lunes, 11 de marzo de 2013

Obras maestras: Arsénico por compasión (1944)

Hoy voy a hablaros de una película ligera de otros tiempos, en los que se solían hacer películas más ligeras, sin que este hecho fuera en detrimento de su calidad. Lo curioso en este caso concreto es precisamente la ligereza dado el momento… y el autor. Hablo de 1944, con miles de muertes al día en la Segunda Guerra Mundial. El responsable, por aquel entonces documentalista de guerra (y propagandista aliado), hizo una parada entre documentales y rodó una de las mejores comedias de todos los tiempos, quizá precisamente porque en ese momento más que en ningún otro hacía falta una sonrisa. Hablo de Frank Capra y de su genial Arsénico por compasión.


Frank Capra ya estaba consagrado como maestro del cine y apuntaba a aquello en lo que se convertiría: uno de los mejores directores de la historia del cine especializado en comedias como Sucedió una noche o Vive como quieras, y en dramas sociales como Juan Nadie, Caballero sin espada o El secreto de vivir, pero si bien sus obras solían estar caracterizadas por cierto tono desenfadado “para todos los públicos”, no rehusaban tocar los problemas de la realidad, como la Gran Depresión, la corrupción política, e incluso en sus comedias sugería cuestiones avanzadas para su época. En Arsénico por compasión, que es una comedia neta basada en una obra teatral, pone más personajes locos que cuerdos en escena, e incluso a varios psicópatas, casi 50 años antes de que el bueno de Hannibal Lecter pasara a formar parte del imaginario colectivo.

La historia, contada con ritmo frenéticamente divertido, es disparatada como pocas. Comienza cuando el bueno de Mortimer Brewster (Cary Grant), un conocido cínico recalcitrante respecto al matrimonio, va a casa de sus adorables tías para anunciarles que se ha casado y se dispone a marchar de viaje de novios. Éstas, viven con otro tío que se cree Teddy Roosevelt que carga dentro de la casa escaleras arriba cada vez que se le antoja. Hasta aquí todo se presenta como caldo de cultivo para la clásica comedia de enredo, y Arsénico por compasión lo es, pero cuán grande es la sorpresa de Mortimer al descubrir la afición secreta de sus tías.


Así, de repente nuestro protagonista se encuentra con un tío esquizofrénico, dos tías asesinas en serie, una novia que no entiende nada, y para colmo de males el inesperado retorno de un hermano psicópata clavado a Boris Karloff (Raymond Massey), también asesino, acompañado por un secuaz del gremio del crimen (estupendo como siempre, Peter Lorre), que huyen de la ley y vienen a refugiarse a semejante manicomio, para hacerlo todo más complicado e hilarante.

 

Arsénico por compasión es una comedia de las de antes, mi obra favorita de Capra (que firmaría ¡Qué bello es vivir! dos años más tarde), y esto supone que es teatral e irreal, pero también es especial, pues tiene la extraña capacidad de autoparodiarse explícitamente en esta teatralidad, por no hablar de la arriesgada originalidad de introducir tan plácidamente sociópatas en una película familiar.

La historia es atractiva, la narración vibrante y arranca un buen número de carcajadas con sabor añejo, y es que no en vano Cary Grant afirmaba que fue el papel con el que más disfrutó en su dilatada carrera, y que dijera esto el señor Grant es motivo más que suficiente para ver la película. Y es que a decir verdad, se nota tal disfrute, pues el intérprete, que lleva todo el peso sobre sus hombros, está soberbio como Mortimer Brewster, desatando su vis cómica y haciéndonos disfrutar con cada minuto de su abrumadora presencia como actor.

Si no la habéis visto y no os importa ver cine clásico de calidad (el blanco y negro no se come a nadie), os recomiendo Arsénico por compasión. Y si ya habéis tenido el placer, cualquier momento es bueno para regresar a ella.

2 comentarios:

Canijo dijo...

Joder, a mí me gusta el cine en general, el clásico incluso un poco más, y las comedias sobre todo. Conocía el nombre y cuando conseguí el DVD (de la biblioteca, creo) y vi la película... me decepcionó a más no poder. Quizá no me cogió en buen momento, o pasé por alto detalles significativos, no sé, pero el caso es que se me quedó en algunos puntos simpaticos y una saturación terrible de Cary Grant (que en general me gusta como actor) haciendo el histrión.

En fin, a ver si vuelvo a verla, que supongo me debí perder algo importante en su momento. Un saludo.

Pedro López Manzano dijo...

Lo primero, gracias por pasarte y comentar.

Respecto a Arsénico por compasión, es una de mis comedias favoritas desde niño, y quizá por eso me encante, porque la vi siendo muy niño y me ganó entonces, junto a Historias de Philadelphia, La fiera de mi niña, y otros clásicos por el estilo. Reconozco que pertenece a ese género histriónico, teatral y poco creíble, pero como dice Cary Grant en un momento autorreferencial de esta peli, hablando del teatro, hay algunas narraciones demasiado estúpidas como para ser tomadas en serio, pero oye, una vez que lo ves como una tontería, resulta si cabe más divertido.

Saludos, y nos vemos por la consulta.

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