lunes, 23 de septiembre de 2013

RESEÑA: La mirada de las Furias, de Javier Negrete

Allá por el 97, el viejo conocido de este blog Javier Negrete (creador de la excelente tetralogía de Tramorea que comenzara con La Espada de Fuego, y que no me cansaré de recomendar) escribía su primera novela larga, La Mirada de las Furias, ganando con ella un Ignotus y aclarando, por si alguien tenía dudas, que había venido para quedarse.



La novela supone una mezcolanza de los géneros de ciencia ficción y aventuras con toques de detectivesco, mas por encima de todo ello, funciona desde, por y para su protagonista Éremos, un hombre mejorado hasta los límites de la perfección en el laboratorio de una megacorporación, cuyo cuerpo es un diseño perfecto y cuya mente posee mayor capacidad de procesamiento que la de una red paralela de ordenadores. Además, es un asesino amoral que no dudará en realizar cualquier acción para obtener el resultado deseado. Por alguna razón, este tipo de elementos no estarán bien considerados por unas autoridades conservadoras, por lo que su empresa propietaria lo dormirá durante unas décadas, reservando tan valioso activo para un momento de necesidad extrema.

Curiosamente, la empatía con un sociópata de tal magnitud resultará sencilla para el lector, y no solo no pesará el que sea el motor único sino que resultará de agradecer, recordando vagamente a El granuja espacial del genial Fredric Brown. A veces parecerá ser víctima del síndrome del superhombre, esto es, un personaje tan perfecto y poderoso que no dé la sensación de poder fracasar en ningún empeño, pero para ello Javier Negrete sube la apuesta y con cada logro la dificultad y el reto del siguiente será superior hasta el límite de lo humanamente imposible y de lo inhumanamente imposible.

Para empezar, despertará de su letargo a Éremos con una misión complicada. Una nave extraterrestre se ha estrellado en un inaccesible planeta penitenciario y sus propietarios amenazan sin vacuidad con acabar en un pestañeo con millones de vidas humanas (si no más), si no se les devuelve tal vehículo de inmediato. Nuestro asesino deberá entrar en el planeta, hallar la nave, y ya que pasa por allí averiguar de ella sus esquivos secretos sin que nadie se dé cuenta o al menos pueda contarlo.

Desde este inicio, rápidamente detectamos que La mirada de las Furias será una aventura contrarreloj repleta de acción en un entorno singular con personajes de lo más pintoresco y peligroso. En eso, como no podía ser de otra forma, Javier negrete da la talla, obligándonos a apretar los dientes y a devorar una página tras otra. Afortunadamente, La mirada de las Furias es eso, y más, pues no está nada exenta de sentido del humor negro y se encuentra salpimentada de cultismos, referencias clásicas (para empezar, las mitológicas Furias del título o el nombre del protagonista), buenos conceptos cienciaficcioneros o reflexiones históricas, filosóficas, o meramente lógicas que además de dar color y ayudan a manejar los ritmos, dan un saltito más allá de la space opera más ramplona y hacen que devoremos las páginas, pero que lo hagamos con mucho más placer que si estuviéramos ingiriendo fast food. El plato no solo llenará, sino que satisfará y mantendremos a Éremos largo tiempo en nuestra memoria.

Otro gran acierto del perfecto narrador que es Javier Negrete.

Ahora, tres citas de la novela:

“Ni las bestias ni las máquinas ni las Parcas ni los siervos tienen moral, porque no pueden elegir entre el bien y el mal ni por tanto responder de ellos.”

“Sabía por experiencia que tratar de seducir a una mujer era como atravesar un campo de minas: los pasos deben ser medidos, en el lugar y el momento justos. Pero cada mujer es un país distinto y cambiante, un territorio del que jamás hay mapa.”

“El tiempo es como el dinero. Cuanto menos se tiene, más valor se le da.”


nota: Para aquellos que dispongáis de lectores electrónicos, la novela se halla actualmente a un precio escandalosamente barato: menos de un euro. No digo más.

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