miércoles, 2 de enero de 2013

IV Premio Ovelles Elèctriques

Quizá no muy frescas pero sí bastante buenas noticias para abrir el 2013, que ya que me pongo, os felicito.
Hace pocas semanas se falló el IV Premio Ovelles Elèctriques, uno de los certámenes que suenan en los géneros de ciencia ficción, terror y fantasía a nivel nacional. El premio catalán homenajea en su nombre al clásico de la ciencia ficción de P. K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, en el que se basó Blade Runner.


El resultado  fue el siguiente:
- Mejor relato en catalán: "En la mesura dels possibles" de Xavier Domínguez Roig
- Accésit relato en catalán: "Retorn als carrers de Sinera" de Jordi Llavoré
- Mejor relato en castellano (compartido ex aequo) :"Diagnóstico equivocado" y
"Lirio de Reactor" de Álvaro Bruno Aparicio Siano
- Accésit relato en castellano: "Lux Mundi" de Fernando Varela Navarro
- Mención especial: "La Ley" de Miguel Escamilla Tena
- Mejor relato por un autor menor de 16 años: "Eternidad de ceniza" de David Iruela Toro
- Finalista menor de 16:  "Juego de Sombras".
- Finalistas catalán : "Llum que agonitza","Reset","L'última demència".
 - Finalistas castellano: "Archivos de Memoria","Balsa de Sangre", "El Bucle","Ella y Yo","La Súplica de Alcmena" y  "Collar Nuevo", de Pedro López Manzano


Sí, en efecto fui finalista del certamen, lo que me hace doble ilusión, por mi selección en sí y porque el relato con el que participo, Collar nuevo (una historia de terror sobre la identidad y el libre albedrío... con monstruos por doquier), no fue muy bien considerado con anterioridad por terceros, pero como a mí me gustaba y consideraba que quizá no fuera brillante, pero sí más que correcto, le dí una oportunidad en un buen certamen como el Ovelles. Agradezco desde aquí al jurado del mismo por tenerlo en consideración.

Esto, así como anteriores experiencias, me llevan a una reflexión generalizable a muchos de los que tenemos por costumbre verter horas y más horas en pensar una historia, juntar las palabras para componerla, pulirla, revisarla, pulirla y revisarla varias veces más, dejarla descansar, volver a ella y pulirla y revisarla de nuevo: con esto de los certámenes, una vez que hemos dejado nuestro relato bien acabado, ortográfica, gramaticalmente y en lo que al estilo se refiere, a no ser que seamos proyectos de Chejov o de Maupassant, el estar o no estar en esas buscadas listas de seleccionados depende sencillamente del gusto o la conexión del juez con nuestro relato, esto es, lo que viene llamándose suerte. O lo que es lo mismo: primero trabajar mucho, después tirar los dados.

En lo que al relato se refiere, podréis leerlo cuando vea la luz la antología; ya avisaré de ello por aquí.

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