lunes, 16 de noviembre de 2015

RESEÑA(S): Gabriel García Márquez y David Mitchell

Vuelvo con un par de reseñas cortas que, por ser de obras fuera de los géneros que por aquí manejo, saco de la tónica y extensión habitual, pero como pronto comprenderéis, no podía dejar de hablar de estos libros:

- El Bosque del Cisne Negro, de David Mitchell: sigo con mi intención de leer todo lo que pase por mis manos del que me parece uno de los mejores y más interesantes escritores de la actualidad desde que leí su Atlas de las Nubes (si todavía no lo habéis hecho, corred a vuestra librería). Aunque por coincidencias que no lo son, detectamos que Mitchell ubica esta novela en el mismo universo que aquella, bien poco se parecen. No es tan ambiciosa como el Atlas, pero tampoco se pueden comparar. Se trata de una historia de adolescencia considerablemente normal, para lo que es Mitchell. Se centra en los problemas y vicisitudes propios de este momento de la vida de un muchacho tartamudo que vive en el citado Bosque del Cisne Negro, con cierto tufillo autobiográfico que no sé si será cierto. Sin llegar a la excelencia del Atlas, el resultado es sobresaliente. Por temática y estilo ha sido comparada con El guardián entre el centeno, aunque a mí me ha gustado mucho más que la novela de Salinger (¡oh, hereje de mí!). ¿Qué le vamos a hacer?, leí aquella pasando ya la veintena y no me transmitió mucho, mientras que El Bosque del Cisne Negro me parece no solo apta sino también recomendable para lectores de cualquier edad.



- Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez: la madre del realismo mágico. Simplificando bastante, este género consiste en contar una historia realista, meterle unos cuantos elementos fantásticos y actuar como si no pasara nada. ¿Por qué no llamarlo fantasía realista, por ejemplo? ¿Tal desprestigio supondría? Es una batalla que tengo perdida, lo sé, pero ni García Márquez, ni Saramago, ni Rita la Cantaora, hubieran ganado el Nobel escribiendo en un género que incluyera la palabra fantasía, así son los prejuicios. Nomenclaturas aparte, si todo el mundo dice que Cien años de soledad quizá sea la mejor novela en español del siglo XX (incluso de la historia), es un indicativo infalible de que puede serlo o no, pero hay que leerla. Se trata de una obra superlativa. No solo por su calidad y por la capacidad de García Márquez para escribir con brillantez una página detrás de otra, sino también porque, como su propio título indica, la historia es de gran recorrido, contándonos las aventuras y descalabros de una familia a lo largo de todo un siglo, y a veces de una forma tan alambicada que necesitamos un árbol genealógico para saber de quién está hablando en algunos momentos. Imprescindible, sea como fuere.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Efectivamente, Cien años de soledad es un clásico imprescindible. Una única salvedad: no apta para determinados estados espirituales. Si la lees y después te pasas a un libro de Saramago, tienes consulta con el psiquiatra garantizada.

Pedro López Manzano dijo...

Por densidad, quizá, aunque tampoco lo considero especialmente complejo (para lectores algo voluntariosos)ni tan inabarcable como otras obras sobre el papel tan imprescindibles como esta. Me lo he leído de un tirón, como los de Saramago; con La montaña mágica estuve dos o tres años y haciendo parones para leer cosas más entretenidas, y lo acabé por orgullo, aun reconociendo su excelencia.
Un saludo anónimo y gracias por pasarte y comentar.

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