martes, 25 de enero de 2011

RESEÑA: (Per)versiones. Historia.

He de reconocer que leí el primer número de esta iniciativa ( (Per)versiones. Cuentos populares) sin saber lo que esperar y eso me hizo disfrutarlo bastante, por su mala baba, por su escritura impecable, y sobre todo por su negro sentido del humor. En ese número cogían cuentos por todos conocidos y les daban media docena de centrifugados, de tal manera que los elementos seguían ahí, pero estaban conectados de diferente forma, esto es, habían sido pervertidos: llevados al futuro, al presente o a otro mundo, cambiándoles el sentido, la moraleja, el final...
En los foros de sedice, que es donde surgió la idea, se le ha dado continuidad, y así ha llegado este segundo número, (Per)versiones Historia, donde se pretendía hacer lo mismo con algunos momentos de la historia y contemplar las consecuencias. Vamos, una colección de ucronías y rellenos de algunas lagunas históricas de las formas más creativas posibles.


Esta vez el efecto sorpresa de la antología ya se había pasado, y quizá por eso no me ha dado tanta sensación de frescura. Por eso y por dos motivos más. El primero que el tema inicial era, en mi opinión, insuperable. Subrayo lo de mi opinión porque en concreto para mí, las versiones de cuentos siempre han sido fascinantes. Recordad que ya escribí aquí El rey del bosque (con buena acogida), que al fin y al cabo eso es lo que es. El segundo motivo es de otra índole: en gran parte de los relatos de la colección tengo un desconocimiento considerable del suceso pervertido, y sólo unos pocos llevan un epílogo explicativo. Y no me tengo a mi mismo por un analfabeto histórico, dentro de que cursé ciencias puras, pero creo que este es el gran handicap a superar aquí para que el lector pueda apreciar en cada relato el esfuerzo realizado por su autor.
Aun con todo en casi todos se tiene cierta idea de lo que ocurrió, los escritores tienden a ser asequibles, y en el peor de los casos siempre se puede disfrutar del relato per se, pues si hay algo que no ha cambiado respecto al primer número es la cuidada calidad literaria.
Paso ahora a comentarlos, uno a uno, al menos una ráfaga por cada uno:
Ediacara (Héctor Gómez Herrero): Perversión que desde la antigüedad más lejana viene a romper las cabezas de los paleontólogos de ahora
El evento Toba (Joseph Martin Brown): Revolucionaria e interesante posibilidad antropológica.
La nariz de su majestad (Jorge Asteguieta Reguero): Curiosa explicación de la creación de uno de los monumentos más célebres de Egipto.
Antes muerta que sin Sila (Virginia Pérez de la Puente): Buen cuento, que narra el sitio numantino desde una perspectiva bien diferente a la acostumbrada.

El horror de la Galia (Moisés Cabello): Inquietante perversión sobre Roma y sus provincias.
¿Tú también, hijo mío? (Laura Quijano Vincenzi): Intimista momento de uno de los más grandes.
Aníbal ante portas (Leonardo Ropero): Estupenda alternativa respecto a la guerra entre Cartago y Roma en la que muy poco cambia. ¿O mucho? Muy buen relato.
Llegaron de noche (Diana Muñiz): Macroucronía tan curiosa como turbadora.
Los herederos de Gengis Kan (Juan José Tena): Excelente recreación a gran escala con un formato original.
Mi querido señor H (Vanesa Benítez Jaime): Original explicación de la locura de Juana de Arco.
Almirante (Adolfo Rodríguez): Pensamiento sobre la ambición, y como no puede ser de otra forma al tratarse de este tema, con bastante mala uva.
César o nada (Ricardo Montesinos): La historia de los Borgia rehecha desde el lecho de muerte.
Sic transit (Aintzane Eguiluz): Interesante historia sobre Robespierre asistiendo a una sobresaliente ejecución.
La hora de los héroes (David Prieto): Buena reflexión acerca de lo evitable y de lo que no lo es.
El rey que no quiso mandar (Juan Carlos Pereletegui): A Fernando VII se le torcieron las cosas, pero quizá pudieron retorcerse más.
Amor de madre (Juan de Dios Garduño): Terrible historia. Intensa e inolvidable explicación de una personalidad.
El diario perdido de Van Gogh (Mario Manzano): Obsesiva explicación de los pensamientos del genio.
La mascota del Titanic (Manuel Osuna): Quizá el mejor relato de la antología. Pervierte en una dirección bastante de moda hoy.
Merci beaucoup (Carlos Tosca Marín): Estupendo what if..., de paradójicos resultados globales. De los mejores.
Flecha rota (Alejandro Guardiola): Una buena historia detectivesca que habla de Palomares, hasta sus últimas consecuencias.
Planeta rojo (José María Pérez): ¿Y si el alunizaje estadounidense hubiera sido un fraude destapado? Aquí tenemos la respuesta, y muy bien contada. De mis favoritos.
Hay un gallego en la Luna (Alex V. Vegas): Hilarante. No diré más.
iGOD (Julio Igualador): Terrible a la par que bonita fábula.

4 comentarios:

Ángeles dijo...

Estupendo comentario. Coincido contigo en que el relato "La mascota del Titanic" es estupendo, y "un gallego en la luna" genial, pero mi favorito con diferencia es "Antes muerta que sin Sila". La partida de runas me pareció extraordinaria. me sonó tan familiar... jajajaja

Pedro López Manzano dijo...

Gracias Ángeles.

Y sí, "Antes muerta que sin Sila" también me pareció uno de los mejores. Con un gran sentido del humor, muy pervertido, como tiene que ser.

Ángeles dijo...

Pues no te pierdas la novela de la autora, si te gusta leer fantasía épica. Me la regalaron y me encantó.

Pedro López Manzano dijo...

Tomo nota, gracias por la recomendación.

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