lunes, 21 de enero de 2013

RESEÑA: El hobbit, de J. R. R. Tolkien

Hoy voy a ser original y romper la dinámica con que se mueve la blogosfera últimamente: voy a reseñar El hobbit, de J. R. R. Tolkien, de cuyo arranque perfecto os hablaba hace poco.


Ahora, en serio. Corrían los primeros años 30. La situación era difícil por doquier tras años de posguerra en Europa y la Gran Depresión arrojando sombras de alcance mundial, pero un veterano de la primera guerra mundial que había visto en ella perecer a casi todos sus compañeros levantaba cabeza. Se asentaba profesionalmente y sobre todo personalmente, formando una largamente añorada familia en torno suyo. En aquellos días unió sus dos pasiones, las letras y la familia, escribiendo un largo cuento con que deleitar a sus hijos. Éste fue a parar por azares del destino a manos de un editor y así cambió la historia de la literatura fantástica para siempre. Por supuesto, el escritor era Tolkien, y el libro El hobbit.

Comencemos por subrayar lo fundamental: El hobbit es un cuento para niños. Tolkien lo escribió para sus hijos, por lo que casi cualquier chaval es bien capaz de leerlo y disfrutarlo sin problemas, de igual manera que el adulto puede leérselo en voz alta a sus hijos: es una obra que se da muy bien a la oralidad. Yo mismo he contado la historia en multitud de ocasiones. En cuanto al lenguaje empleado, a pesar de la brillantez de la prosa, es totalmente asequible para un público desde unos diez años. Este hecho no implica que el público del libro se reduzca a ese segmento. Hace pocos meses os hablaba de El Libro de la Selva. Son paralelos en este sentido: un niño lo podrá pasar pipa leyéndolos, pero solo un adulto será capaz de apreciar su genialidad, la fina ironía que se desprende de sus páginas, la riqueza de recursos empleados en su escritura, o la magnificencia con que la narración se halla entrelazada.

La historia es de sobra célebre: un mago enigmático y liante, Gandalf, embarca a un hobbit corriente y moliente en una aventura junto a trece enanos capitaneados por Thorin Escudo de Roble para recuperar el tesoro que el terrible dragón Smaug arrebató a los antepasados de los enanos. Por el camino iremos presenciando las confrontaciones con criaturas rescatadas y redibujadas por Tolkien de la mitología clásica nórdica como elfos, huargos, trolls o trasgos, por no hablar de otras creaciones más sui generis como hombres-oso, arañas gigantes, ciervos voladores o águilas inmensas. Como en las fábulas clásicas, muchos animales tendrán la capacidad de hablar para quien sepa escucharles. El mundo, por lo tanto, tendrá una buena parte del País de las Hadas en su inspiración, pero como se vería más tarde (con su continuación El Señor de los Anillos y la precuela de ambos El Silmarillion), tendría vocación de algo más que un cuento, pues Gollum y cierto anillo mágico mediante, supondría el caldo de cultivo para crear una mitología completa, esa mitología que Tolkien siempre echó de menos en su amada Inglaterra y que construiría en una ficción magnífica que le ocuparía media vida.

No obstante, no empezaría con El hobbit únicamente esa mitología, sino las bases de la mayor parte de la fantasía que vendría en adelante (para lo bueno y para lo malo), esto es, la Alta Fantasía. El uso de las razas y muchos tópicos sobre ellas como la enemistad entre elfos y enanos, el del mago misterioso como deus ex machina para solucionar situaciones imposibles, las compañías de aventureros en un viaje lineal… Aquí encontraremos la simiente, que por supuesto quedaría definida con El Señor de los Anillos, y que convertiría a Tolkien no solo en el autor de fantasía más influyente, sino también en el más copiado desde Homero.

Pero sin mirar tan adelante y obviando esta perspectiva histórica, El hobbit es sencillamente una novela estupenda. Entretenida en todo momento, divertida hasta la hilaridad en varios pasajes (el arranque con los capítulos de la fiesta en el agujero-hobbit y el encuentro con los trolls resulta impagable), además de repleta de aventuras. Cabe subrayar también que Tolkien transmite a la perfección la normalidad del protagonista: Bilbo Bolsón es fácilmente identificable en cualquier chaval que haga su vida rutinaria entre el colegio, el parque y el sofá viendo la tele, o en cualquier oficinista de vida igualmente sistemática… que un buen día lo aparque todo y se marche a vivir una aventura. ¡Una aventura!

En definitiva, aparte de un libro histórico, un disfrute ligero pero delicioso, apto para todos. Debo mencionar la excelente edición 75 aniversario recientemente aparecida. Un poco caro, pero milimétricamente diseñado: uno de esos libros que da gusto tener en las manos.


Ahora, aun con la espectacular primera página presente (En un agujero en el suelo, vivía un hobbit…), os señalo un par de citas sacadas de sus páginas:

“Ahora bien, parece extraño, pero las cosas que es bueno tener y los días que se pasan de un modo agradable se cuentan muy pronto y no se les presta demasiada atención; en cambio las cosas que son incómodas, estremecedoras y aun horribles, pueden hacer un buen relato, y además lleva tiempo contarlas”

“¿No dejarás de creer en las profecías sólo porque ayudaste a que se cumplieran?”

5 comentarios:

Jolan dijo...

Hola Pedro. Ya esperaba tu reseña, desde el post de la gran intro de esta novela. Coincido plenamente contigo en su sentido de doble lectura, manteniendo un lenguaje ameno y asimilable; algo que en mi opinión sólo consiguen los grandes.

Veo también que hemos coincidido en señalar una magnífica cita de Tolkien en este libro, que define muy bien lo que es una aventura.

Yo estoy preparando unas líneas sobre la película, que espero subir a lo largo de la semana.

Saludos!

Pedro López Manzano dijo...

Hola Jolan. Gracias por pasarte y comentar.
En efecto, esa cita es tremendamente significativa, fue un placer redescubrirla. Respecto a la peli, no sé si al final me animaré a escribir sobre ella, espero que sí. Como mínimo, leeré tu opinión.
Un saludo, y nos leemos.

BSB dijo...

Doy fé de que se trata de una historia perfecta para ser contada a niños, y trambién doy fé de que tú eras un gran narrador de la misma.

Pedro López Manzano dijo...

Jeje, fueron algunas de mis primeras narraciones.
Un abrazo, BSB.

Dimitri dijo...

Yo ya hace mucho que leí El Hobbit y me pareció un cuento fantástico, divertido y ameno, una historia pura y dura de aventuras.

En mi blog hemos hecho una reseña, no del libro, pero sí de la banda sonora de la adaptación de Peter Jackson, por si te apetece pasarte.

http://booksymusic.blogspot.com.es/2013/05/el-hobbit-howard-shore.html

Saludos.

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