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viernes, 13 de marzo de 2015

Homenaje

A Sir Terry Pratchett (1948-2015)


-            CREO… CREO QUE ESTABA PENSANDO EN ESCRIBIR UNAS CUANTAS HISTORIAS MÁS, CREO QUE TENÍA ALGUNA BUENA IDEA NUEVA QUE MERECÍA LA PENA QUE PASARA A PALABRAS. ESO CREO, PERO NO LO RECUERDO DEL TODO BIEN.
-            Es posible que tuvieras algo de ese estilo en mente papá, pero ya no podrá ser, me temo. Aunque si te sirve de consuelo ya escribiste una legión de historias que ahora seguirán ahí, detrás de ti, con “gran éxito de crítica y público”, como se suele decir fuera del Disco, y a veces dentro también. Son ideas nuevas, para aquellos que no las conozcan, y quienes las conozcan siempre pueden volver a ellas y seguir jugando con tus palabras, contigo, aunque tú no estés.
-            AUNQUE YO NO ESTÉ, COMPRENDO. ENTONCES… ¿HE MUERTO? ¿DE VERDAD?
-            La gente no suele morirse de broma, papá.
-            YA VEO. ¿Y HA DOLIDO MUCHO?
-            A decir verdad no, nada demasiado tragicómico, ninguna de esas situaciones extraordinarias en las que me solías obligar a aparecer. En tu cama, tranquilo. Con tu familia. Y tu gato.
-            SUPONGO QUE ES UNA BUENA MUERTE. DE CARA A LA POSTERIDAD ES MÁS GLORIOSO CAER EN BATALLA ÉPICA CONTRA UN DRAGÓN, PERO SI LO PIENSAS BIEN, ES BASTANTE MENOS DOLOROSO MORIRTE EN TU CAMA CON TU FAMILIA. Y TU GATO. Y MÁS CÓMODO TAMBIÉN.
-            Tienes bastante razón, papá. Créeme, tengo bastante experiencia al respecto.
-            ME IMAGINO, MUERTE, ME IMAGINO.
-            Ahora, si puedo ayudarte en algo…
-            LA VERDAD ES QUE TENGO UNA PREGUNTA QUE HACERTE.
-            ¿Qué es lo que viene a continuación?
-            QUÉ VA. NO ES ESE EL TIPO DE CUESTIÓN QUE YO PLANTEARÍA, HIJA. TAN SOLO ME PREGUNTABA POR QUÉ SOY YO QUIEN ESTÁ HABLANDO EN MAYÚSCULAS CUANDO DEBERÍA SER AL REVÉS.
-            He pensado que…
-            VAMOS, NO TE SONROJES, HABLA CON CONFIANZA.
-            He pensado que dadas las circunstancias es el único homenaje que podía hacerte. Al fin y al cabo nadie tiene más derecho que tú. ¿Te ha molestado?
-            NO, MUERTE, ESTÁ BIEN. NO ME HA MOLESTADO. INCLUSO LO HE DISFRUTADO.
-            En ese caso, cuando quieras, puedes cogerme de la mano.
-            DE ACUERDO.
-            ¿Distingues aquella luz en la distancia? En realidad es una tortuga gigante. Ya verás cuando estemos un poco más cerca…





lunes, 9 de marzo de 2015

RESEÑA: Pirómides, de Terry Pratchett

Dentro del monumental proyecto fantástico del Mundodisco, Terry Pratchett hinca su diente satírico a todo lo que se le pasa por la cabeza, vivo o muerto, mágico o terrenal, simple o milenario, humano o divino. En el caso de Pirómides (1989), séptima novela del ciclo, la diana sobre la que lanzar la andanada de dardos es el Antiguo Egipto.


En Pirómides se parodia la sociedad egipcia desde el más alto escalafón de la misma, el faraón, su entorno y el sumo sacerdote, divinidades vivientes, infalibles y adoradas por el pueblo llano, así como su extenso panteón politeísta y las costumbres de quienes alrededor de un río aguantaron en pie 40 siglos. Ah, sí, y por supuesto también están las pirámides.

La novela se puede leer independientemente, como todas las del Disco, mas no se ubica dentro de ninguno de los arcos del mismo (Rincewind, Muerte, brujas, guardias…), resultando por ello en especial autónoma. Además, fue la primera en tener esta peculiaridad.

El protagonista será Pteppic, estudiante del gremio de asesinos de Ankh-Morpork y heredero del reino de Djelibeibi (un Egipto venido a menos), que de repente deberá regresar a su patria para asumir el trono. Allí, su voluntad de cambiar las cosas a mejor chocará contra la de su sumo sacerdote, Dios, uno de esos personajes que al segundo párrafo ya se sabe que oculta peligrosas intenciones. Como contrapartida, el camino de Pteppic se cruzará con el de la bella y con ínfulas feministas Ptraci, a la que querrá salvar, y con el del camello Maldito Bastardo, mejor matemático del Mundodisco y, de largo, personaje más divertido de la novela. Mientras tanto, la construcción de la nueva pirámide amenaza cuánticamente con aislar el reino.

jueves, 10 de abril de 2014

RESEÑA: Rechicero, de Terry Pratchett

Si redujéramos a la mínima expresión lo que pudiéramos decir sobre Rechicero (1988), probablemente nos quedáramos con un “más de lo mismo”. Esta expresión, habitualmente peyorativa, no obstante resultará positiva para los habituales lectores de sir Terry Pratchett en cuanto la vean aplicada, y es que con el inglés este más de lo mismo, y más siendo una novela del Mundodisco, significa que el lector pasará un buen rato pasando páginas muy bien escritas de la mejor sátira fantástica.


Rechicero es la quinta novela del Mundodisco, y como es habitual en este caso, es independiente y autoconclusiva. Además, es la primera en la que regresa a uno de sus personajes fundamentales, Rincewind, que ya protagonizara la apertura de la macrosaga con El color de la magia y La luz fantástica, que bien pueden considerarse una unidad. Recordemos que Rincewind es un mago, aunque eso sí, el mago más inepto del disco pues no es capaz de realizar un solo hechizo, lo que trata de suplir con un increíblemente desarrollado instinto de supervivencia, muy útil dada su por otro lado inusitada tendencia a encontrarse en el vórtice de peligrosas catástrofes potencialmente destructoras del mundo, como será el caso.

Rechicero es una novela sobre la magia y los magos. Cuando un octavo hijo tiene un octavo hijo, este se convierte en mago, y suele reunirse con los de su calaña cerca de la Torre del Arte de la Universidad Invisible, en la singular megalópolis de Ankh-Morpork. Allí emprende sus estudios mágicos y se contagia de la ambición del resto por ir subiendo de nivel en la universidad, de una manera quizá no muy limpia, aunque desde luego organizada y dentro de unas normas, como el celibato. Pero, ¿qué ocurre cuando el octavo hijo de un octavo hijo, y por tanto mago, se enamora y empieza a traer niños al mundo, hasta llegar a ocho? Pues ocurre que ese bebé ya no será mago, sino rechicero, es decir, poseedor de una salvaje capacidad para la conjuración que excederá la de cualquiera de sus precedentes. Si además, su ambicioso padre escapa a la Muerte escondiéndose en el bastón de su hijo, quizá este no tenga el mejor de los consejeros posibles. Y este es el punto de partida de Rechicero. A partir de ahí, todo viene rodado, aunque las ruedas sean cuadradas.

lunes, 10 de diciembre de 2012

RESEÑA: Mort, de Terry Pratchett

Andaban los últimos ochenta o los primeros noventa cuando cayó en mis manos el libro del que hoy os voy a hablar: Mort. Y así me asomé al mundo del bueno de Terry Pratchett, escritor hacia el que siento una admiración que no ha hecho sino crecer desde entonces por muchos motivos. Primero porque siempre es capaz de hacerme reír, y a menudo me arranca carcajadas, lo que considero tiene especial mérito en el medio escrito. También porque, a pesar de caracterizarse por un estilo fluido, su prosa está cuidada, poseyendo más calidad de la que pueda aparentar en un primer vistazo; es Sir Terry por ello. Tampoco olvido el hecho que me hace sentir más cercano a él: a pesar de que sufre una dura enfermedad desde hace años, continúa incansable con su labor creativa; “aún hay tiempo para escribir al menos unos libros más”, afirma. Y luego, por supuesto, está el hecho de que, granito a granito (librito a librito), ha creado la que quizá sea la más descomunal obra de fantasía escrita: el Mundodisco.


Por el espacio nada una tortuga para la que la palabra gigante se queda corta. Sobre ella hay cuatro elefantes, que a su vez sostienen sobre sus lomos un disco que tiene en su superficie océanos y continentes poblados por todo tipo de criaturas, esto es, el Mundodisco. Éste es el escenario en el que Pratchett ubica su serie de novelas, que van ya para cuarenta, todas ellas autoconclusivas, por lo que los legos en la materia no deben temer encarar la que sea pues no necesitan lecturas previas para entenderlas. Eso sí, existen personajes recurrentes que aparecen en varias de ellas, formando minisagas de novelas independientes: de las brujas, de los magos, de la guardia,… Aunque el personaje aparezca en prácticamente todos los libros, Mort es, sin lugar a dudas, el libro de la Muerte. Además, es una de las mejores opciones de un lector primerizo para aterrizar en el Disco.


La Muerte es un esqueleto de más de dos metros, capucha negra y guadaña incluidas, de voz tan superlativa que HABLA TODO EL RATO EN MAYÚSCULAS. También es la abnegada madre (adoptiva) de una eterna adolescente, la rolliza Ysabell y cabalga sobre la grupa de un corcel que no se llama Destrucción, Infierno ni Espectro, sino Binky. Vive en un plano algo anodino creado por ella misma con su hija y un sirviente (el vetusto Albert), cuando decide tomar a su cargo un aprendiz llamado Mort, un chico considerablemente inútil, todo rodillas, y con la manía de querer averiguar la razón de todo. Pronto surgirán los conflictos, a medida que la Muerte se humanice al conocer los divertimentos de los hombres y Mort desempeñé su nuevo papel, no sin problemas. Más antes que después, la situación, y con ella la realidad del Disco, parecerá abocada al desastre.

lunes, 8 de agosto de 2011

RESEÑA: Dioses Menores, de Terry Pratchett

Cada vez que hago una nueva aproximación a otra novela del Mundodisco doy gracias a los dioses –mayores y menores– por que se hayan inventado a Terry Pratchett, y porque lo hayan hecho con una imaginación tan desbordante. ¿O ha sido al revés? El caso es que hay tantas y tan variadas novelas ambientadas en este fabuloso mundo plano ubicado sobre el lomo de cuatro elefantes parados sobre el caparazón de una tortuga que nada sin parar por el espacio, que sería natural que ante tal diversidad de historias alguna no mereciera la pena. Pues si es así, yo no la he conocido todavía. Es cierto que en las primeras quizá no manejara los tiempos narrativos a la perfección, pero sí lo hizo con presteza de sobra como para poder seguir escribiendo al respecto: gracias a los dioses –mayores y menores – por ello. Y es que si hay algo que sea un valor seguro tanto en literatura fantástica como satírica, ese algo es el Mundodisco.


Además, otro pro de esta larguísima serie de novelas es la relativa independencia de unas respecto de otras. Algunos personajes aparecen en varias, pero todas son autoconclusivas, con lo que no es necesario tener frescas las lecturas anteriores como para afrontar una nueva.
En Dioses menores, como cabía esperar, el certero punto de mira del autor se dirige hacia la teología. La historia transcurre en torno a un imperio religioso construido en torno al gran dios Om, solo que como suele ocurrir con las religiones, los fieles tienden, por temor, desidia o costumbre, a seguir más a la iglesia que al propio dios. La cuestión es que llega el momento de la llegada del profeta del dios, y el fiel elegido no es precisamente el que Om hubiera elegido. Se trata de Brutha, un simplón del escalafón más bajo de la iglesia, que eso sí, fiel a Om sí que es. Hasta el punto de que sin saber leer ni escribir, conoce al dedillo las sagradas escrituras de los anteriores profetas del dios, gracias a su memoria eidética. Para colmo de males, Om no se materializa en el Mundodisco –que para los omnianos es esférico y quien diga lo contrario se las verá con la terrible Exquisición– como una impresionante criatura pisoteando infieles, sino como una insignificante tortuga tuerta. Y con las tortugas ya se sabe, esos bichos están muy sabrosos. La cuestión es que Om quiere recuperar sus tremebundos poderes con la única asistencia del bonachón de Brutha, y ambos se ven entremezclados en los maquiavélicos planes de Vorbis, el jefe de la Exquisición, para acabar con los impíos vecinos de Efebia, que se atreven a afirmar, entre otras cosas, que el mundo es plano y se sitúa sobre una tortuga gigante que siempre avanza, menuda desfachatez.

jueves, 22 de julio de 2010

Terry Pratchett dixit

Dejo aquí una de mis citas favoritas de Terry Pratchett, creo recordar que de su novela Imágenes en acción, aunque no estoy seguro:



La vida entera es como ver una película. Lo que pasa es que siempre parece como si hubieras llegado diez minutos después de que empezara, y nadie te cuenta de que va, de manera que tienes que ir averiguándolo todo sobre la marcha, a medida que la ves. Y nunca, nunca, tienes la ocasión de quedarte en el asiento para ver el segundo
pase.

jueves, 25 de marzo de 2010

Terry Pratchett y el fin de Terry Pratchett

Gracias a mi amigo T. he encontrado esta interesantísima entrevista en la que el gran Terry Pratchett habla sobre su manera de entender el alzheimer y sobre todo como afrontar sus últimos años de vida.
Merece mucho la pena leerla, si bien no esperéis su clásico tono de frívolo entretenimiento, pues habla de cosas serias...


La vida es fácil y barata de producir. Pero las cosas que le añadimos, como el orgullo, el respeto propio y la dignidad humana, son también dignas de preservarse, y podemos perderlas a causa de nuestro fetiche por la vida a toda costa.

Creo que si la carga se hace demasiado pesada, debería permitirse a quienes lo deseen que alguien les señale la puerta. En mi caso, cuando llegue el momento, espero que sea la que da a mi jardín, bajo un cielo inglés. O, si llueve, que sea la de la biblioteca.

sábado, 16 de enero de 2010

RESEÑA: El color de la magia y la luz fantástica, de Terry Pratchett. Mundodisco, kilómetro cero

Soy un devoto de Terry Pratchett desde que conocí su obra, hace muchos años, y hablar de su obra, por supuesto, es hablar del Mundodisco, la mastodóntica creación literaria que ha ido construyendo desde 1989 ladrillo a ladrillo, y ya van casi 40 ladrillos del que es posible sea el mundo fantástico más complejo y diverso (sí, más que la Tierra Media), y sin lugar a dudas el más divertido.
Pues bien, los dos primeros ladrillos se llaman respectivamente “El color de la magia” y “La luz fantástica”, y sobre ellos y a su alrededor se han ido ubicando los demás.


Aunque ambas novelas se pueden leer por separado, es altamente recomendable hacerlo por orden, pues forman una unidad argumental.
Los personajes son tremendamente carismáticos. Los dos protagonistas son Rincewind, el peor mago del Mundodisco, y Dosflores, el incauto primer turista del mismo. Una pareja aparentemente inepta para la aventura, pero con una capacidad para salir de los embrollos enorme, en parte gracias a la ayuda de la inconmensurable gama de secundarios. La Muerte, Cohen el Barbaro, el hilarante equipaje… merecen tanto protagonismo que en algunos casos tendrán novelas propias más adelante.
El color de la magia me ha gustado más, quizá porque tiene una estructura más clásica, dividida en amplios capítulos que representan a zonas del Disco y las aventuras que en ellas se suceden. Me da la impresión de estar más trabajado en forma que La luz fantástica, más caótico en su formato y que es por momentos una sucesión de gags (con mayor frecuencia que el primero, quiero decir, ya que esto es una constante en la obra de Prattchett). En cualquier caso ambas son gratas de leer, muy divertidas e imprescindibles para los seguidores de Prattchett y del Mundodisco, y cada una queda capada sin la otra.
Por cierto, existe una miniserie (irregular pero divertida) protagonizado por Sean Astin, David Jason y Tim Curry (con Christopher Lee poniendo voz a la Muerte) para el que colaboró el mismísimo Terry Prattchett y que incluye ambas novelas.

miércoles, 28 de octubre de 2009

RESEÑA: Buenos Presagios, de Terry Pratchett y Neil Gaiman

Hace nada he acabado una de esas novelas que deparan verdadera satisfacción al que la lee. No porque tenga un estilo preciosista, una técnica depuradísima o un argumento que mantenga pegado el libro a mis manos, aunque en parte también (está muy bien escrito y sabe cómo despertar y mantener el interés). La satisfacción viene de que me cuentan una historia que me hace pasarlo genial. Como un crío: concretamente el crío que yo mismo fui.


La novela en cuestión es Buenos Presagios, de Neil Gaiman y Terry Pratchett. Del primero conocía Sandman (estupendas novelas gráficas), sus guiones para cine (basados en su propia obra y sus novelas sólo de oidas. Del señor Pratchett soy fan desde hace casi 20 años y me ha facilitado más carcajadas que ningún otro escritor.
La novela tiene ya su tiempo pero no ha envejecido en absoluto. Se la recomiendo a todos los que quieran divertirse (en este caso a costa del Anticristo, el Apocalipsis, ángeles y demonios. Y es que, como dice NG acerca de TP, se puede escribir fantasía, incluso fantasía cómica, escribiendo muy, muy bien.


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