miércoles, 18 de mayo de 2011

MICRORRELATO: Gloria

¿Qué es lo que busca un caballero andante? ¿Qué es lo que persigue? ¿Cuál es el ideal para quien de por sí es el culmen del honor? ¿Rescatar a la doncella secuestrada y encerrada por el hechicero malvado? ¿Liberar a la aldea maldita por el encantamiento siniestro que la mantiene hundida en la pesadumbre? ¿Destruir al vampiro? ¿Acabar con el trol del puente? No. No lo creo. Matar monstruos y deshacer maldiciones está bien, no cabe duda, pero siempre habrá un después. La respuesta está más en la muerte gloriosa. ¿El combate final que le conduzca a la muerte perfecta, inmolándose para acabar luchando contra el dragón? Sí, este tópico me vale más que los otros.
Ya he oído a los bardos cantar mis hazañas, el cómo me enfrenté a la bestia negra, a mi bestia negra y la hice huir. También he descubierto las miradas de admiración en otros caballeros. No puedo decir que no me resultara placentero; tampoco puedo decir que en la receta de mi alma uno de los ingredientes no sea la vanidad. No es el sabor predominante, pero ahí está: forma parte de mi linaje. Ser el cuarto hijo de un noble menor, sin título ni tierras que heredar, me arrojó a los caminos, pero de nobles provengo y por ello mi destino está forjado con el mismo fuego que mi armadura.
Ahora puedo olerlo. Se nota en el aire, en cómo sopla el viento, en la rapidez con que se enfría la sopa en el plato apenas se ha vertido en él. El dragón, la bestia negra, mi bestia negra, serpentea de nuevo por la región. Yo no escogí mi linaje. No quise tener escudo de armas, ni servir de inspiración para la lira. Hubiera preferido el calor de un trozo de leña ardiendo en un hogar de adobe, calentándome la cara y el cuerpo. Calentándonoslo. No obstante, no reniego de lo que soy.
Me ciño mi cada vez menos reluciente coraza al cuerpo. Compruebo que el filo de mi espada sigue igual de mellado. Me echo a los caminos. En realidad hoy no deseo la gloria.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...