martes, 11 de junio de 2013

El hombre ilustrado, de Ray Bradbury

Por esta afición mía a escribir (quizá debería decir perpetrar palabras) a veces ciencia ficción y otras sobre ciencia ficción, en numerosas ocasiones la gente cree que soy un entendido y me plantea cuestiones tales como por dónde empezar a leer en el género. No soy ningún entendido, pues cuanto más leo, más palpable se hace mi ignorancia en estas lides para mí. No obstante, sí que hay dos o tres autores que recomiendo a ojos cerrados para neófitos: Isaac Asimov como más serio, Fredric Brown como más divertido, y por delante de ellos, casi siempre a Ray Bradbury... por todo.


Hace un tiempo ya os hablé de las excelencias de sus Crónicas Marcianas. Hoy voy a hacerlo de otra de sus obras maestras (porque a mi juicio ambas lo son, sin paliativos). El hombre ilustrado (1951). Como en aquel caso, nos encontramos con una antología de relatos autoconclusivos, si bien ahora no tenemos el leitmotiv de Marte como nexo común, aunque también aparezca en alguno de los cuentos. Aquí sencillamente leeremos historias de cifi variadas, diferentes supuestos realmente imaginativos en los que se nos plantean unos cuantos “¿Y si…?”, llevando la especulación en algunos casos hasta las últimas consecuencias o en otros dejándola abierta. Siempre realizando el planteamiento más interesante e inteligente para dejar al lector con un rumrum después de acabar el cuento que se quedará junto a él, orbitando en su consciente y su subconsciente, como si de un astronauta flotando en el vacío del espacio se tratara.

Veamos algunas de las cuestiones, y para ella hemos trasladar la anterior metáfora a la literalidad ¿Y si unos astronautas quedaran en efecto flotando en el espacio sin control ni esperanza? ¿Y si se alcanzara un sistema de realidad virtual con una línea tan delgada entre lo real y lo virtual que se convirtiera en intermitente? ¿Y si un androide (robot o marioneta) pudiera sustituirnos para facilitarnos el día a día? ¿Y si los históricamente oprimidos tuvieran la posibilidad de ser los opresores? ¿Y si se hundiera el mundo a nuestro alrededor? ¿Y si la memoria viva de los escritores más clásicos se refugiara en otro planeta, exiliada de la barbarie humana? Estas y muchas otras son las preguntas realizadas en la antología. Ocurrentes, complicadas y sugestivas, como poco. Muchas de ellas sin respuesta, pero que merece la pena plantearse.

Pero no es este el secreto de la obra, o al menos no el único.
Ray Bradbury era uno de esos pocos escritores privilegiados que, estuviera escribiendo sobre lo que fuera, tenía la capacidad para cautivar al lector debido a la tremenda sensibilidad con que impregnaba sus palabras, lo que unido a sus brillantes ideas lo convertía en único. Así este puñado de relatos, no solamente son asombrosos en su planteamiento y poseen una gran calidad literaria, sino que además calan hondo.

jueves, 6 de junio de 2013

Ya disponible Amanecer Pulp 2013 para descarga gratuita

Como anuncié hace poco, fui seleccionado para la publicación de una antología de relatos pulp con mi historia de tintes lovecraftianos Arriba y abajo. Pues bien, esta antología, titulada Amanecer Pulp 2013 ya está disponible para su descarga gratuita.


Podéis obtener más información de la mano de los organizadores del concurso, relatospulp.com, o descargar directamente la selección AQUÍ. El fichero comprimido incluye los formatos pdf, y epub y mobi para vuestros lectores de ebooks. ¡Espero que os guste!

lunes, 3 de junio de 2013

Ácronos. Segunda edición.

Coincidiendo con la celebración de la feria del libro en Madrid, ha salido a la venta la segunda edición de la antología Steampunk Ácronos, en la que tengo el placer de participar.


Como sois varios los que tras agotarse la primera me preguntasteis dónde comprarlo, os recuerdo que podéis hacerlo en librerías online de confianza como Cyberdark, la propia tienda de la editorial, o en las librerías físicas de la red de distribución de Tyrannosaurus books.

Ahora os dejo  las opiniones que he encontrado en la web explícitamente sobre mi relato Anteojos, que en general me han dejado con buen cuerpo (también lo han hecho las generalistas sobre la antología, que no incluyo):

Un relato que da mucho de sí, ya que aunque la historia sea breve tiene un final que te deja satisfecho, completamente cerrado. El mundo que se nos presenta a la par que aquello que oculta, resulta bastante atractivo. Blog La Mesilla de noche.

En una Madrid donde los trabajos más bajos los realizan autómatas, un hombre descubrirá un inesperado secreto tras un atentado terrorista. El relato resulta entretenido, y la inclusión de detalles como el de Ramón y Cajal le aporta cierto color a la historia, en su contra el hecho de ahondar poco en algunos detalles y resultar un poco atropellada en su final. Da la sensación de que la historia daba bastante más de sí. Héctor Gómez Herrero.

De este cuento prefiero no decir nada, solo que hay que leerlo, degustarlo y disfrutarlo (señalándolo como uno de los cuatro relatos más destacados de la antología). José Antonio Cordobés Montes. ficcioncientifica.com.

Además, podéis releer mi reseña sobre la antología completa.

viernes, 31 de mayo de 2013

MiNatura 126: Fobias (español e inglés)

De nuevo tenemos aquí miNatura, la revista de lo breve y lo fantástico, con un dossier sobre fobias para su número 126. Ya la he sugerido muchas veces, y espero seguir haciéndolo. Muchos microrrelatos que no aburrirán, ilustraciones, convocatorias, entrevistas e información editorial variada, además de una portada estupenda.



Como siempre, en descarga gratuita, que además desde hace poco, viene estando disponible tanto en ESPAÑOL como en INGLÉS. En esta ocasión, colaboro con mi relato Tictac, titulado Tick Tock en su versión anglo (gracias a A. T. por pulir mi deficiente traducción).

Podéis encontrar los índices completos aquí.

martes, 28 de mayo de 2013

Selección para Amanecer Pulp 2013

Hará quince años (probablemente más) empezaba a sacar de vez en cuando algún rato para escribir, de los que me dejaba la carrera (eufemismo: la carrera no me dejaba ratos, se los robaba). Evidentemente, uno siempre empieza por lo que mejor conoce, que en aquella época eran los relatos de terror y la fantasía épica. Como era inviable imitar a Tolkien, lo hice con Lovecraft, y ese característico tono marcó mis primeros relatos.


Hoy no los releo, pues si les echo un vistazo los encuentro repletos de defectos. No obstante hace unos meses le repesqué uno y me pareció que era bastante salvable, así que lo cogí, le di un par de buenos lavados de cara, y lo integré en mi "repertorio actual". Hace menos encontré una convocatoria muy adecuada, pues versaba sobre el pulp, en el que se encuadra en buena lógica mi relato, con lo que lo mandé, y he tenido la suerte de ser seleccionado, lo que me hace pensar que quizá después de todo aquellos mis primeros escritos postadolescentes no fueran tan horribles (aún insistiendo en su parcial reescritura). En fin, la antología saldrá gratuitamente en formato digital, por lo que podréis juzgar vosotros mismos. Y si esta edición funciona bien, quizá hasta se traslade al papel. Ya os iré informando.

La organización de la colección ha corrido de la cuenta de la interesante web Relatos Pulp, apoyados por la web de registro de propiedad intelectual SafeCreative, de la que soy usuario, y tendrá el sugerente título de Amanecer pulp 2013. Mi relato se llama Arriba y abajo. A continuación realizo la lista completa de ganadores, finalistas y seleccionados:
- La Zarpa Roja contra la amenaza de los hombres lagarto. Patxi Iturregui (Patxi Larrabe). (premiado)
- El cristal de sangre. José Luis Castaño Restrepo. (premiado)
- El Bunker. Vicente Ruiz Calpe. (premiado)
- Samhain. Sergio Perez-Corvo. (finalista)
- Ládir y la ciudad subterránea. Javier Sermanz. (finalista)
- Visita a la abadía. Javi Arboleya Payo.
- Misión Cumplida. Sergio L. Doncel Núñez.
- La mina de los muertos vivientes. Edgar Sega.
- Arriba y Abajo. Pedro López Manzano.
- Philonium. Rafael Trujillo Navas.
- Adhesión. Julio Barkero.
- Cuatro Ositos. Pablo Hernández Pérez.
- La espada oculta. Antonio Maria.
- Danzas de corte y vientos nocturnos. Marcos Galisteo.
- Intentó seguir los pasos de Dios. Miguel Martín Cruz y Gema del Prado Marugán.
- La trampa del escorpión. Ana Morán Infiesta.
- Ultratumba. Roberto Julio Alamo.

jueves, 23 de mayo de 2013

El conde de Montecristo, de Alexandre Dumas

Empezaré divagando: hay historias profundamente enraizadas en el imaginario colectivo que provienen de libros que, sin embargo, no todo el mundo ha leído (eufemismo para indicar que muy pocos lo han hecho). Ahí tenemos los cuentos de Perrault o de los Grimm, bien conocidos, pero que pocos han revisado explícitamente. En España resulta desgarrador este fenómeno con El Quijote, que no sé si hoy será lectura obligatoria para los bachilleres, pero en caso contrario tendrá las estadísticas peor que nunca. No obstante, casi cualquiera sabría realizar una descripción con cierta corrección del hidalgo y su escudero, como supongo harán los griegos con Odisea o Iliada. Lo mismo ocurre con otros clásicos: ¿quién no conoce La isla del tesoro, Moby Dick o Sherlock Holmes, y sin embargo no ha leído a Stevenson, Melville o Conan Doyle? Ojo, no digo que yo sea muy diferente, pero si que en ocasiones trato de cubrir lagunas que como lector resultan imperdonables, y eso es lo que he hecho con El Conde de Montecristo (1844-1845) de Alexandre Dumas.



Aunque nunca hago spoilers, la historia se ha universalizado hasta el punto de que todo el mundo la conoce a grandes rasgos: Edmond Dantès es acusado injustamente, tomado el día en que se iba a celebrar su boda, y encarcelado para que se pudra en una prisión inexpugnable, de la que muchos años después logrará escapar con el conocimiento de la ubicación secreta de un tesoro incontable. Una vez con él emprenderá su terrible venganza contra quienes le traicionaron, regresando como conde de Montecristo. Eso es lo que todos saben. Por supuesto, hay mucho más, porque no se trata de una venganza de llegar y pegar un tiro al vil, sino de una estratagema maquiavélicamente urdida y ejecutada a lo largo del más de un millar de páginas del que consta el volumen.

Pero sería incorrecto seguir este camino sin hacer una parada para hablar brevemente del folletín. Simplificando, en el XIX francés se produjo una alfabetización casi masiva, las clases bajas leían y preferían el escapismo, habitualmente de baja calidad y de temáticas amorosas o de aventuras, que se publicaban por entregas periódicas que solían acabar con un clímax que dejaba al lector pendiente del siguiente número. Pero no todo folletín era de calidad deficiente. Dumas se convirtió en el máximo representante y sus creaciones más célebres fueron así publicadas, como Los tres mosqueteros o su gran obra maestra, este El conde de Montecristo que ahora nos atañe. Por cierto, para los más avispados: sí, hoy se sigue escribiendo folletín, si bien rara vez en cuanto a su manera de publicación, sí respecto al resto de sus rasgos estilísticos: ¿qué es si no Juego de Tronos y sus secuelas, de George R. R. Martin?

lunes, 20 de mayo de 2013

Alexandre Dumas dixit (citas de El conde de Montecristo)

He aquí una buena cantidad de extractos que me han llamado la atención y que complementan a la reseña (próxima) de El conde de Montecristo de Alexandre Dumas. Espero que disfrutéis alguna de ellas:
De este modo un dolor instintivo y violento notifica a los que sufren que no deben sin temblar poner el dedo en sus llagas antes que se cicatricen.

las oraciones para el hombre que es dichoso son a veces palabras vacías de sentido, hasta que el dolor viene a explicar al infortunio ese lenguaje sublime con que nos habla Dios.
tras el suplicio viene la muerte, y la muerte es, si no el reposo, la insensibilidad, que se le parece mucho.

Las quejas exhaladas en común son casi oraciones; las oraciones en común son casi himnos de gratitud.

Así como es necesaria la presión para hacer estallar la pólvora, así el infortunio es necesario también para descubrir ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana.

Si el corazón padece es porque, dilatado en demasía al fuego de la esperanza, entra a ver cara a cara el hielo de la realidad.

Cuando se hace ver a un amigo una ciudad que uno ya conoce, se usa de la misma coquetería que para enseñarle la mujer a quien se ama.

Montecristo es una isla en medio del Mediterráneo, sin habitantes, sin guarnición, guarida de contrabandistas de todas las naciones, de piratas de todos los países.

Ahora bien, a mí me agradan los fantasmas, nunca he oído decir que los muertos hayan hecho en seis mil años tanto daño como los vivos en un solo día.

Los reinos de los reyes están limitados, por montañas, por ríos, por cambios de costumbres, o por diversidad de lenguaje. Mi reino es grande como el mundo, porque no soy italiano, ni francés, ni indio, ni americano, ni español; soy cosmopolita. Ningún país puede decir que me ha visto nacer. Dios sólo sabe qué tierra me verá morir. Asimilo todas las costumbres, hablo todas las lenguas. ¿Me creéis francés porque hablo con la misma facilidad y la misma pureza que vos? ¡Pues bien! Alí, mi negro, me cree árabe; Bertuccio, mi mayordomo, me cree italiano; Haydée, mi esclava, me cree griego. Así, pues, comprendéis que no siendo de ningún país, no pidiendo protección a ningún gobierno, no reconociendo a ningún hombre por hermano mío, no me paralizan ni me detienen los escrúpulos que detienen a los poderosos o los obstáculos que paralizan a los débiles. Sólo tengo dos adversarios, y no vencedores, porque con la constancia los sujeto, y son el tiempo y el espacio. El tercero, y el más terrible, es mi condición de hombre mortal. Este es el único que puede detenerme en mi camino, y antes de que haya conseguido el objeto que deseo, todo lo demás lo tengo calculado. Lo que los hombres llaman reveses de la fortuna, es decir, la ruina, el cambio, las eventualidades, los he previsto yo, y si alguna puede ocurrirme, no por eso puede derribarme. A menos que muera, continuaré siendo lo que soy. He aquí por qué os digo cosas que nunca habéis oído, ni de boca de los reyes, porque los reyes os necesitan y los hombres os temen.

martes, 7 de mayo de 2013

Planetas Prohibidos Nº 6

Aquí estoy otra vez para anunciaros que ya está calentito y disponible para su descarga gratuita el sexto número de la revista Planetas Prohibidos, que a estas alturas , y afortunadamente para nosotros, ya se va asentando cada vez con mayor seguridad en el siempre endeble mundillo revistero fanzinero de la CiFi, fantasía y terror en castellano. He aquí su sugerente portada:


Como veis, tengo el placer de participar en el número, en esta ocasión no con un relato, sino con un artículo especial sobre Stardust (adaptación del que os ofreciera por aquí hace un tiempo). Podéis descargar el pdf aquí. Además, encontraréis otros interesantes artículos, relatos, ilustraciones, poemas, viñetas y otros contenidos en su interior, que a continuación refiero:

ARTÍCULOS
EL HOBBIT, LA PELÍCULA, J. Javier Arnau
EL HOBBIT, EL LIBRO, Jorge Vilches
STARDUST Y EL SENTIDO DE LA MARAVILLA, Pedro López Manzano
LA VOCACIÓN AUTÉNTICA DE LA FANTASÍA, Carlos Suchowolski

ENTREVISTAS

ALEXIS BRITO DELGADO, por J. Javier Arnau
ALFONSO ZAMORA LLORENTE, por J. Javier Arnau

RELATOS

miércoles, 1 de mayo de 2013

Selección para la antología Visiones 2012

La antología Visiones es una de las que mayor solera ha adquirido dentro de la literatura de género española. ¿De qué género? Pues depende de la AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror), con lo que no hace falta decir más. Viene publicándose desde 1995, con algunos intervalos en blanco, y su valiosa misión es la de promocionar autores que no hayan publicado libro propio todavía (la AEFCFT también suele sacar la antología hermana Fabricantes de Sueños para los mejores relatos publicados el año anterior en revistas). Tras un pequeño parón, este año ha vuelto, según el concurso convocado durante el 2012. Y resulta especialmente interesante para mí, ya que ¡he sido seleccionado! Ahí va la portada de Hugo Salais López para el Visiones 2012, que dicho sea de paso, me encanta:


El relato con el que participo, El Señor de los Anillos a través de los tiempos, se ciñe en contenido a su título con considerable literalidad. No diré más sobre el mismo aparte de que, a pesar de no ser considerado por algún jurado de otros certámenes de ciencia ficción, yo confiaba plenamente en él, por lo que insistí con este Visiones, de mayor entidad, y... ¡premio!

En cuanto a la selección completa, realizada por el equipo de Los Verdhugos (gracias mil), es la siguiente:
- El aeropuerto del fin del mundo, Tamara Romero
- Mejoría de la muerte, Weldon Penderton
- Alma compartida, Óscar Muñoz Caneiro
- La voz de la razón, Aitor Solar Azcona
- La sonrisa de Mickey Mouse, Manuel Moreno Bellosillo
- Mantenimiento, Jaume Valor
- La increíble historia de Cristóbal, el viajero del espacio/tiempo de El Corte Inglés (o de cómo puedes encontrarte un agujero de gusano donde menos te lo esperas), F. Javier Martínez Sánchez
- Horizonte de sucesos, Sara Sacristán Horcajada
- El día después del fin del mundo, Ricardo Cortés Pape
- La vorágine, Ricardo Montesinos
- El Señor de los Anillos a través de los tiempos, Pedro López Manzano
- Que empiece de nuevo la matanza, Ángel Guardiola Gómez
- Hasta nunca Seinfeld, Marco Antonio Marcos Fernández
- El antepasado de la bola de cristal, Mario Barranco Navea
- Los orcos no comen golosinas, Carlos López Hernando

He de añadir que echar la vista atrás y contemplar que algunos de los publicados en ediciones anteriores de Visiones son hoy escritores consolidados del panorama nacional (todo lo que puede estarlo hoy día un escritor de estos géneros en estos tiempos difíciles), no hace sino que mi selección me llene más de ilusión.

Ya informaré más adelante sobre la edición de la antología.

jueves, 25 de abril de 2013

Sillón rojo, espejo ennegrecido

Para A. T., porque  le va a gustar.


    Es difícil en ocasiones diferenciar un sueño de la realidad. Me siento despierto, consciente, pero no pondría la mano en el fuego por ello. Aunque claro, no la pondría por nada, por nadie. Abro los ojos, pues no sabía que los tuviera cerrados. Al contrario de lo que creía, no estoy acostado, sino sentado. En un sillón de terciopelo rojo intenso. Está raído, y espuma amarilla sale desde sus costuras, cayendo como si fueran los humores de un cuerpo rezumando por las heridas.
    La habitación tiene unos cientos de libros apilados en el suelo, sin títulos que los definan escritos en los lomos. Las humedades los están destruyendo. Me gustaría decir que poco a poco, pero noto a simple vista cómo se comba el papel. No hay nada más en la habitación, ningún mobiliario que salve los tomos de la putrefacción. Solo paredes desconchadas. Una mano de pintura blanca que ha estado desmoronándose durante años, desvistiendo las paredes con pereza para mostrar más su desnudez gris cemento con cada costra que caía al suelo.
    Vuelvo la cabeza hacia delante, pues no sabía que la tuviera de lado, y descubro un espejo vestidor de cuerpo entero, con el marco de madera labrada, con motivos victorianos. Solo faltan un par de focos de luz difusa para ser el escenario de una película de David Lynch, pero no de las que aunque falten piezas, te haces una idea del dibujo del puzzle, sino de las hipnóticas que no entiende nadie, ignorancia que pocos se atreven a admitir. El espejo, que aunque no está roto, empieza a tener manchas negras, me devuelve la imagen del sillón de terciopelo rojo en el que estoy. Me pongo rígido y un nuevo borbotón de espuma emana de alguna de sus grietas.
    Contengo la respiración, y escucho en los tímpanos las pulsaciones de mi corazón. Pero otra resonancia llega a mis oídos, acompasándose en perfecta sincronía con los latidos. Es un ritmillo electrónico, suave y familiar, aunque no logro reconocerlo, pues lo escucho como a través de unos auriculares sueltos, a varios metros de distancia. Podría ser un tema de Massive Attack, pero no de los agradables que invitan a acompañarlos con satisfactorios asentimientos de cabeza, sino de los que están compuestos desde la úlcera de estómago, cuya cadencia, no obstante, narcotiza.
    Un tercer sonido se suma al concierto, aunque no estoy seguro de si es el que incluía los anteriores. Un goteo regular. No logro ubicarlo con prontitud. Vuelvo a observar toda la habitación y no proviene de ella, sino de mí. Me detengo en mis manos, colgadas indolentes de los brazos del sillón. Mis brazos por completo están cubiertos de sangre, que escapa de mi cuerpo dejándose caer desde los dedos, aunque no parezco tener herida alguna. No la encuentro. Tampoco experimento dolor, aunque siento que las fuerzas se me escapan. No tengo que comprender mi situación para estar seguro de que quiero sobrevivir. No sin esfuerzo, me levanto y doy un paso.

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