miércoles, 6 de julio de 2011

RESEÑA: La princesa prometida, de William Goldman

¿De qué va La princesa prometida de William Goldman? Él mismo responde a esta cuestión de forma explícita: Esgrima. Lucha. Torturas. Venenos. Amor verdadero. Odio. Venganzas. Gigantes. Cazadores. Hombres malos. Hombres buenos. Las damas más hermosas. Serpientes. Arañas. Bestias de todas clases y aspectos. Dolor. Muerte. Valientes. Cobardes. Forzudos. Persecuciones. Fugas. Mentiras. Verdades. Pasión. Milagros.


No nos engañemos, muy probablemente si habéis leído la novela o estáis interesados es porque habéis visto la película previamente. No os engaño, también es mi caso, y la razón primera de mi aproximación a la obra literaria. Adoro esa película y la he visto decenas de veces. Preguntémonos de nuevo: Si ya conocemos al dedillo la historia, ¿nos cuenta muchas cosas nuevas el libro? Pues a decir verdad prácticamente todo lo que ya conocemos aparece tal cual en la novela, incluso la historia abuelo nieto que en este caso es padre hijo, siendo el hijo un William Goldman niño que nos cuenta todo esto en primera persona, recordando a su padre, inmigrante florinés (el país europeo imaginario en el que transcurre la acción) en Estados Unidos.

Por tanto la narración es doble: por un lado el cuento apasionante protagonizado por los archiconocidos amantes Buttercup y Westley, por el espadachín definitivo Íñigo Montoya, por el gigante bonachón Fezzik, el siciliano inconcebible Vizzini, el gruñón de Max Milagros (Milagroso Max en el film) y por supuesto los villanos, el bellaco príncipe Humperdinck y el conde Rugen, de seis dedos en una de su mano derecha. Por otro lado tenemos las notas de Goldman, que siempre aparecerán en cursiva para distinguirlas del texto del cuento propiamente dicho. Éstas no se limitan a las interrupciones padre-hijo, sino que también habla largo y tendido de su adaptación de la novela original, obra imaginaria escrita por Morgenstern, su alter ego oriundo de Florín. También incluye un par de prólogos –uno de ellos por la edición del 25º aniversario–, francamente divertidos.


Además, hay gran diferencia estilística: sin acercarse al virtuosismo en ninguna de las partes, el cuento brilla por la fluidez de la narración, la claridad en los acontecimientos y, en definitiva todo aquello que ya conocíamos de la película. Añade poco sobre ésta, un par de escenarios o la historia de Íñigo y Fezzik que fueron suprimidos o resumidos en la adaptación cinematográfica. En cuanto a la parte puesta en la pluma de Goldman… eso ya es otro cantar. Es aparentemente desorganizada, hasta descuidada, una inmensa opinión personal tanto sobre las aventuras de Westley y Buttercup como sobre la vida, el trabajo, el mundo y la familia; sobre la cruda realidad.

Conviene aquí preguntar otra vez, teniendo en cuenta esta parte: ¿de qué va La princesa prometida de William Goldman? Pues va de todo lo dicho en la primera respuesta, sin duda, pero desde una óptica cínica, mentirosa y muy, muy divertida, la de alguien que se toma bastante a cachondeo el amor verdadero, pero que sin embargo ama con pasión la historia que nos cuenta sin olvidar que es eso, una historia.

¿Merece la pena entonces para los conocedores de la película? Pues indudablemente, pues nos ofrece lo mismo que la película –o muy similar, solo que algo más gamberro–, hasta el punto de que nos basta con dejar de leer la cursiva para optar por esta opción, y leérsela tal cual a los niños. Y también nos da el paso más allá, el de la perspectiva sinvergüenza, que hará disfrutar al público más adulto. Además, la edición 25º aniversario, que es la que se vende ahora, incluye no solo un nuevo prólogo sino el inicio de la inexistente segunda parte, “El hijo de Buttercup”, una amalgama desorganizada, pero en el mismo tono de diversión que su predecesora. En realidad, poco más que una curiosidad, una reflexión sobre la obra original.

Así, para mí merece la pena esta novela, clásica pero original, y la recomiendo sin reparos. Claro, que también podéis decirme vosotros que yo soy español, y conocéis demasiado bien a los españoles como para fiaros.

Y para acabar, por si apetece, os dejo una secuencia de la película que siempre me ha gustado especialmente, que ya dejé por aquí hace tiempo:

4 comentarios:

Jolan dijo...

La leí hace mucho tiempo, tras haber visto numerosas veces la peli, y para ser sincero no recuerdo que me aportara mucho más que la película. Curiosamente solemos demonizar las adaptaciones cinematográficas de muchas obras, pero hay casos en los que diría que estas se encuentran a la altura de la obra literaría.

Pedro López Manzano dijo...

En este caso sí estoy contigo Jolan y creo que la peli es si cabe más redonda que el libro.

Sin embargo el punto de vista cínico de este último me parece que aporta más que de sobra elementos suficientes como para animarse con la lectura.

Gracias por pasarte y comentar.

El cuentacuentos dijo...

La tengo en casa de mi hermana. Un día de estos le echo un ojo.

La película, una maravilla. Aún recuerdo cómo me sentía al salir de verla en el cine de verano.

Pedro López Manzano dijo...

Pues es especialmente interesante la edición 25 aniversario, con su prólogo doble y el primer capítulo de la "segunda parte".

Como digo, para amantes de la película, pero también tiene otra marcha.

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