sábado, 31 de diciembre de 2011

MICRORRELATO: Espíritu navideño

Año tras año desde hacía lustros, los mismos discursos salían a la palestra para desesperación de Vladimiro: que si la navidad no era más que la celebración del consumismo, que si se celebra el cumpleaños en diciembre de alguien que nació en octubre, que si son unas celebraciones tristes por aquellos que se echan en falta, que si las aglomeraciones de gente, que si con tanto tráfico es imposible aparcar, que si las comilonas y sus ardores de estómago… ¡pamplinas!

Año tras año desde hacía décadas, Vladimiro concedió cierta razón a los abanderados de todos esos argumentos, pero también les recordó que era casi el único momento en el que todo ser se recordaba a sí mismo que debían importarle otros un paso más allá de sus propios pies. Y con un poco de suerte, la memoria quedaría sembrada de recuerdos imperfectos pero preciosos, al llenarla de pequeños grandes instantes. No había que esforzarse demasiado en disfrutarlos, tan solo desear hacerlo.

Año tras año desde hacía siglos, marchando a medida que acompasaba cada paso con los tañidos de las campanadas de medianoche, Vladimiro surgió elegantemente de su mausoleo vistiendo sus mejores galas. Le ofreció su brazo a la hermosa dama espectral que apareció de la tumba contigua y juntos flotaron con exquisitez hasta el centro del camposanto, donde gozarían con alegría de los mejores manjares fantasmales y de la compañía preternatural de lo más granado del cementerio, reunido una vez más por nochevieja.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Escribe tu propia esquela

Una divertida iniciativa que he encontrado por varios blogs:


Y ahí va la mía (que dicho sea de paso, pensé tiempo ha y espero sea la que ponga en mi lápida cuando me toque):


¿Algún bloguero se anima?

Por cierto, ya que estoy, aprovecho para desearos unos buenos días y que os regalen o regaléis algún libro. En mi siguiente entrada yo os regalaré un cuento lleno de espíritu navideño.

viernes, 23 de diciembre de 2011

RESEÑA: Segunda Fundación, de Isaac Asimov

Y con la actual reseña concluyo la trilogía de Términus Trántor de Isaac Asimov, recordemos compuesta por Fundación, Fundación e Imperio y esta Segunda Fundación. Recordemos también que si bien estos tres libros forman una unidad, e incluso cada uno de ellos puede contemplarse independientemente –especialmente el primero-, todos forman parte de un conjunto mucho mayor, de una larga serie de novelas listadas, por ejemplo, AQUÍ. No obstante, en esta entrada hablaré solo de la trilogía en general, y de esta conclusión en particular.



En la primera parte nos encontrábamos con un imperio espacial predestinado al colapso, por lo que en un extremo del universo el genio Hari Seldon crea una pequeña fundación casi exclusivamente científica que se irá enfrentando a diferentes crisis de crucial importancia a medida que va creciendo en tamaño y autoridad, para al final ocupar el vacío de poder del imperio en una transición planeadamente suave. En la segunda parte la fundación continúa con su crecimiento hasta enfrentarse a un imperio decadente. No obstante el complicado plan magistral se enfrenta a un fuerte imprevisto: la entrada en el juego de un megalómano mutante de enormes poderes llamado El Mulo (inmenso personaje), que trastocará el correcto discurrir de una Fundación ya centenaria. La hegemonía del mutante sólo quedará en entredicho, quizá, por una Segunda Fundación creada paralelamente a la primera, pero en el otro extremo del universo que ésta. Sin embargo, ni siquiera su existencia es probada y no está claro que sea más que un mito.

Este último libro continuará en este punto y nos contará dos historias diferentes pero paralelas, ya que ambas cuentan una búsqueda en pos de la segunda Fundación.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Arthur Mortimer dixit (V)

No cuelgues en el primer acto una escopeta cargada en la pared del escenario principal si no vas a dispararla en el desenlace. No hagas ganar a tu héroe su primer encuentro con el villano, ni pongas amenazas en boca de éste si no está dispuesto a realizarlas. No describas el callejón como oscuro, ni la espesura como repentinamente silenciosa si nadie se va a esconder en ellos. Pero sobre todo, nunca tengas miedo de saltarte los tópicos ni de reírte de ellos. Los tópicos no son vengativos: se regocijan cuando dejas a alguno de su comunidad en mal lugar, y con suerte hasta puede que te traten mejor si después recurres a ellos.


Arthur Mortimer, Teoría de la literatura para ancianos de cinco años.

viernes, 16 de diciembre de 2011

MICRORRELATO: Lápiz y papel

Había sido hallado en pleno ataque de histeria, bajo un puente, con una criatura más negra que el interior de un ataúd cerrado y enterrado. El ser, tan viscoso y hediondo como un pozo ciego, poseía el tamaño de una camioneta, con alas membranosas a la espalda a todas luces insuficientes para alzar su peso y media docena de extremidades asimétricas acabadas en garras de medio metro afiladas como las navajas de un barbero.

También le encontraron acompañado de los diecisiete cadáveres despedazados por la bestia, que requirió de varios centenares de disparos certeros de los atónitos policías antes de arrojar los estertores de la muerte.

Cuando llevaron a este único superviviente a su hogar, descubrieron en medio del desorden patológico y la acumulación de objetos inútiles una libreta llena de detalladas ilustraciones de lo que parecía ser el engendro asesino, lo que ayudó considerablemente a la orden de internamiento en la institución psiquiátrica. Por supuesto, nadie le preguntó qué había sido antes, si el monstruo o los dibujos.

Mucho más tarde, cuando la amable y compasiva terapeuta le preguntó si podía ayudarle en algo, su mente gritó “aguijones, muchos aguijones, y una boca enorme repleta de colmillos, muy agudos y afilados, y una barriga supurante atestada de pus, tan grande que tenga que arrastrarla, pero sobre todo muchos aguijones”. Por el contrario, su voz suave emitió las palabras “lápiz y papel”, mientras esgrimía una agradable e inocente sonrisa con los labios.

lunes, 12 de diciembre de 2011

RESEÑA: Fundación e Imperio, de Isaac Asimov

Sin que exista una iniciativa explícita por mi parte, mis pasos errantes me han ido dirigiendo hacia la lectura de sagas, por lo general de fantasía, pero en esta ocasión de ciencia ficción. Nada más y nada menos que la clásica y celebérrima trilogía de Términus Trantor, o trilogía de la Fundación de Isaac Asimov (núcleo de una saga mucho más extensa), una de las obras cumbres del género y que estableció un antes y un después en el mismo. Hoy hablaré de la segunda parte: Fundación e Imperio. Mas antes convendría recordar dónde estábamos.



El gran postulado de esta saga lo realiza Asimov en la primera parte: Fundación. En ella, en un futuro muy lejano, el genio Hari Seldon detecta mediante la psicohistoria (complejísima ciencia que predice la evolución en masa de las civilizaciones) el colapso del imperio, que llevará a 30.000 años de barbarie. Para reducir ese tiempo a un solo milenio, Seldon enviará dos fundaciones a sendos extremos del universo para que empiecen la reconstrucción antes incluso del propio síncope. Fundación nos habla del progreso de la primera de éstas, con una estructura episódica (cinco relatos) en la que cada episodio especula con un grave problema afrontado y nos cuenta su resolución. Al final, la Fundación es de tal calibre que su encuentro con el antiguo imperio es inevitable. Fundación e Imperio continuará en este punto, pero en lugar de contar con cinco capítulos de extensión media, estará dividido en dos novelas cortas, equivalentes a éstos en cuanto a que cuentan dos importantes conflictos. Sin embargo se extiende mucho más en cada uno de ellos.

martes, 6 de diciembre de 2011

Música épica. La Princesa Mononoke (1997), de Joe Hishaishi

Alguna vez he hablado aquí de mi admiración hacia el genio Hayao Miyazaki, y bien podría hablar en la sección de obras maestras de algún que otro de sus films, entre los que quedaría incluido, sin la menor duda, La Princesa Mononoke (1997). Sin embargo, no lo voy a hacer hoy, sino que os voy a hablar de su fantástica banda sonora, realizada por el compositor habitual de Miyazaki San (así como de otros pesos pesados como Takeshi Kitano): el gran Joe Hishaishi.

Yo, particularmente, al escuchar esta canción (mi favorita), no puedo dejar de imaginarme al genial Ashitaka cabalgando sobre su alce rojo, mientras aferra su arco con tal fuerza que hasta cruje el cuero de la empuñadura. Ahí va La leyenda de Ashitaka:




Un diálogo de la película del propio protagonista me salta ahora a la mente:

- Príncipe Ashitaka, ¿estáis preparado para afrontar el destino que os han predicho las piedras?
- Sí, lo estuve desde el mismo instante en que dejé volar mi flecha.

Hay un  detalle del proceso creativo de Miyazaki (y por extensión de casi todo Ghibli) en lo que al apartado musical se refiere que pocos saben. No sé si siempre, pero al menos para gran parte de sus películas Miyazaki, durante la producción, habla con su amigo Hishaishi, le dice lo que quiere de su música, la atmósfera que busca, lo que va a contar, y éste realiza una banda sonora previa completa, el llamada image album, que escucharan los creativos de la película en el desarrollo de la misma para inspirarse en estos temas, mientras trabajan. Después estas canciones podrán ser incluidas (o no) en la banda sonora definitiva que escucharemos en la película. Pero es que además, como ésta no deja de ser una adaptación a las imágenes, muchas veces a posteriori Hishaishi desarrolla por completo los temas musicales en una denominada symphonic suite, y os aseguro que todas las que he escuchado de Ghibli, y especialmente ésta, son una delicia para los oídos, y es que son unas canciones muy orquestables, como el estupendo "Viaje hacia el oeste".

Os dejo por último un ejemplo de lo que decía. El tema Adagio de vida y muerte, de apenas dos minutos en la banda sonora, desarrollado para la suite sinfónica, suena de esta intensa forma, sugiriendo acción y aventura:





viernes, 2 de diciembre de 2011

MICRORRELATO: Tictac

Tictac.

Hoy, al despertarme, algo se había roto en el mundo.

Tictac. Han empezado las sábanas pobladas de espinas, arañándome la piel, implacables. Tictac. Al levantarme el sol ha lanceado mis ojos entrando por la ventana abierta. Tictac. Tras cerrarla, las paredes con el ceño fruncido han intentado cernirse sobre mí, cuando creían que no las miraba. Tictac. Tictac. Ese maldito tictac. El reloj me insulta. Se burla de mí. Tictac. Noto su presencia malévola. Me enloquece. Tictac. Quiere acabar conmigo. Tictac. Me lanzo furioso hacia él. Lo destrozo contra el suelo, golpeándolo una y otra vez hasta que se calla. Estoy gritando, lágrimas corren por mis mejillas y me sangran copiosamente las manos, pero todo ha vuelto a la normalidad.

“¿Ocurre algo?” Oigo detrás de mí. “Te he oído gritar y he entrado”. Me vuelvo. Ahí está, observándome con arrogancia, torciendo la boca en una sonrisa mordaz. Escucho con atención su pecho henchido.

Bum bum.


viernes, 25 de noviembre de 2011

RESEÑA: El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss

Supongo que lo primero que tengo que decir de El temor de un hombre sabio es que es el libro que con más ilusión he esperado de los últimos años, confiando y deseando que fuera, exactamente, lo que ha sido.
No digo con esto que se trate de una obra perfecta, tiene algunos defectos más o menos claros, pero sí digo que me encanta, y la verdad, no sé decir por qué. Sí que existen multitud de razones que explican el por qué me gusta mucho, pero ese salto de calidad de “gustar mucho” a “encantar” tendré que dejarlo en un intangible de subjetividad.


He dicho que tiene algunos problemas. El primero es evidente, pero mucho menos de lo aparente: es un mamotreto de 1.200 páginas que pasa de largo del kilo, con lo que no es el libro más cómodo de leer. Pese a su extensión, mucha gente dirá que no cuenta nada, que se podría haber quedado en la tercera parte. Yo no estoy para nada de acuerdo, pero sí creo que fruto del éxito mundial de El nombre del viento ha ocurrido un curioso efecto. Supongo que el autor tuvo que realizar para la primera parte de la Crónica del Asesino de Reyes un enorme esfuerzo de síntesis. Por si no lo sabéis, la trilogía ya está escrita y ocupa varios miles de páginas. Lo que Rothfuss hace ahora es revisarla y reescribirla entera. Supongo que con la primera parte tuvo que reducir bastante para que resultara más comercial, pero como ésta fue un bestseller, no habrá tenido tanta presión para la segunda. Así, con el ceño fruncido reconozco que probablemente podría haber contado lo mismo, igual de bien, en 300 páginas menos. Pero con una sonrisa, como lector egoísta que soy, cuanto más me den de lo que me gusta más me dura y más disfruto, qué le voy a hacer.


sábado, 19 de noviembre de 2011

MiNatura: la oportunidad de los microrrelatos.

  Tiempo ha que os vengo recomendando de tanto en cuanto la revista digital MiNatura. He de reconocer mi admiración por el trabajo que en la misma realizan Ricardo Acevedo y Carmen Signes. Han logrado asentar esta publicación, que día sí y otro también da oportunidades a escritores no muy rodados, para que echen a andar  en el a veces cruel mundo de las publicaciones, con microrrelatos de un máximo de 25 líneas. Así logran dar lecciones de concisión por un lado, y echar (echarnos) una mano a quienes no nos resulta sencillo ver nuestros cuentos más allá de nuestro disco duro. Algunos escritores leeréis esto, os animo  con MiNatura, a la que guardo gran gratitud y respeto. Y no solo el mío: este año ha estado nominado a la mejor revista dentro de los premios Ignotus, ahí queda eso.  Por otro lado, no debéis creeros que se trata de una amalgama de cuentos sin ton ni son. Cada número de la revista está contemplado como un dossier con una temática determinada, sobre la que además de los microrrelatos de buena calidad se suelen incluir interesantes artículos e ilustraciones sobre el tema y últimas novedades del género.
  Con el último número, por ejemplo, nos encontramos con un especial sobre el gran Isaac Asimov. Haciendo clic sobre la portada podréis acceder al mismo y descargarlo gratuitamente.


  Por cierto, que si le echáis un vistazo al pdf, podréis encontrar mi relato Fantasmas, un homenaje a La Fundación de este genio de la ciencia ficción.

  Pero no todo queda ahí, sino que además de la revista bimensual, en ocasiones realizan concursos (también de microrrelatos de 25 líneas) y hasta tienen la valentía de publicar un libro con los ganadores. Para saber más, podéis hacer clic sobre la portada del mismo, titulado El día de los cinco reyes y otros cuentos, que incluye al ganador y a los finalistas, entre los que tengo la suerte de hallarme con mi microrrelato La voz de la Muerte, homenaje a otro gran maestro: Terry Pratchett. Eso sí, esta vez es en papel, con lo que no es gratis.


  Y por cierto, ya que hablamos de concursos, he de aprovechar para dar aquí las gracias a todos los que votasteis mi relato Carnaval de sombras, finalista de la cosecha Eñe 2011, para el premio del público (diferente del premio del jurado). Han sido 76 votazos que agradezco una barbaridad. Evidentemente no gané (tampoco el del jurado, mi relato era demasiado de género como para ser si quiera tenido en cuenta), pero un puesto 14 de bastantes más de 300 finalistas, la verdad, anima considerablemente.

martes, 15 de noviembre de 2011

Stardust (2007), de Matthew Vaughn

No es tarea fácil realizar una adaptación de una buena novela al cine, pero Stardust es ejemplar en este sentido.


Veámoslo con un poco de perspectiva, esto de las adaptaciones de obras fantásticas. Si el libro es malo, la peli será casi siempre mala (saga Corpúsculo). Ante obras literarias que pasen por poco de correctas, las películas andarán también por ahí (Harry Potter, con sus más y sus menos). A veces se obtienen productos mediocres de materia prima (discutiblemente) buena, como las aburridas versiones cinematográficas de Narnia. O partiendo de algo indiscutiblemente bueno para acabar traicionando su espíritu en una amalgama fallida, como en Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton. Otras veces se nace de una obra maestra como La Iliada y llegamos a Troya, un producto muy irregular, con momentos brillantes y otros rayando lo irrisorio. Muy pocas veces el resultado brilla con luz propia, pero las hay. Pensemos en El Señor de los Anillos, obra cumbre del fantástico escrito y también extraordinarias películas. ¿Cuál es el secreto? Pues no abandonar nunca el espíritu original, pero tener siempre presente que se trata de una adaptación, un cambio radical de lenguaje para el cual se pueden y deben tomar ciertas licencias: suprimir capítulos, cambiar personajes, reforzar o minimizar, pues lo que funciona en el papel no necesariamente lo hace en la pantalla, y viceversa. El Señor de los Anillos hace esto exactamente, y Stardust, salvando las distancias, hace lo mismo.

Gran cantidad de pasajes son exactamente los mismos en la novela de Neil Gaiman y en la película de Matthew Vaughn, aquellos que funcionan en los dos medios. Es evidente que si tienes un momento brillante, un diálogo mágico, sería estúpido no emplearlo tal cual. Otros han sido suprimidos, pues aportarían poco más que trasfondo a cambio de pesar demasiado en el ritmo cinematográfico. También se suprimen personajes por éste motivo. Y por supuesto se refuerzan o transforman otros, como el de Lamia o el del capitán Shakespeare, inexistente en el libro y que funciona a la perfección en la pantalla, siendo el eje del romance. También hay cambios importantes en la historia, con un clímax final bien diferente, sencillamente porque el decrescendo del libro no hubiera funcionado, por razones evidentes, pero que no señalaré por no desvelar nada.

Para haceros una idea del tono, basta con esta importante escena del inicio del film, con Peter O’Toole como rey de Stormhold, Mark Strong como príncipe Septimus y Rupert Everett como Secundus. Llena de humor negro; vaya la calaña de algunos de los personajes:

domingo, 6 de noviembre de 2011

RESEÑA: Stardust, de Neil Gaiman

Hace unas semanas os hablaba mediante un ejemplo práctico de los placeres de la lectura, señalando uno de esos deliciosos momentos en los que, como lector, tras disfrutar de unas bellas palabras del libro que en ese momento tenía entre manos, me había visto obligado a levantar la vista del papel para paladearlas, disfrutando todo lo posible de aquella inspiradora experiencia lectora. Si queréis leer el texto exacto, fue ÉSTE. La novela en cuestión era Stardust. El responsable de la misma, Neil Gaiman, uno de los autores favoritos de este blog.


Stardust tiene un formato de cuento largo episódico, en un tono amable y con una escritura pulcra y cuidada, engañosamente simple. Tanto en estilo como en temática Stardust recuerdan a uno de los escritores favoritos de Gaiman: C. S. Lewis. Una historia fantástica disfrutable por todos los públicos, pero sin la intención moralizante ni las alegorías religiosas del creador de la célebre saga de Narnia.

La historia, si bien no es excesivamente original a priori, sí es muy imaginativa a poco que profundicemos. Existe un pueblo inglés llamado Muro precisamente por la existencia de un muro en el mismo. En éste hay un paso al País de las Hadas, que cruzará el joven de pasado incierto Tristran Thorn, como su padre hizo años atrás, con un firme propósito, pero en realidad al encuentro de un futuro aún más incierto.

O sea, la típica historia de un ingenuo joven en busca de aventuras que provocarán una profunda transformación en él. Hasta ahí todo es más o menos un Alicia en el País de las Maravillas estándar, si es que esto existe, pero ahora es donde entra en juego la inagotable imaginación de Neil Gaiman y su pericia para contar historias y construir personajes carismáticos.

martes, 1 de noviembre de 2011

Música épica. Stardust (2007), de Ilan Eshkeri

Pronto hablaré de Stardust, obra literaria, novela ilustrada y película, todas ellas estupendas, pero para iniciar este Especial Stardust, qué mejor manera de entrar en ambiente que con la banda sonora que acompaña a la película, del casi desconocido compositor Ilan Eshkeri.

En concreto el tema épico escogido para esta casi nueva sección musical es Septimus (dedicado al villano homónimo de la película interpretado a la perfección por Mark Strong), con el que me resulta difícil imaginarme una escena que no sea la de un jinete cabalgando hacia la aventura:




Una canción que difícilmente puede transmitir un sentimiento más épico en menos tiempo, ¿no os parece?
¿Y el resto de la banda sonora de Stardust? Pues a un servidor le encanta, primero por cómo se encuadra dentro de la película, segundo por cada canción independiente. Muchos más temas vibrantes al estilo del anterior, agradables melodías ligeras para los momentos amorosos, amén de alguna canción para los momentos de mayor peligro. Voy a poner una de éstas, Lamia's Inn, que acompaña a uno de los mejores momentos de la película, para hacer una curiosa comparación :




¿No os recuerda, a partir de los tres minutos, a Vampire hunters, uno de los temas más intensos y memorables de Wojciech Kilar, de la magistral Drácula de Bram Stoker de Coppola? Aquí podéis escucharla. Digna de esta sección de Música Épica:



viernes, 28 de octubre de 2011

Reto literario "constituyen pandemia"

Hace unos dejaba como comentario a un microrrelato de mi amigo Andrés en su estupendo blog Los murmullos de la anciana las sencillas palabras Constituyen pandemia. Él me lanzaba el reto de escribir aquí un cuento hiperbreve que comenzara por esas dos palabras, una clásica actividad de taller literario. Él me lanza estos retos para "obligarme" a escribir, como si no me diera cuenta, pero como el caso es que me (nos) gusta escribir, pues no he hecho uno sino dos. Y animo a quien quiera que se sume y escriba su propio microrrelato Constituyen pandemia. Si tiene blog, que me lo comente en esta entrada directamente yo enlazaré su entrada en este post. Si no, que deje como comentario el texto directamente.

Mis dos microrrelatos, los primeros de la lista:
Cuestión de Anatomía.
Batalla Perdida.
Constituyen pandemia, de Damián Neri.
Perversa Pandemia, de Andrés Nortes.
59 horas, de Salvador/Suto (en comentarios de esta entrada).


¡Escribe tu propio Constituyen pandemia! Vamos, que son tres minutos (por decir).

MICRORRELATO: Cuestión de anatomía

Constituyen pandemia aquellos que relacionan el mal de amores con las afecciones cardíacas. Resulta evidente que ésta es, como mínimo, una gran inexactitud. Lo reconozca o no, todo el mundo sabe que cuando ama (o desama) no es el corazón el afectado, sino la boca del estómago, que recibe ese amargo cosquilleo.

MICRORRELATO: Batalla perdida

Constituyen pandemia.
Los menospreciamos y se alimentaron de nuestra mirada hacia otro lado, hacia nuestros propios ombligos, para crecer a nuestra costa. Y ganar. Desde nuestro primer bah inseminaron nuestros cerebros y ahora estamos intoxicados.
Sí. Constituimos pandemia.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Booktrailer El Temor de un Hombre Sabio

La semana que viene (3 de noviembre de 2011) podremos encontrar en nuestras librerías El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss, segunda parte del genial El nombre del viento.

Por algún motivo, en este loco mundo de secuelas literarias en el que vivimos, y dada la actual tendencia folletinesca de las sagas de fantasía heroica, existe un continuo esperar-la-siguiente-parte con casi cada saga.

Pues bien, cuando leí El nombre del viento no tuve la habitual sensación de necesidad de la siguiente parte, como he sentido en otras ocasiones con las sagas de Geralt de Rivia de Sapkowski o Canción de Hielo y Fuego de Martin. Sin embargo, desde entonces ha ido germinando en mí la admiración por aquella obra y ahora confieso que tengo muchas más ganas de tener en mis manos -y leer muy despacio y disfrutando- esta segunda entrega que, sin ir más lejos, la mismísima Danza con dragones de Martin. O sea, que me ha ganado gradualmente, pero del todo.

Ya la primera parte fue novedosa presentándonos un elocuente y atractivo reclamo publicitario en forma de booktrailer, que desde entonces se pusieron de moda. Ahora os presento el de El temor de un hombre sabio, muy en el estilo del primero, a ver si os gusta:


lunes, 17 de octubre de 2011

RELATO: Con el cuchillo en la mano


Hace pocas lunas un viajero sediento al que invité a una copa me habló de la existencia de un oasis al que se puede llegar no sin esfuerzo, y que se halla tan solo a unas cuatro o cinco aventuras de aquí. No es la primera vez que oigo hablar de este lugar. Se rumorea que es pequeño, está aislado y aunque algunos consideran su existencia una mera leyenda, conozco a dos o tres cuyas voces no me engañaban cuando me hablaban del mismo. No se trata, desde luego, del mismo oasis en el que te conocí en otra vida, es con total seguridad más humilde, y puede que los poetas nunca escriban grandes cantares para su mayor gloria, pero a diferencia de aquel, éste posee una cualidad que lo convierte en genuino, y ésta es que sigue existiendo.
Si digo que fue en otra vida cuando te conocí es porque, sin lugar a dudas, se trataba de otra vida. En aquella época estábamos acostumbrados a las caricias. La del bienestar: la brisa que soplaban las estrellas sobre nuestras caras y nos hacía cerrar los ojos de puro gozo para ensalzar nuestro sentido del tacto, sintiendo cómo ese húmedo lienzo de seda se deslizaba sobre nuestras mejillas, nuestros labios, nuestros párpados. La caricia de la abundancia: la del agua fluyendo por nuestras gargantas, aunque no hubiera sed que saciar. La caricia de la libertad, o al menos de tener la sensación de la misma: la arena mojada haciéndonos cosquillas en las plantas de los pies e introduciéndose poco a poco entre los dedos. Después avanzábamos desde la orilla hasta que nos cubriera y jugábamos a salpicarnos, y la caricia se extendía a todo el cuerpo.
No sé tú, supongo que en gran medida también, pero desde luego yo era un tonto, aunque claro, tampoco sería justo que se me acusara de tal; fue hace mucho y no sabía nada. Ahora sigo siendo un tonto, aunque al menos puedo decir en mi favor que algunas cosas sí que sé. No todas, ni siquiera muchas, me conformo con algunas. Tengo que conformarme.

jueves, 13 de octubre de 2011

Ya disponible TerBi Nº1, especial Mutaciones

Ya está disponible el número 1 del fanzine de la TerBi (Tertulia de Ciencia-Ficción de Bilbao). Es un número especial dedicado al I Concurso Temático de Relato organizado por la TerBi, y que tuvo como tema “Mutaciones”.

En la revista, de 132 páginas, se incluyen los siguientes relatos:
—La sombra del mundo muerto de Diana Muñiz Pérez (Relato Ganador)
—Eva de Miguel Santander (Finalista)  
—El relato del monstruo de Pedro López Manzano (Finalista)
—Todo está en venta de Ana Morán Infiesta (Finalista)
—El limpiabosques de Victor Manuel Valenzuela (Finalista)
—Panta Rei (todo fluye) de Alex V. Vegas (Finalista)
—Mamá tiene los labios rojos de Alejandro González Gómez (destacado)
—La evolución definitiva de Claudio Alejandro Amodeo (destacado)
—Columnas de humo de José María Pérez Hernández (destacado)
Además se incluye un artículo científico sobre las mutaciones.

La revista se puede descargar en PDF y en EPUB.
Como comprenderéis me hace especial ilusión formar parte de la misma, ya que un relato de mi firma, del que me siento particularmente satisfecho y orgulloso, fue seleccionado como finalista del concurso. Espero francamente que alguien lo lea y le guste.

Con El relato del monstruo hago una revisión sui géneris a una de las obras maestras de uno de mis escritores de relatos favoritos, si no el que más me gusta: Guy de Maupassant. Me refiero a su clásico Bola de Sebo, ya visitado por el maestro John Ford en su genial La diligencia, en la que también se alejaba considerablementedel original.

¿Prostituta? ¿Pistolero? Pues ahora mutante.

lunes, 10 de octubre de 2011

RESEÑA: Fundación, de Isaac Asimov

¿Qué decir que no se haya dicho ya sobre La Fundación de Isaac Asimov? Pues ya han fluido mares de tinta al respecto, por lo que no se me ocurre nada, así que voy a contar sencillamente qué es y de qué va para los que no conozcáis la obra.


La Fundación es el primero de tres libros (aunque después tuvieron muchas más precuelas y secuelas) de ciencia ficción especulativa, compuestos a su vez por relatos largos autoconclusivos que no obstante están relacionados entre sí (publicados entre 1942 y 1951) y ubicados en el mismo marco de referencia. El punto de partida de esta saga es un futuro distante en el que la especie humana se ha expandido por el universo realizando una extensa colonización. Se ha formado un todopoderoso Imperio Galáctico con capital en el planeta Trántor, dedicado a la burocracia imperial y dependiente del exterior en cuanto a recursos se refiere.

En este punto del todopoderoso  pero centralizado Imperio estamos cuando el extremadamente inteligente Hari Seldon prevé el irremediable colapso imperial, mediante el uso de la ciencia de la psicohistoria creada por él mismo (una precisa conjunción de psicología de masas, historia y estadística para predecir con finura la evolución de una población teniendo en cuenta todos los rasgos socioculturales que la rodean). Esto es contado en el primer capítulo/relato de La Fundación: Los psicohistoriadores, y cómo desde el seno del propio Trántor se trata de poner la mejor enmienda, intentando salvaguardar los milenios de evolución ante semejante e inevitable contingencia.

Para ello se intentará enviar un cuantioso número de humanos a dos rincones perdidos diferentes del universo, para salvaguardar a los humanos durante la caída imperial y que así el tiempo de desolación y oscurantismo tras la misma (una suerte de edad media) se reduzca de treinta milenios a uno. Este grupo de elegidos será llamado La Fundación, instaurándose en el planeta Términus. Por ello esta es conocida como la trilogía de La Fundación o de Términus Trántor. El tercer volumen de la misma recogerá la marcha paralela de esa otra fundación, en el extremo opuesto del universo conocido.

domingo, 9 de octubre de 2011

martes, 4 de octubre de 2011

Finalistas

Pues un par de buenas noticias estos días: me han seleccionado dos relatos como finalistas de sendos concursos.

El primero, dentro de la Primera Convocatoria MiNatura Ediciones, un microrrelato homenaje al maestro Terry Pratchett llamado La voz de la Muerte. Junto a otros muchos microrrelatos de género, bastantes de ellos de autores conocidos al menos dentro del mundillo con los que me enorgullece aparecer, compondrán, junto el ganador de la convocatoria, la antología que llevará por título El día de los cinco Reyes y otros cuentos, que será presentada dentro de los actos programados del FANTASTI’CS11, 2ª Jornadas del género fantástico en Castellón, en noviembre.


Algún otro día dedicaré una entrada a miNatura y a la fantástica labor que esta revista de lo breve y lo fantástico realiza, que no es poca.

El segundo finalista me ha cogido totalmente por sorpresa, y es que mandé el cuento hace tantos meses que se me había olvidado. Se trata también de un homenaje a la obra maestra del cine de terror Vampyr, esta vez con el relato de terror Carnaval de sombras. Estoy especialmente contento por esta selección por dos motivos: es un relato de género en una convocatoria generalista, y aunque comparto final con 326 relatos más, el número de enviados era de 3.029. Buena criba. Y la he superado. Hablo de la Cosecha Eñe 2011, y no cuento con llegar a los 10 seleccionados finales ni mucho menos ganar, ya es premio de sobra estar ahí. Aún así podéis leer el relato si queréis y votarlo si os place AQUÍ.


Quedaré agradecido si lo leéis, y doblemente si os gusta y lo votáis, aunque el Premio del Público para el que sirve esta votación me temo queda demasiado lejos.

lunes, 3 de octubre de 2011

MICRORRELATO: Proceso creativo

Las palabras ingrávidas bailan en el vacío de mi mente, moviéndose con elegancia hacia arriba y abajo a mi antojo, hacia delante y atrás prestas tras mi más leve orden, formando, deformando y desformando oraciones bellas, pavorosas, cuerdas, descabelladas, conforme me recreo con los milagros de la combinatoria, a la velocidad límite de una neurona.
Unas brillan con luz propia durante segundos, cambio de opinión y las mudo de forma, tamaño, olor, color o gravedad, y cuando parecen ser las escogidas las hago desaparecer ocultándolas en la retaguardia del espacio infinito que me sirve como un tablero de todas las dimensiones sobre el que las alineo de izquierda a derecha, porque no dejan de ser fichas con las que pasarlo bien, y esto no deja de ser un juego. Y los juegos, a fin de cuentas, están para divertirse.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Música épica. El Señor de los Anillos (1978), de Leonard Rosenman

Hace mucho tiempo que me apetece compartir aquí otra de mis aficiones: las bandas sonoras de películas. En especial los temas épicos. Y no, no hablo de Blind Guardian, banda que se merece mi respeto aunque no me guste. Hablo de la orquestación. Hablo de la música que aparece en esa batalla, en esa escena de acción, la que convierte la puesta en escena del villano de la película en memorable, o el tema que se escucha cuando el héroe sortea a sus enemigos. Y otra cosa: no es mi idea poner la Marcha Imperial de La Guerra de las Galaxias, aunque quizá caiga algún tema más desconocido u olvidado de John Williams. Aquí nace la sección Música épica. Espero que mis selecciones os gusten. Ya me comentáis.

Para inaugurar voy a poneros uno de mis temas favoritos de este estilo. Se trata del que cierra la banda sonora de aquel desastre que fue El Señor de Los Anillos de 1978, el largo de animación de Ralph Bakshi que tenía muchas cosas malas, alguna buena, y unas pocas muy buenas, de las que la mejor es la partitura de Leonard Rosenman. En concreto este tema empieza durante el final de la película con una melodía muy suave de acompañamiento, pero a partir de los dos minutos se transforma en una fanfarria heroica que a mí, particularmente, me entusiasma.


 
 

lunes, 26 de septiembre de 2011

RESEÑA: Elantris, de Brandon Sanderson

No voy a decir que, a pesar de sus magníficas críticas, me entregué a Elantris con los ojos cerrados. Orson Scott Card sostiene en la portada del libro “La más bella novela de fantasía que se escribirá en muchos años”. Buen escritor el señor Card, mormón, cada vez más fanático religioso, y extremista en sus opiniones sobre política y ciencia. Esto me puso un poco en guardia, reconozco, pues Brandon Sanderson, el autor de la novela, también es mormón. ¿Corporativismo literario religioso? Decidí darle una oportunidad a Elantris, degustándolo con reservas, y la verdad es que he devorado sus más de 600 páginas, y al final he acabado chupándome los dedos.


La novela está bien escrita, con una prosa fácil pero para nada exenta de calidad, tranquila que no lenta, bien llevada. Los personajes están perfectamente dibujados, en especial los tres principales.

Raoden, el verdadero protagonista, príncipe de Arelon que ve su vida cambiar de forma drástica al ser afectado por una terrible maldición, la Shaod, que mata su cuerpo permitiéndole continuar dentro del mismo, acumulando heridas que jamás cicatrizan, mas continúan doliendo de forma acumulativa. Esta maldición se encuentra omnipresente en la historia, descrita a la perfección hasta el punto de que es muy fácil para el lector imaginar lo que sería el horror de sufrir ese dolor, permaneciendo en la retina del mismo y trascendiendo a la historia. Tras el terrible acontecimiento que abre el libro, Raoden será arrojado al destierro de Elantris y despojado de todos los beneficios de su posición, armado solo por un puñado de grano y su astucia.

Sarene es el segundo personaje principal. Llega a Kae, capital del machista Arelon por su matrimonio político con Raoden, para aparecer en el momento del funeral de su esposo, al que nunca ha visto. Acostumbrada a ser de vital importancia en el gobierno, tendrá que buscar su sitio en un reino que parece abocado al fracaso.

Por último, Hrathen, un gyorn (sacerdote de alto rango) evangelizador del expansionista imperio vecino (imperio no en guerra pero tampoco muy amistoso con los dos reinos mencionados), llega también a Kae vestido de religioso pero con planes quizá más ambiciosos. Rápidamente se ganará la enemistad de Sarene. Los enfrentamientos entre ambos personajes, memorables.

Además, hay otra entidad tan bien caracterizada que casi alcanza el grado de personaje con personalidad propia desde que una década antes de los acontecimientos descritos cayera la maldición, y no es otra que la ciudad de Elantris, antigua cuna de dioses, ahora donde se encierra a los azotados por la Shaod. Semiderruida y decrépita, es una presencia constante cuya sombra alcanza tanto dentro como fuera de la ciudad.

sábado, 24 de septiembre de 2011

¿Por qué leer?, ¿por qué escribir?

Estaba anoche con la novela que tengo ahora entre manos descansando sobre mi pecho, mientras yo la degustaba con placidez acostado en la cama, cuando mis ojos se encontraron con las siguientes palabras:  

(...)

Dunstan se dio cuenta de cómo la tela sedosa de su vestido se aferraba a su cuerpo; fue consciente de sus curvas elegantes y de sus ojos violeta puestos sobre él, y tragó saliva. 

 Dunstan se metió la mano en el bolsillo y sacó su pañuelo. Ya no podía mirar a la mujer. Volcó el dinero sobre el mostrador. 
  —Cóbrate lo que valga esto —dijo, escogiendo de la mesa una campanilla blanca y pura. 
  —En este tenderete no aceptamos dinero. —Le devolvió las monedas. 
  —¿No? ¿Y entonces qué aceptáis? 
  —Ahora estaba de lo más nervioso y su única misión era obtener una flor para... para Daisy, Daisy Hempstock... obtener su flor y partir, porque, a decir verdad, la joven le estaba haciendo sentir terriblemente incómodo. 
  —Podría quedarme el color de tu pelo —dijo ella—. o todos tus recuerdos antes de los tres años. Podría quedarme con el oído de tu oreja izquierda... no todo, sólo el suficiente como para que no disfrutaras de la música, ni de la corriente de un río, ni del suspiro del viento. 
  Dunstan sacudió la cabeza. 
  —O un beso tuyo. Un beso, aquí en mi mejilla. 
  —¡Eso lo pagaré de buen grado! —dijo Dunstan, que se inclinó sobre el tenderete, entre el repiqueteo de las flores de cristal, y depositó un beso casto en su suave mejilla. Entonces pudo oler su aroma, embriagador, mágico; le llenó la cabeza y el pecho y la mente. 
  —Bien, ya está —dijo ella, y le entregó su campanilla blanca. Él la tomó con unas manos que de pronto le parecían enormes y torpes, en absoluto pequeñas y perfectas en todos los aspectos, como las de la chica del país de las hadas—. Y esta noche volveremos a vernos aquí, Dunstan Thorn, cuando la luna se oculte. Ven aquí y silba como un mochuelo. ¿Sabes hacerlo? 
  Él asintió y se alejó de ella vacilante; no le hacía falta preguntar cómo sabía su apellido, se lo había arrancado, junto con otras cosas, como por ejemplo su corazón, cuando él la besó. La campanilla cantaba en su mano.
(...)

Inmediatamente después de leer este fragmento, tuve que cerrar el libro y clavar la mirada en el techo blanco y soso del dormitorio, imbuido por el éxtasis lector. Y a continuación pensé "por esto quiero escribir, para que alguna vez alguien aparte sus ojos del papel, disfrutando de un pequeño momento de satisfacción verdadera por algo que yo le haya contado".

martes, 20 de septiembre de 2011

Obras maestras: La vida privada de Sherlock Holmes (1970)

Es quizá Billy Wilder el mejor director de la historia del cine. De la misma manera que quizá lo sea Alfred Hitchcock, o Fritz Lang, o Kubrick, o Coppola o Spielberg entre otros muchos. En definitiva, es uno de los más grandes, uno de esos hombres que hicieron crecer este arte hasta lograr que muchos lo amemos profundamente. También tenía una virtud muy especial su cine: la diversificación. A todos nos vienen a la mente sus obras maestras en la comedia (Con faldas y a lo loco, En bandeja de plata, Primera plana, Uno, dos, tres, …), pero fue capaz de repetir en bien diferentes géneros. Las películas de aventuras (la casi desconocida joya Cinco tumbas al Cairo), el cine de intriga, habitualmente mezclado con otros géneros (Testigo de cargo –juicios–, Perdición –noir–, El crepúsculo de los dioses –metacine–…), drama (El Apartamento, El gran carnaval, …). Si sigo, a lo tonto voy a mencionar toda su filmografía. Una sugerencia: vedlas todas. Incluida, por supuesto, La vida privada de Sherlock Holmes.


 

La primera vez que vi La vida privada de Sherlock Holmes, inevitablemente me fijé en la trama detectivesca, y como a decir verdad es muy interesante —no en vano es una historia del gran detective—, disfruté por tanto mucho con desapariciones y búsquedas, con enanos y monjes que pasaban por allí, con el Club Diógenes y con el genial Mycroft, el hermano listo de los Holmes, pero no pude apreciar del todo la obra. Para empezar, ¿Por qué se titula así? Pues porque, con un agradable traje de engañosa comedia en la mayoría del metraje, se nos presenta al personaje, y lo demás es un pretexto. Su falsa misoginia, su casi azarosa lucha contra el tedio mediante inventos de dudosa utilidad, su drogadicción, que más que en ninguna otra película del personaje aquí es explícita. En definitiva, sus defectos, pues las virtudes (valor, ingenio o búsqueda de la justicia) ya los conocemos. Así en este film sin darnos cuenta vamos conociendo alegremente a un Holmes muy humano escondido debajo de un disfraz de sí mismo, para que al fin, como de un pescozón que nos saca del sopor, nos digan que te lo estoy contando, que es de verdad y también siente y nos damos cuenta de que es así.

Por supuesto, Billy Wilder es un maestro contándonoslo. El ambiente está muy logrado, no excesivamente oscuro –para ser una peli de Holmes-, lo que funciona a favor de una narración nítida. Los actores también están bien (destaca Robert Stephens como Holmes, una muy guapa Geneviève Page como Gabrielle y la siempre agradecida presencia de Christopher Lee como Mycroft). Watson, para mi gusto, demasiado payaso, llega a convertirse en un personaje cómico genuinamente wilderiano, pero también tiene sus momentos de mayor profundidad. Impecables los decorados y escenarios, así como la partitura de Miklos Rozsa (uno de los grandes clásicos de Hollywood).

Lo indicado hasta ahora me parece motivo suficiente para verla, mas es sin embargo lo que más me gusta de la película el que cada vez que la vuelvo a ver, me gusta más, descubro nuevos matices o detalles, disfruto más con la comedia, con esa primera media hora casi insustancial pero muy divertida, repleta de sarcasmo autorreferencial, con la intriga, que me da tiempo a olvidar lo suficiente de un visionado a otro y así volver a disfrutar, y me parecen más finos los diálogos de principio a fin. Y vuelvo a descubrir al Sherlock Holmes de Wilder y recuerdo por qué me gustaba tanto. Además, no tengo la impresión de que envejezca, sino de que gana con el tiempo. Ahora me pregunto cómo hubiera sido la cinta que Wilder quería estrenar (más de tres horas), porque si ésta (dos horitas) ya me encanta, la otra quizá me hubiera vuelto loco. En fin. Nunca lo sabremos. Contentémonos con lo que tenemos porque no solo no es poco sino que además es mucho.

Os dejo una pizca del principio:


lunes, 19 de septiembre de 2011

El visitante maligno

El joven escritor venezolano Fernando Sobenes me pide amablemente difusión para su primera novela de terror El visitante maligno, y como es de temática afín, y la vida no acaba con los grandes escritores y las macrosagas, confío (ilusionado, espero que no iluso) en que en un tiempo otros blogueros tengan la misma deferencia conmigo, pues ahí va:


La historia se inicia al Norte de Kuwait en 1991 durante la Guerra del Golfo Pérsico; Peter Donovan Teniente del Ejército de los Estados Unidos al mando de un grupo de soldados cae en una emboscada en el desierto de Irak y como consecuencia sucede una masacre. En ese lugar halla un amuleto que guarda en su bolsillo sin saber que encierra un poder oculto y a causa de ello; tiene su primer encuentro aterrador en un sepulcro bajo las arenas del desierto con un ser maligno que lo llevará al umbral de la muerte. Transcurren varios años luego de estos acontecimientos y Peter, después de abandonar el Ejército, se traslada a un lugar en los Estados Unidos donde se establece y forma una familia. Peter se desempeña como Sheriff del pueblo y se reúne con algunos de sus vecinos los fines de semana para compartir en familia. Sus vidas transcurren con tranquilidad y felicidad hasta el día en que se les ocurre jugar con la Tabla Ouija y utilizan el amuleto traído desde el desierto, abriendo sin querer, una entrada para que la maldad llegue a sus vidas; destruyéndolas, sembrando espanto y muerte. Fenómenos paranormales, posesiones espeluznantes y muertes trágicas crean un clima de suspenso y terror a esta obra. Toca el tema del exorcismo y la visión que tiene la Iglesia al respecto, así como la manipulación que se hace de estas situaciones. Problemas de índole mental que son utilizadas a conveniencia como métodos de propaganda y captación de fieles. Es una novela ágil, emocionante y llena de suspenso, que no se puede dejar a un lado, entretiene y mantiene un creciente interés por su desenlace.
Book tráiler, prólogo y el primer capítulo en el blog del autor: http://elvisitantemaligno.blogspot.com

martes, 13 de septiembre de 2011

MICRORRELATO: Las cosas no funcionan así

El tañer de la campana de una iglesia cercana le señaló con rigor metálico que ya llevaba dos horas en cuclillas bajo la ducha. Se miró las manos sin observarlas ni detenerse en comprobar que más parecían las de una momia bicentenaria que las de alguien en el mejor momento de su vida, en cuanto a edad.

Esperanzas, ilusiones, sueños, todo barrido de encima de la mesa, donde tan ordenado había permanecido durante tanto tiempo, por una mano violenta, rugiente, devastadora. Bajó los brazos y siguió con los ojos entrecerrados su dirección. El chorro de agua tibia le golpeaba la nuca, chorreándole por el pelo y la cara, asimilando las lágrimas como suyas, bajando por el resto del cuerpo, por el espinazo hasta las nalgas, por el pecho hasta la ingle, de los hombros a los dedos borrosos de las manos. Todo el torrente se reunía al final en la severa cerámica blanca, testigo única de cómo se escurría por el desagüe.

Cerró el grifo y la tormenta cesó.

Salió de la bañera.

Por un momento pensó en librarse de sus deseos, de las cadenas con que éstos ataban. Cadenas que miraba con una malsana simbiosis de apego y desesperación. Por un momento consideró recuperar su libertad. Fue un momento muy corto. Las cosas, en realidad, no funcionaban así. Había salido de la ducha porque tenía hambre.

Se echó una toalla por encima y fue con el cuerpo encogido a la nevera, a ver que encontraba.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

RESEÑA: Mi nombre es Legión, de Roger Zelazny

Mediante “Mi nombre es Legión”, - frase perteneciente a una clásica cita bíblica- podemos encontrar una reunión de tres relatos largos de mundo y protagonista comunes escritos por Roger Zelazny entre 1969 y 1976, que ya aparecieran editados en castellano varias veces bajo este título y el de “El Hombre que no Existía”.


Las tres historias son independientes, sin embargo, conforman un completo sólido y atractivo, empezando por su protagonista, un hombre sin nombre que para cada ocasión se inventa una identidad completa –de ahí el título–, un desarraigado en un mundo en el que todo lo referido a las personas, absolutamente todo, es contabilizado y guardado en ficheros gubernamentales acerca de esa persona. La explotación de un concepto de ciencia ficción de desaparición de la intimidad quizá aún alejado, pero en la misma línea, de esta sociedad de la información en la que vivimos, en la que basta con teclear nuestro nombre en un buscador para encontrar múltiples rastros de algunas cosas que hemos hecho a lo largo de nuestra vida. 40 años después de cuando fue escrita la novela. Pues bien, sobre el personaje central no hay rastro, y cada vez que adopta una identidad, él mismo crea falsas huellas para otorgarle verosimilitud. Es además un hombre carismático, más bien bueno, pero al que no le temblará el pulso deshaciéndose de un inocente por salvar su pellejo.
Los tres relatos pueden enmarcarse, en cuanto a la forma, en el género detectivesco, y están contados con la gran agilidad característica de un buen artesano de la palabra como Roger Zelazny, con predominio de la narración de acciones sobre la descripción y con unos diálogos creíbles y naturales. Aquí demuestra gran habilidad el autor insertándonos los conceptos de ciencia ficción que son, en realidad, el género de sus historias, en cuanto al fondo. Presenta los conceptos sin imponérselos al lector, dejándole que reflexione sobre ellos, reflexión que inevitablemente llevará a unos puntos a favor y otros en contra de la idea sugerida, dibujando un heterogéneo tono gris.

jueves, 1 de septiembre de 2011

MICRORRELATO: Especial

Durante años tuvo la intuición respecto a sí mismo, que a veces rayaba misteriosamente en certidumbre, de que era especial.

A veces le invadía la sensación surrealista de que poseía una gran fuerza interior, de que era capaz de vaciar su mente por completo de pensamientos, de obviar estímulos y concentrarse en la nada. En esos momentos abandonaba su cuerpo para viajar a ningún lugar y en ausencia de todo, tan solo quedaba su alma reducida a la mínima expresión, quizá un fotón invisible, pero incombustible. Entonces, despejada la ecuación matemática de la existencia a la verdad absoluta tras resolverse todos sus elementos, alcanzada la paz, se embriagaba de poder, solo que no sabía exactamente qué era lo que podía.

Con el tiempo aprendió a alcanzar con mayor facilidad estos estados en determinados entornos que los facilitaban. Acostado antes de conciliar el sueño, cuando la verdad y la mentira dejan de tener sentido, y lo divino y lo profano significan lo mismo; en la intimidad sincera posterior al sexo, arrancado de cuajo todo deseo de la piel; dialogando con Bach, pero sin palabras, con dos violines; flotando boca arriba en el mar sereno, escuchando cada inspiración y expiración haciendo eco en unos tímpanos sumergidos tres centímetros bajo el nivel del agua, la luna y las estrellas bañando de blanco su cuerpo desnudo…

Finalmente llegó a comprender, e hizo lo que tenía que hacer, descubriendo en definitiva por qué era especial. El mar estaba tan liso como una lápida de mármol pulido, y se abandonó al vacio. Boca abajo, sin mover ni un músculo, como si lo hiciera en el espacio que a su espalda le espiaba. Se deshizo de sus sentidos y con ellos de todo estímulo. Mató sus pensamientos y con ellos todo deseo y apetencia. Olvidó su cuerpo y su alma con ello todo lo que le ataba al mundo, y entonces, por fin, dejó literalmente de existir.

jueves, 25 de agosto de 2011

Arthur Mortimer dixit (IV)

Una narración sin desenlace es como una vida sin objetivo: puedes recrearte en la belleza de los detalles puntuales, pero cuando se acabe difícilmente podrás recordar si en verdad merecía la pena.


Arthur Mortimer, Teoría de la literatura para ancianos de cinco años.

lunes, 15 de agosto de 2011

RESEÑA: El libro del cementerio, de Neil Gaiman

A veces me pregunto si, dentro del género fantástico, sólo se es capaz de captar mayoritariamente al público adolescente con productos de medio pelo. Dos de los tres mayores éxitos editoriales de la última década lo son. El primero, la saga multimillonaria del niño mago, que he leído entera, y que no niego me ha deparado la satisfacción de poder pasarme a un idioma que no es el mío sin que me planteara problemas lectores, debido a su extrema simplicidad. Eso sí, literariamente no pasa del aprobado y en una balanza  ganarían los pros a los contras, pero sin holgura. El otro éxito es una saga ciertamente terrible repleta de conceptos ridículos ideados por una autora ultraconservadora. Sí, ya sabéis, vampiros de piel diamantina a la luz del día (¡!). Una opción mucho más cercana a la novelita rosa de un duro que al terror que pretende. Repito: terrible.
¿Y esto a cuento de qué? Pues sencillamente porque mientras se perpetran estos libros también se escriben otros cuyo público objetivo es el mismo, y además son buenos. Incluso muy buenos. Uno de ellos es El libro del cementerio de Neil Gaiman.



El libro del cementerio es, básicamente, un cuento. Escrito de una manera deliberadamente sencilla, nos lleva a un entorno de historia de terror descrito con una amabilidad y maestría que hacen sentirse cómodo al lector, que no necesita sustos o clímax cada dos páginas para disfrutar de la experiencia. Interesado por las intrigas planteadas con un ritmo acertado, en unos capítulos que casi son relatos autoconclusivos, éste seguirá la narración realizada con pasmosa naturalidad, asimilando con desahogo los elementos sobrenaturales –que son casi todos– dentro de una historia finamente hilvanada.

Pero ojo, basta que demos un paso atrás y observemos el argumento con un poco de perspectiva para darnos cuenta de que estamos frente a un cuento, sí, pero uno macabro y con retales de violencia y sabor a veces agridulce, y si no echemos un vistazo al primer capítulo: un sádico armado con un cuchillo, el hombre Jack, se introduce con premeditación, alevosía y nocturnidad en un tranquilo hogar. Allí, con singular profesionalidad, asesina sin miramientos al padre, la madre y la hija, una niña. Tan solo el hijo, apenas un bebé, y de forma casi casual, sale gateando por la puerta entreabierta de la casa, y seducido por la niebla nocturna, llega hasta un cementerio cercano. Hasta allí le persigue el criminal, y cuando está cerca la fatalidad, los espectros de los enterrados en el camposanto deciden adoptar al bebé, ocultándolo entre ellos y rebautizándolo con el nombre de Nadie –Nad para los amigos–, pues a nadie se parece. Algo siniestro, ¿no? Pero, ¿acaso no lo son en realidad casi todos los cuentos clásicos (daré una pista: cambiemos asesino por tigre y fantasmas por familia de lobos y otras criaturas selváticas. Sí, es un homenaje/reescritura de la historia de Mowgli en El Libro de la Selva, del gran Rudyard Kipling)? También como aquellos, con un aroma muchas veces dulce y poético.

lunes, 8 de agosto de 2011

RESEÑA: Dioses Menores, de Terry Pratchett

Cada vez que hago una nueva aproximación a otra novela del Mundodisco doy gracias a los dioses –mayores y menores– por que se hayan inventado a Terry Pratchett, y porque lo hayan hecho con una imaginación tan desbordante. ¿O ha sido al revés? El caso es que hay tantas y tan variadas novelas ambientadas en este fabuloso mundo plano ubicado sobre el lomo de cuatro elefantes parados sobre el caparazón de una tortuga que nada sin parar por el espacio, que sería natural que ante tal diversidad de historias alguna no mereciera la pena. Pues si es así, yo no la he conocido todavía. Es cierto que en las primeras quizá no manejara los tiempos narrativos a la perfección, pero sí lo hizo con presteza de sobra como para poder seguir escribiendo al respecto: gracias a los dioses –mayores y menores – por ello. Y es que si hay algo que sea un valor seguro tanto en literatura fantástica como satírica, ese algo es el Mundodisco.


Además, otro pro de esta larguísima serie de novelas es la relativa independencia de unas respecto de otras. Algunos personajes aparecen en varias, pero todas son autoconclusivas, con lo que no es necesario tener frescas las lecturas anteriores como para afrontar una nueva.
En Dioses menores, como cabía esperar, el certero punto de mira del autor se dirige hacia la teología. La historia transcurre en torno a un imperio religioso construido en torno al gran dios Om, solo que como suele ocurrir con las religiones, los fieles tienden, por temor, desidia o costumbre, a seguir más a la iglesia que al propio dios. La cuestión es que llega el momento de la llegada del profeta del dios, y el fiel elegido no es precisamente el que Om hubiera elegido. Se trata de Brutha, un simplón del escalafón más bajo de la iglesia, que eso sí, fiel a Om sí que es. Hasta el punto de que sin saber leer ni escribir, conoce al dedillo las sagradas escrituras de los anteriores profetas del dios, gracias a su memoria eidética. Para colmo de males, Om no se materializa en el Mundodisco –que para los omnianos es esférico y quien diga lo contrario se las verá con la terrible Exquisición– como una impresionante criatura pisoteando infieles, sino como una insignificante tortuga tuerta. Y con las tortugas ya se sabe, esos bichos están muy sabrosos. La cuestión es que Om quiere recuperar sus tremebundos poderes con la única asistencia del bonachón de Brutha, y ambos se ven entremezclados en los maquiavélicos planes de Vorbis, el jefe de la Exquisición, para acabar con los impíos vecinos de Efebia, que se atreven a afirmar, entre otras cosas, que el mundo es plano y se sitúa sobre una tortuga gigante que siempre avanza, menuda desfachatez.

viernes, 29 de julio de 2011

RESEÑA: Cuentos de un soñador, de Lord Dunsany

Existen varias formas de leer a Lord Dunsany. Unas acertadas y otras no.



La del lector de dragonadas y franquicias a lo Timun Mas (digamos un perfil bajo o adolescente), que ha oído por ahí que es un autor de cierta importancia en el género y quiere conocerlo. Probablemente tras las primeras páginas salga escopeteado de vuelta hacia sus tramas lineales y facilonas. En realidad no lo culpo, probablemente no ha llegado su momento.

La del lector de Lovecraft que ha averiguado que Lord Dunsany fue una de sus mayores influencias. Éste encontrará lo que busca en las páginas, si bien seguramente no en la forma esperada. En efecto se pueden distinguir claramente las conexiones con el de Providence, el gusto por la creación de un universo único, retorcido a veces, otras simplemente muy imaginativo y lleno de llamativas concreciones. Ésta fue mi primera aproximación, hace años, y a decir verdad eché en falta demasiado la narración. Me dí cuenta de que Lord Dunsany poseía una escritura superior a la de Lovecraft, pero no puedo negar que me aburría un poco, y decidí que merecía otra oportunidad más adelante. Mucho más adelante.

La del lector que necesita tener un libro en las manos antes de dormir para lograr, precisamente eso, dormirse. Lord Dunsany es bastante apto, pero probablemente una revista de economía también.

viernes, 22 de julio de 2011

Obras maestras: Vampyr (1932)

Cuando en 1932 Carl Theodor Dreyer, hasta ese momento considerado como uno de los grandes genios del cine europeo, estrenó Vampyr, obra de terror a salto de mata entre el mudo y el sonoro, la acogida fue tan buena que tuvo que esperar más de una década para poder firmar otra película y volver a su merecido lugar. Y la verdad es que no me extraña. La tremenda originalidad, tanto a nivel argumental como formal de la puesta en escena, fue demasiado para la época.


La narración es de cierta sencillez, pero contada con inteligencia por un atrevido Dreyer, en la que los acontecimientos no son tan predecibles como estamos acostumbrados (tanto en los años 30 como ahora), y en la que da la tan agradable pero extraña sensación de que cualquier cosa puede ocurrir, nos deja casi alucinados especulando con algunos de los giros que da. Además, los efectos especiales, con unos maravillosos juegos de luces y sombras y transparencias adelantándose a su tiempo, influenciados (e influenciando) al genial expresionismo alemán así como al impresionismo francés, no hacen sino enriquecer el conjunto.


La historia está basada libremente en el clásico de la literatura de vampiros Carmilla, del irlandés Sheridan Le Fanu, que décadas antes de Dracula se atrevió a empezar a establecer los cánones del género. De hecho influiría en gran medida sobre Bram Stoker. Yo tengo esta novela en la pila de pendientes, por lo que no puedo hablar de cómo la adapta Vampyr, pero sí que puedo decir que en el film, si bien el héroe no es precisamente un aventurero al uso, ya que a veces parece más un mero espectador que el motor de la acción y el eje no es más que el típico lance de hombre llega a pueblo en el que ocurren cosas misteriosas y poco a poco va desenterrando una trama que llevará al peligroso desenlace, Vampyr es mucho, mucho más. La singular estructura, la forma en que nos son mostrados los elementos terroríficos, la particularidad de las escenas onírico-alucinógenas y el hecho de que el conjunto llega a resultar por momentos inquietante a perros viejos del siglo XXI, que creemos que lo hemos visto prácticamente todo, convierten a esta película en imprescindible para los amantes tanto del cine clásico como del terror.
Sin duda, Vampyr es una joya especial. Una que en su momento fue tratada como una extraña piedra, pero que con el paso de las décadas ha ido puliendo por méritos propios su brillo hasta convertirse en un diamante, en la obra maestra que es hoy.

¿No os lo creéis? Pues gracias al amigo youtube podéis comprobarlo in situ, pues aquí la tenéis. Entera (en siete partes). Disfrutadla.



lunes, 18 de julio de 2011

Arthur Mortimer dixit (III)

Si se les tapara la boca a aquellos que dicen literalmente cuando en realidad quieren decir figuradamente, se quedaría, literalmente muda, más de la mitad de la población.

Arthur Mortimer, Teoría de la literatura para ancianos de cinco años.

viernes, 15 de julio de 2011

Revista Pulp: Los Zombis no saben leer.

Pues me he enterado de casualidad, pero resulta que uno de los primeros cuentos que escribí, hace bastantes años, muy de género él, de terror lovecraftiano, muy pulp, y que mandé a una interesante revista muy de este tipo, Los zombis no saben leer, apareció a mediados de mayo en el número de primavera de la misma. Es un cuento muy sencillo en cuanto a contenido, mas a pesar de que es una de mis primeras creaciones, tiene una estructura que me sigue gustando. ¡Muchas gracias a la LZNSL por seleccionarlo!

Podéis descargar gratuitamente la revista, muy entretenida y a la antigua usanza (espíritu pulp asegurado), a diferentes calidades siguiendo el enlace de la portada de abajo. También hay acceso a números anteriores:

miércoles, 13 de julio de 2011

RESEÑA: El Incal, por Jodorowsky y Moebius.

El Incal es un comic genial escrito por el genial chileno loco Alejandro Jodorowsky y dibujado por el genial francés Jean Giroud, alias Moebius. El primero, además de guionista de cómics es novelista, cineasta, mimo, dramaturgo, actor, poeta, terapeuta y psicomago, entre otras ocupaciones. El segundo es uno de los mejores dibujantes de la historia del noveno arte, ahí es nada.

El Incal es la historia de un detective segundón, John Difool, menos carismático que su pájaro, a quien la casualidad le hace de repente poseedor de un curioso misterio que le hace ser objeto u objetivo de todas las miradas o puntos de mira.


El Incal es una fantástica composición de personajes de fuerte carácter llenos de matices.

El Incal es dios, para lo bueno y para lo malo.

El Incal es la explosión del imaginario de Jodorowsky, y Jodorowsky tiene una imaginación inmensa.

El Incal es a veces un viaje del héroe lineal del miserable John Difool y otras veces una serie de deus ex machina realmente impredecibles que le dan giros de 901º a la narración.

El Incal es el primer cómic en el que aparece la figura del metabarón, y está en el mismo universo que esa preciosa y mastodóntica obra maestra también escrita por el chileno y pintada (mucho más que dibujada) por Juan Jiménez, una de mis obras artísticas favoritas: La casta de los Metabarones.

El Incal es un puñetazo de más de 300 páginas encima de la mesa del mundo del cómic, que se dio allá por el 80, diciendo que la ciencia ficción como género en viñetas cambiaba para siempre.

miércoles, 6 de julio de 2011

RESEÑA: La princesa prometida, de William Goldman

¿De qué va La princesa prometida de William Goldman? Él mismo responde a esta cuestión de forma explícita: Esgrima. Lucha. Torturas. Venenos. Amor verdadero. Odio. Venganzas. Gigantes. Cazadores. Hombres malos. Hombres buenos. Las damas más hermosas. Serpientes. Arañas. Bestias de todas clases y aspectos. Dolor. Muerte. Valientes. Cobardes. Forzudos. Persecuciones. Fugas. Mentiras. Verdades. Pasión. Milagros.


No nos engañemos, muy probablemente si habéis leído la novela o estáis interesados es porque habéis visto la película previamente. No os engaño, también es mi caso, y la razón primera de mi aproximación a la obra literaria. Adoro esa película y la he visto decenas de veces. Preguntémonos de nuevo: Si ya conocemos al dedillo la historia, ¿nos cuenta muchas cosas nuevas el libro? Pues a decir verdad prácticamente todo lo que ya conocemos aparece tal cual en la novela, incluso la historia abuelo nieto que en este caso es padre hijo, siendo el hijo un William Goldman niño que nos cuenta todo esto en primera persona, recordando a su padre, inmigrante florinés (el país europeo imaginario en el que transcurre la acción) en Estados Unidos.

Por tanto la narración es doble: por un lado el cuento apasionante protagonizado por los archiconocidos amantes Buttercup y Westley, por el espadachín definitivo Íñigo Montoya, por el gigante bonachón Fezzik, el siciliano inconcebible Vizzini, el gruñón de Max Milagros (Milagroso Max en el film) y por supuesto los villanos, el bellaco príncipe Humperdinck y el conde Rugen, de seis dedos en una de su mano derecha. Por otro lado tenemos las notas de Goldman, que siempre aparecerán en cursiva para distinguirlas del texto del cuento propiamente dicho. Éstas no se limitan a las interrupciones padre-hijo, sino que también habla largo y tendido de su adaptación de la novela original, obra imaginaria escrita por Morgenstern, su alter ego oriundo de Florín. También incluye un par de prólogos –uno de ellos por la edición del 25º aniversario–, francamente divertidos.

viernes, 24 de junio de 2011

Juego de Tronos, primera temporada

Pues ya está. Ya ha acabado la primera temporada y estamos en condiciones de decir si ha merecido la pena, tras la polvareda de expectación que había levantado la serie de la HBO. ¿Mi opinión? Contundentemente, sí.

¿Por qué? Pues el motivo principal es su fidelidad a la novela en que está basado. Y es que si el material original en que te basas es tan bueno, cuanto más fiel seas al mismo, mejor va a ser tu producto. Y Juego de Tronos es una enorme novela. Y Juego de Tronos es una gran serie.


Siempre tenemos que tener en cuenta que es una adaptación realizada para la televisión, con gran presupuesto, sí, pero presupuesto televisivo. Así perdonemos detalles insignificantes, por ejemplo: en un libro es fácil decir que te sigue un ejército de 30.000 jinetes, pero delante de una cámara es más complicado meterlos, o incluso emplear caros programas tipo Massive (trilogía ESDLA), con tiempos de ejecución más lentos, inadmisibles para la TV. También es siempre complicado dar la “sensación de distancia en viaje”. 200 páginas viajando en el libro, son saltadas con la lógica de una elipsis de varios capítulos intermedios. Pues aquí no metemos el ejército en plano general, sino momentos más “íntimos” con 20 o 30 dothrakis y nos centramos en la narración y no en una grandilocuente descripción. Y la elipsis de cientos de páginas, pues se aplica al siguiente capítulo.

martes, 21 de junio de 2011

RESEÑA: Soy leyenda, de Richard Matheson

Como reseñas al uso de esta novela podéis encontrar en cientos de sitios, os voy a dar directamente una serie de motivos por los que, en mi opinión, hay que leer Soy leyenda:

Por la especulación desde la que parte la historia, que quizá no pueda parecer la más original del mundo hoy día, pero se ha convertido en una de las fundamentales del género en parte gracias a esta obra de 1954: ¿qué ocurriría si de repente fueses el último hombre sobre el planeta? Es mas, no estás solo, sino que rodeado de aquellos que con anterioridad fueron humanos. Es mas, éstos se han convertido en vampiros que quieren matarte atacándote sistemáticamente, noche tras noche. Es mas, algunos de esos vampiros antes eran tus amigos.


Por la extraordinaria construcción del personaje protagonista Robert Neville. Un tipo normal y corriente, que naturalmente se ha agriado, su carácter se ha llenado de espinas, a pesar de lo cual, la identificación con el lector es inmediata. ¿Qué haríais en su situación? ¿Buscar la manera de sobrevivir, perdida toda esperanza? ¿Tirarse todo el día en el sofá, escuchando música botella de whisky en mano? ¿Hundirse en la miseria de los recuerdos? ¿Buscar venganza por tanto tormento? ¿Matar vampiros? ¿Investigar sobre la plaga? ¿Sí a todo?

viernes, 17 de junio de 2011

MICRORRELATO: Los evangelios apócrifos de William Shakespeare


No lo veo claro querida, he invertido mucho esfuerzo en realizar las reformas de nuestra casa como para que ahora me vengas con que sea el señor de este castillo.

Lo del fantasma de mi padre infundiéndome furia vengadora y dándome información privilegiada no diré que no tiene su punto… digamos de justicia poética. Pero como la loca de mi exnovia empiece a aparecérseme creo que voy a tener de verdad un problema.

¿Una libra de carne? ¿No te valdría, digamos, con mitad de cuarto?

Si hay algo que me consuela en mi lecho de muerte es que cuando abandone este mundo, mi reino quedará en las sabias manos de mis amantísimas hijas.

Vale que sea el Rey de las Hadas y esté en su mano elegir a quien quiera, pero te juro que si yo me jugara lo mismo que él no escogería a un sátiro para sacarme las castañas del fuego.

Creo que iré al senado y allí convenceré a todos de lo que hay que hacer para el bien de Roma. Son muy dispares sus criterios, no será fácil, pero seguro que gracias a mí se ponen de acuerdo.

La noche anterior a la batalla el rey salió de incógnito al campamento. Elevó la moral de la tropa y averiguó de las bocas de sus soldados lo que en el fondo pensaban sobre él. Lo que nadie supo nunca fue que en realidad abandonó de su tienda porque se le había acabado el vino y quería cogerse una cogorza de mil demonios, de asustado que estaba.

Es preciosa. De alguna manera ha ocurrido: la amo. También parece bien educada. Seguro que es de buena familia y por fin una de mis novias convence a mis padres.

miércoles, 8 de junio de 2011

Conan, el niño del futuro, (Hayao Miyazaki, 1978)

Hace mucho, mucho tiempo, concretamente cuando el que os escribe tenía un añito, un artista que había trabajado de forma muy activa en series a la postre tan célebres como Heidi o Marco y que comenzaba a brillar con luz propia en el mundo del anime tuvo su primera oportunidad como máximo responsable de un producto en el mundo de la animación. El hombre era Hayao Miyazaki, que hoy se ha convertido en el mejor director de cine de animación del mundo (desde mi punto de vista y, entre otros, el de John Lasseter, alma mater de Pixar). El año, 1978. El producto en cuestión, la serie Conan, el niño del futuro.

Un año después, Miyazaki San dirigía su primer largo de animación y empezaba una fulgurante carrera que nos ha dejado, en el peor de los casos películas magníficas, y en el mejor, un puñado de obras maestras como Mi vecino Totoro, Porco Rosso, La princesa Mononoke o El viaje de Chihiro. Es uno de los pocos (poquísimos) hombres de los que puede decirse que ha colaborado activamente en hacer de esto del cine algo más grande.

Pero regresemos a Conan, el niño del futuro. En buena lógica, la serie está, en primer lugar, pensada para que les pueda gustar a los niños, con lo que no es de gran complejidad argumental. Sin embargo, esto no quiere decir que transmita pocas cosas.


La historia, basada en la novela La marea increíble (Alexander Key), es sencilla. En un futuro distópico (que para nosotros ya es pasado, pues está fechado en el 2008) se produce una guerra mundial de proporciones descomunales cuyo resultado cambia para siempre el planeta y la forma de vivir en él. Una tremenda crecida del nivel del mar lo convierte todo en un inmenso océano salpicado por escasísimas islas. La acción transcurre 20 años más tarde. En una de estas islas sobreviven en relativa armonía un anciano y su nieto, un niño extraordinariamente fuerte y ágil nacido tras la hecatombe llamado Conan.

miércoles, 1 de junio de 2011

RESEÑA: Kafka en la orilla, de Haruki Murakami

Es Haruki Murakami uno de los autores más reconocidos por público y crítica de los últimos años. Honestamente, yo no soy lo suficientemente leído ni entendido como para poder decir este reconocimiento es justo o no, pero sí puedo decir que a mí, desde luego, me gusta horrores como escribe este hombre.



Kafka en la orilla, mi segunda aproximación al autor tras la más célebre de sus obras, y también más convencional Tokio Blues, cuenta la historia mayoritariamente independiente de dos personajes, cada uno de ellos embarcado en una suerte de búsqueda mística para poder continuar con sus vidas.
Por un lado está el así autodenominado Kafka, un chaval de 15 años que decide huir de su extravagante padre en busca de su propio camino existencial. Es un chico en ocasiones demasiado intelectual para lo que su experiencia le ha enseñado. Esto a veces, solo a veces, resulta una ligera merma en la credibilidad del personaje, bajo mi punto de vista, que no obstante no enturbia en absoluto el conjunto del mismo, dado el singular tono general de la novela.

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