miércoles, 19 de diciembre de 2012

El hobbit: primeras líneas

Con motivo del estreno cinematográfico de la adaptación de El hobbit, de J. R. R. Tolkien, estoy releyendo la novela y disfrutando casi como la primera vez que la degusté, con nueve o diez años. Ahora mi óptica ha cambiado y me fijo en cosas diferentes. Una de ellas es el arranque de los libros, sus primeras palabras, en este caso las siguientes:

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad. 

Tenía una puerta redonda, perfecta como un ojo de buey, pintada de verde, con una manilla de bronce dorada y brillante, justo en el medio. La puerta se abría a un vestíbulo cilíndrico, como un túnel: un túnel muy cómodo, sin humos, con paredes revestidas de madera y suelos enlosados y alfombrados, provisto de sillas barnizadas, y montones y montones de perchas para sombreros y abrigos; el hobbit era aficionado a las visitas. El túnel se extendía serpeando, y penetraba bastante, pero no directamente, en la ladera de la colina —La Colina, como la llamaba toda la gente de muchas millas alrededor—, y muchas puertecitas redondas se abrían en él, primero a un lado y luego al otro. Nada de subir escaleras para el hobbit: dormitorios, cuartos de baño, bodegas, despensas (muchas), armarios (habitaciones enteras dedicadas a ropa), cocinas. Comedores, se encontraban en la misma planta, y en verdad en el mismo pasillo. Las mejores habitaciones estaban todas a la izquierda de la puerta principal, pues eran las únicas que tenían ventanas, ventanas redondas, profundamente excavadas, que miraban al jardín y los prados de más allá, camino del río. 

Este hobbit era un hobbit acomodado, y se apellidaba Bolsón. Los Bolsón habían vivido en las cercanías de La Colina desde hacía muchísimo tiempo, y la gente los consideraba muy respetables, no sólo porque casi todos eran ricos, sino también porque nunca tenían ninguna aventura ni hacían algo inesperado: uno podía saber lo que diría un Bolsón acerca de cualquier asunto sin necesidad de preguntárselo. Esta es la historia de cómo un Bolsón tuvo una aventura, y se encontró a sí mismo haciendo y diciendo cosas por completo inesperadas. Podría haber perdido el respeto de los vecinos, pero ganó... Bueno, ya veréis si al final ganó algo.

Un inicio fabuloso, en el que Tolkien logra introducir y describir en unos pocos párrafos a Bilbo Bolsón, un protagonista acomodado, agradable y ordenado por medio de su residencia, además de ponernos en el tono narrativo de la novela.

Un inicio tan célebre en su momento (ahora más) que aquel otro genial Podéis llamarme Ismael... de Moby Dick (otra maravilla de obertura). Yo no sabría por cuál inclinarme ¿Alguien tiene su propio arranque favorito?

4 comentarios:

Jolan dijo...

Hola Pedro.

Yo también estoy releyendo El Hobbit y, como tú, redescubriendo muchas cosas en este fabuloso cuento.

Coincido contigo igualmente en que su comienzo es magistral, de los que merecen pasar a la historia de la literatura por quedarse grabado en nuestra memoria.

¿Un comienzo favorito? Bueno, a mí no se me olvida el de 'Un mago de Terramar' de Ursula Le Guin: "La isla de Gont, una montaña solitaria que se alza más de mil metros por encima del tormentoso Mar del Nordeste, es una famosa comarca de magos".

Saludos!

Salvador Suto dijo...

Hace ya mucho que lo leí, pero si que recuerdo bien lo que me gusto toda la escena de presentación de los enanos en casa de Bilbo... aun me río solo de imaginarlo jajajaja!!

Cuando recuerde algún inicio que me guste y pueda comparar con "Podéis llamarme Ismael" te lo escribiré

Igor dijo...

Gracias, a ti, por cierto, volví a releer Kipling...
El Hobbit de Bolsón cerrado. Hay que ser muy maestro para no contar nada y tenerte ahí enganchado y expectante. Pura magia muy posiblemente.

Pedro López Manzano dijo...

Gracias a los tres por comentar.

Jolan, ya no recordaba ese comienzo. Ubica al lector de una manera muy directa en el contexto. Siempre ha sido fina, la Leguin.

Suto, basta que te guste especialmente. Compararse a ése es difícil. Muchos lo consideran el mejor arranque de una novela en lengua inglesa.

Igor, me alegra haber participado en esa vuelta a Kipling. Es un honor, de hecho.

Saludos por triplicado.

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