- De cómo perdí la cabeza de mi padre (Eduardo Vaquerizo): uno de los mejores relatos en el que desde el principio (un título genial) disfrutamos del pulso de Vaquerizo para narrar aventuras, de su imaginación creando trastos de todo tipo, y de su sentido del humor con los tópicos del pulp. Y en el espacio. ¿Spacepunk opera? Sería una buena denominación.

martes, 16 de junio de 2015

miNatura 142: Weird Fiction

Hace un par de semanas salió, para su descarga y disfrute gratuitos, el número 142 de la revista miNatura, especializada en microrrelatos (aunque no solo de ellos vivan sus páginas). Ya os la he sugerido muchas veces para pasar un buen rato, o varios microrratos, y es que además colaboro habitualmente en ella. Este número es un especial Weird Fiction, esto es, ese terror y fantasía retorcidos tan clásicos de ciertas revistas de inicios del siglo XX, estilo desarrollado por grandes como Poe o Lovecraft. Mi microcuento en esta ocasión no refiere a ningún primigenio descomunal ávido de devorar el mundo, aunque sí que es retorcido en su modestia. Se titula El fin de la búsqueda.
La revista en pdf es descargable gratis en ESPAÑOL y en INGLÉS.


A continuación, el índice de su primera versión:

martes, 9 de junio de 2015

RELATO: Se vende Villa Diodati

Nombre de la finca: Villa Diodati.

Ubicación de la finca: Situación inmejorable en Cologny (Suiza), al extremo sureste del Lago de Ginebra, entre calles Chemin de Byron y Chemin de Ruth. Zona residencial exclusiva, a cinco minutos de un campo de golf al este y del embarcadero del lago al oeste. Se halla en pleno corazón de los Alpes suizos, a un escaso cuarto de hora en coche de la capital del país y a una hora del Mont Blanc, techo de Europa, y muy cercana por tanto a las fronteras francesa e italiana. Así será ideal tanto para quien guste practicar unos plácidos hoyos como para aficionados y expertos en deportes acuáticos, de invierno o los más avezados alpinistas.

Descripción de la finca: 3.500 metros cuadrados de jardín, césped y arbolado en perfectas condiciones. Incluye bello patio inglés. En el centro de la misma se eleva una mansión de planta cuadrada y alzado de corte clásico decimonónico, de tres plantas incluyendo ático, alcanzando los 1.200 metros cuadrados totales construidos.

Precio de la finca: la hacienda se halla en multipropiedad. Las exigencias iniciales de los actuales dueños son las a continuación indicadas (dependiendo del dueño):
- Mary S.: Cuatro extremidades humanas poderosas y de condiciones simétricas (un brazo derecho, otro izquierdo, una pierna derecha, otra izquierda), un tronco de buenas dimensiones, un corazón fuerte, una cabeza amplia a ser posible de tez agraciada (no indispensable) y un cerebro sin deficiencias cognitivas. Todos ellos humanos. Un equipo de química profesional y una docena de rayos del cielo.
- John P.: Tres vasijas de niebla londinense, cinco litros de sangre humana fresca, dos caninos de al menos seis centímetros (uno derecho y otro izquierdo) y una capa negra de raso rojo y terciopelo negro para caballero. Un historial de vida disoluta firmado ante notario.
- Percy Bysshe S. y Lord George Gordon B.: dos toneladas de talento (una per capita) y veinte cajas de vino Premiers Crus de Médoc (diez per capita). Pesará muy en contra del posible comprador su convencionalismo, conversación estereotipada o aburrida y/o falta de imaginación. Absténganse personas con tales condiciones indignas.
Aunque los propietarios principales son los anteriores, se valorará positivamente satisfacer también a los a continuación indicados:

domingo, 31 de mayo de 2015

RESEÑA: Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley

Érase una vez un grupo de amigos de vacaciones veraniegas en una villa de las montañas suizas. Aunque sus deseos implicaban disfrutar del aire fresco y las verdes praderas, el tiempo cambió súbitamente obligándoles a no abandonar la villa. Entonces uno de ellos, el más célebre poeta de su tiempo, aprovecho que entre los integrantes del grupo se hallaba otro hombre de talento equiparable al suyo para proponerles, a modo de juego, que escribieran un cuento de fantasmas, para medirse y ver cuál era el mejor. La mayoría aceptó el reto, pero el tiempo cambió a mejor y los dos poetas principales, tan ingeniosos como volátiles, decidieron volver a su plan campestre original. Mas no lo hicieron así algunos integrantes del resto del grupo. El año, 1816. Los poetas, Lord Byron y Percy B. Shelley, dos de los tres más grandes románticos ingleses (el tercero, Keats). En la villa, John Polidori escribió el cuento “El vampiro”, instaurando las bases estéticas que inspirarían a Stoker. La londinense Mary Wollstonecraft, prometida de Percy y futura Mary Shelley, mientras este trotaba por el campo, tuvo la idea y estableció los rasgos fundamentales de la que sería su gran obra maestra: Frankenstein o el moderno Prometeo (1818). Curiosamente, dos siglos más tarde Frankenstein ha quedado anclado con cadenas de adamantium a la cultura popular. ¿Cuántos, hoy día, son capaces de citar siquiera una obra de su entonces glorioso marido Percy? No pocos, pero una cantidad irrisoria en comparación con los conocedores de la obra de su esposa.


Precisamente por su popularidad, la historia de Frankenstein es, con sus más y sus menos, conocida casi por todos: Victor Frankenstein, un joven y talentoso estudiante burgués de ciencias, se obsesiona con la experimental idea de crear la vida a partir de la muerte mediante el empleo de diferentes técnicas rayanas en la alquimia (los famosos relámpagos en realidad provienen de historias posteriores y del cine). Tras numerosas investigaciones pseudocientíficas que pondrán en riesgo su salud mental, por fin pondrá en marcha su experimento para dar vida a su criatura, obteniendo un éxito absoluto o un fracaso radical, según se mire. En cualquier caso, una abominación. Y ahí empiezan sus problemas.

Qué duda cabe de que una lectura primeriza a día de hoy de esta novela resultará como un paseo por un lugar soñado: algunas partes serán conocidas por algunas películas, otras familiares, y afortunadamente otras desconocidas, pues no han sido escogidas para formar parte de las adaptaciones, o al menos de casi ninguna de ellas. Así encontraremos fragmentos puramente epistolares o de literatura de viajes que producirán cierta sorpresa por desconocidos. A la inversa, también existirán otras imágenes muy asociadas a esta figura que no aparecerán en la novela.

En cuanto a la inspiración primera para su obra, Mary Shelley nos la indica con el título: moderno Prometeo. Recordemos que en la mitología griega clásica Prometeo fue un titán que -según versiones-, entregó el fuego de los dioses a los hombres y con él el conocimiento, o directamente esculpió a estos desde el barro. Por ello fue arduamente castigado por los casi nunca magnánimos dioses con infames torturas de toda índole. Aquí Prometeo (Victor Frankenstein) esculpirá a su monstruosa criatura, otorgándole la vida, pero el durísimo correctivo lo irá recibiendo de esta misma y no de los dioses. No es de extrañar que la inspiración llegara a la escritora desde estas fuentes estando rodeada por los poetas románticos ingleses, que bebían de ellas de continuo hasta el punto de que muchas de las obras de este movimiento son revisiones de aquel. También existen influencias explícitas de la mitología bíblica, en especial a través del Paraiso Perdido de Milton.

miércoles, 20 de mayo de 2015

RESEÑA: Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute

Ana María Matute fue una de las más reconocidas escritoras españolas del siglo XX. Ganó, entre otros, los premios Nadal, Planeta, Cervantes, Nacional de narrativa y de letras españolas y Príncipe de Asturias y perteneció a la RAE (asiento K). Y cuando el Instituto Cervantes le pidió que, a modo de legado, depositara un objeto en su Caja de las Letras para las generaciones venideras, la barcelonesa no dejó sino una primera edición de su Olvidado Rey Gudú (1996), y es que esta era su novela preferida de cuantas había escrito.



Olvidado Rey Gudú es etiquetada por la wikipedia como una novela medieval con elementos fantásticos, de libro de caballerías y de cuento de hadas. Esto es más o menos riguroso, pero si yo tuviera que realizar una definición tan ligera diría que nos encontramos ante un amplio recorrido en el tiempo a través del árbol genealógico gobernante por varias generaciones, con sus múltiples logros y sus aún más numerosas miserias, fruto de sus pasiones.

Respecto a la wiki, ciñéndonos a la realidad es cierta: la ambientación de la novela es medieval, y con múltiples confrontaciones belicosas propias de los libro de caballerías. Los elementos fantásticos se hallan bien presentes, si bien totalmente naturalizados, como la presencia de algunos hechizos o capacidades mágicas o de algún personaje feérico como el Trasgo del Sur, de tal manera que no llaman la atención por su singularidad fuera del tono de la novela. En cuanto a los cuentos de hadas, también los encontraremos puntualmente, unas veces más explícitos como en la historia de Ondina, otras más sutiles, surrealistas o de mayor espectro como con la corte de Tontina, inspirada vagamente en Nunca Jamás mediante unas metáforas deliciosas del tiempo, la juventud, la fantasía, la imaginación o la inocencia.
Pero ya estoy mencionando algunos personajes y conceptos sin esbozar la historia de la novela y sobre todo sin decir cuál es el mayor acierto de la misma: la espléndida y soberbia prosa de la Matute (nótese que redundo: espléndida y soberbia, y es que en verdad me ha impresionado), que nos hará disfrutar de las páginas de su Olvidado Rey Gudú, y eso que, según qué edición, superan ampliamente el millar.

miércoles, 13 de mayo de 2015

MICRORRELATO: ¿Qué peli vemos esta noche?

- Alien.
- ¿Alíen?
- A-li-en.
- Ah, Alien. ¿Aliens?, ¿Alien?
- Alien.
- ¿Alien Scott? ¿Aliens Cameron?
- Alien. Scott.
- ¿2001?
- 1979. Alien.
- ¿E. T.?
- E. T. alien, pero no. Alien.
- ¿Encuentros en la tercera fase? Nii nooo niiiii…
- Noooo Nooooooooo... No. Alien.
- Alien.
- Spielberg, no. Scott. Alien.
- Scott. Blade Runner. Deckard.
- Scott. Alien. Ripley.
- …
- ¿…?
- Alien me da miedo.
- Ajá.
- ¿Star Wars?
- ¿Indiana Jones?
- ¿Calavera de cristal?
- No me jodas.
- Arca perdida.
- Arca perdida.

jueves, 30 de abril de 2015

RESEÑA: Tiempo de sembrar piedras, de Tim Powers

Era yo apenas un chaval cuando conocí la obra de Tim Powers. Entré por las Puertas de Anubis, navegué En costas Extrañas. Hice Cena en el palacio de la discordia. Y quedé fascinado para siempre. Me dejaba empapar por todo lo que me llegaba de este autor, que es de hecho una de las razones que me animaron a juntar palabras. Y de repente, en el 2003, se cortó el grifo con Declara. Él seguía escribiendo, pero no nos llegaba nada. Cero. Incluso escribí a su editorial española preguntando por publicaciones futuras, sin respuesta. Y, de repente, hace unos meses, aparecieron de golpe Ocúltame entre las tumbas y este Tiempo de sembrar piedras. Qué puedo decir sino aleluya. Los dos a la estantería y a leerlos con calma no vayan a pasar otros 12 años hasta poder leerlo de nuevo



Tiempo de sembrar piedras es una colección de 6 relatos del autor de Buffalo de apenas 200 páginas. En ellos se aprecian algunas de las habituales obsesiones de Powers: la reescritura de la historia para que quede tal y como se conoce, pero retorcida por unas tenazas fantásticas, la creación y la inspiración, los escritores, la poesía, los viajes temporales, y por encima de todo, unas ideas de fondo muy originales que por momentos alcanzan la brillantez.

Técnicamente se trata de unos relatos de gran corrección, si bien destacarán más por el contenido que por el continente. Respecto a las novelas, gustarán a sus habituales seguidores, en especial a aquellos que opinaban que en sus últimas publicaciones en españolas iban pasadas de páginas. También a quienes creían que sus primeras novelas iban pasadas, pero de ritmo, pues el formato de relato le obliga a una mayor contención tanto en uno como en otro sentido. En definitiva: Powers controla el cuento sin problema alguno, lo que me hace preguntarme por qué no se ha prodigado mucho más en él.

Echemos un vistazo ahora a estos estupendos relatos uno a uno:

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