lunes, 20 de octubre de 2014

RESEÑA: Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami

Ya comenté con Kafka en la orilla la espectacular capacidad de Haruki Murakami para crear singularidades dotadas de encanto capaces de atrapar al lector y embelesarlo con su magia. Aprovechando que, otra vez, el escritor ha vuelto a perder el premio Nobel de literatura a pesar de ser el máximo favorito, otra vez, voy a hablaros de su Sauce ciego, mujer dormida.



En primer lugar hay que indicar que se trata de un libro de relatos, ante lo cual muchas veces surge la pregunta obligatoria de si un extraordinario escritor de novelas lo sigue siendo también cuando cambia de formato, que no siempre ocurre. No realizaré circunloquio alguno y zanjaré este apartado antes de que dé dos pasos: Murakami es extraordinario como novelista y cuentista, y punto. Su prosa detallada y realista referida con frecuencia a situaciones extrañas dota de tal naturalidad a sus historias que cuando incorpora elementos más extraños, cruzando o no los límites de lo sobrenatural, el conjunto permanece encuadrado dentro de unos márgenes de credibilidad que no nos hace cuestionar especialmente estos saltos entre fronteras, tan propios del japonés como sin ir más lejos del realismo mágico, al que a veces se aproxima aunque no cultive.

El volumen está compuesto por 24 historias independientes (aunque en algunos casos tienen temática similar), en los que por encima de todo destaca el buen hacer de Haruki Murakami a la hora de presentarnos momentos aparentemente cotidianos, pero que en un momento dado, por un giro circunstancial, por quedarnos observando las musarañas o sencillamente porque sí, se produce cierta desconexión narrativa que conduce hacia momentos de un diálogo interno, un recuerdo, una segunda (o tercera) historia en mayor o menor medida desubicada de la primera, o simplemente a uno de esos momentos rayando el surrealismo; narraciones a varios niveles en los que se salta de uno a otro sin necesidad de realizar equilibrismos, o haciéndolos porque Murakami quiere, y es un escritor que desempeña su profesión tal y como le da la gana.

Y ya no solo como narrador, sino también (o sobre todo) como constructor de personajes que con tan solo cuatro trazos resultan bien definidos, o que mediante su respuesta a tres situaciones naturales o excepcionales nos creemos con naturalidad. Se trate de un circunstancial viaje en tren, de pedir un traje prestado para un funeral, de servir una cena en una habitación de hotel, de hablar sobre surf o de monos. Siempre acaba saltando la chispa que inflamará nuestro menos corriente interés.

Así que: Haruki Murakami, ¿novelas o relatos?

Sencilla respuesta: .

4 comentarios:

Igor Kutuzov dijo...

Es el único libro de Murakami... Y me gustó mucho. Es un gran artista. Todavía recuerdo algunos de esos relatos y eso es señal inequívoca de que algo muy bueno tiene.
Saludos.

Jesus Velazquez dijo...

"Así que: Haruki Murakami, ¿novelas o relatos?
Sencilla respuesta: sí."

Me suena mucho ese tipo de elección ;)

Entropía dijo...

Mis felicitaciones, seleccionado para el Visiones 2014 ;-)

Saludos,
Entro

Pedro López Manzano dijo...

Igor, curiosamente a mí el que menos me gustó es Tokio blues, quizá el más famoso. Échale un ojo a uno de los más largos cuando puedas, porque son una gozada.

Suto: sí.

Entro: primicia primiciosa la que me das. ¡Mil gracias! Ha sido un alegrón, la verdad. :)))

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