miércoles, 30 de junio de 2010

RESEÑA: El último deseo, de Andrzej Sapkowski

El último deseo es la primera parte de la heptalogía de Geralt de Rivia, y por lo tanto sirve sobre todo para hacer la puesta en escena del personaje principal de la saga, el brujo Geralt, así como a su entorno, otros personajes secundarios (destacando muy especialmente a Jaskier y a Yennefer), las reglas que rigen la vida del brujo, su trabajo, sus poderes y miserias. Además sirve para irnos acostumbrando al estilo particular de Andrzej Sapkowski. Claro, sutil, divertido, ágil o pausado según lo pida la historia en cada momento.


Pero, lo primero que debería decir es que El último deseo no es una novela, sino una colección de relatos sobre las aventuras y desventuras de Geralt (al 50%, siempre agridulces), con un hilo conductor básicamente atemporal llamado “La voz de la razón”, en el que el brujo está convaleciente en un apacible templo y su amiga la sabia sacerdotisa Nenneke hace de psicoanalista, lo que le sirve al lector para ahondar un poco más en la psique del brujo, descubriendo que es un héroe atípico, torturado por su propia naturaleza inhumana así como por la fatalidad y el destino, concepto este último que será la piedra de toque de toda la saga a la larga.
Este hilo conductor, creado por Sapkowski para dar la apariencia de novela a este compendio, es un relato en sí mismo, con ritmo y estructura diferentes al resto, pero igualmente interesante. Comentaré ahora los demás, uno por uno.

“El brujo” es el primero de todos, y un claro ejemplo de lo que va a seguir. Además fue escrito el primero, y gustó tanto que le pidieron más para publicarlos en una revista polaca (país natal del autor), y así fue como la bola de nieve echó a rodar desde lo alto de la montaña hasta acabar vendiendo millones de novelas.
El cuento es una presentación de personaje de manual, un brujo matador de criaturas malignas a cambio de dinero, extraordinariamente rápido y buen espadachín, también conocedor de la alquimia para ser mejor en su trabajo mediante extrañas pócimas, y con ciertos poderes llamados “señales”, algo así como conjuros rápidos, en su mayoría destinados al combate contra criaturas del folklore clásico europeo, especialmente el polaco, en este caso una mortífera estrige. Ya se comprueba aquí que no todo va a ser como parece. Los clientes no siempre van a pedir que mate y santas pascuas, ni los trabajos van a resultar sencillos.
Con “La semilla de la verdad” encontramos otra de las debilidades de Sapkowski, y grandes atractivos de su obra: retorcer algunos de los cuentos clásicos europeos dejándolo todo patas arriba, de forma tan sorprendente como divertida. En este caso hay un hombre maldito lleno de pelo y colmillos, una joven bella, un jardín de rosas… Leer para creer.
“El mal menor”, de lo mejor del libro, también le da varias vueltas de tuerca a uno de los dos o tres cuentos más famosos de la historia. Magnífico desde cualquier perspectiva y “muy Geralt”: fatalista y agridulce.
En “Cuestión de precio”, además de seguir burlándose con cierto cariño de algunos de los conceptos más clásicos de los cuentos de siempre, aparece con fuerza la idea del destino ligado ineludiblemente unas personas a otras, fundamental en el futuro.
En toda la serie hay más o menos clara cierta carga naturalista o de conflicto tradición-progreso, y en “El confín del mundo” es algo más explícito. Además en este cuento aparece el granuja genial Jaskier, el trovador errante, que no se parece en nada a Geralt y quizá por ello es su mejor amigo. Las conversaciones entre ambos siempre van a ser memorables.
Finalmente, con “El último deseo” se ensombrece la historia del genio y los deseos, pero en realidad el relato trata sobre Yennefer, la hechicera que será la otra cara que Geralt en la misma moneda: con intereses contrapuestos, pero indefectiblemente unidos para siempre gracias al último deseo. Es imposible pensar en el uno sin hacerlo en la otra y viceversa.

En definitiva, un puñado de relatos autoconclusivos, con un aire de irreverente autenticidad y humor negro, no idóneo para los que busquen una novela de fantasía al uso, pero perfecto tanto para aficionados a los cuentos como para aquellos que quieran empezar con esta magnífica saga.

Como suelo hacer en mis reseñas, dejo una cita del libro que me ha gustado:
“A la gente le gusta inventarse monstruos y monstruosidades. Entonces se parecen menos monstruosos a sí mismos. Cuando beben como una esponja, engañan, roban, le dan de palos a su mujer, matan de hambre a su vieja abuelilla, golpean con un hacha a la raposa atrapada en el cepo o acribillan a flechazos al último unicornio del mundo, les gusta pensar que sin embargo todavía es más monstruosa que ellos la Muaré que entra en las casas a la aurora. Entonces, como que se les quita un peso de encima. Y les resulta más fácil vivir.”

3 comentarios:

manuel dijo...

Una saga extraordinaria y fuera de lo corriente. No en vano ha tenido tanto éxito. Yo ya estoy terminando el último volumen y me no me ha cansado en absoluto. Muy recomendable

:) dijo...

¿No es contradictorio que sea una heptalogía formada por una colección de relatos? Una obra formada por varios tomos implica cierta cohesión entre ellos y una colección de relatos implica independencia entre ellos... no entiendo.

Pedro López Manzano dijo...

En realidad, antologías de relatos son sólo los dos primeros libros. A partir del tercero es un continuo novelado que toma como punto de partida uno de los relatos del segundo.

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